¿Cómo tendría que
ser esa nueva política monetaria europea?
Lo primero que habría
que pedir es que esa política monetaria fuera precisamente eso:
“política”, es decir para la “polis”,
para los ciudadanos, para todos los ciudadanos, no para esa parte de
ciudadanos llamada los mercados (compuestos por una
parte de ciudadanos a jornada completa y otra parte por ciudadanos “a
tiempo parcial”, es decir, por todos nosotros cuando
queremos que nos paguen más por nuestra cuenta en ienegé
o que no nos cobren comisiones). Esto supone supeditar la política
monetaria a la política económica: al crecimiento.
Hay que empezar por el
asalto al BCE para convertirlo en un instrumento político al
servicio de la economía. Al acreedor o mercado que no le guste que
se vaya: que cambie sus euros por dólares y verá lo que es caer de
la sartén a las brasas: bajo la apariencia de independencia de la
Reserva Federal, se hacen cosas que ya es hora de empezar a copiar en
este continente. De hecho esto explica por qué, con las dudas
constantes sobre el futuro del euro, la inestabilidad de Grecia, los
problemas de la Unión... el euro siga holgadamente por encima del
dólar.
En segundo lugar hay que
empezar a transferir rentas: la solución del 29 no fue (sólo) un
programa de gasto y obra pública muy elevado: la finalidad no era
hacer zanjas, era llegar a un nuevo reparto de rentas, igualando a
los que más y a los que menos tienen para que de nuevo éstos
vuelvan a empezar a consumir lo que se produce. Esto mismo es lo que
hay que hacer: “perdonar nuestras deudas como nosotros
perdonamos a nuestros deudores” es una forma ideal de
transferencia de rentas entre el acreedor y el deudor. Otra es
recaudar impuestos (aunque sea a tipos de 70 o el 80%, siguiendo no
un modelo soviético, sino el que los Estados Unidos aplicaron en el
29) a los que más tienen y repartirlo entre los más pobres, vía
Estado de Bienestar, en lugar de recortes...
La visión cerril (e
interesada) del neoliberal actual (austriaco) es detestar del gasto
público porque le parece innecesario, intervencionista,
insostenible... razonamiento que arrastra a otras personas más
moderadas, olvidándose que el Estado no gasta (en gasto social) por
gastar, sino PARA REDISTRIBUIR, es decir, para equilibrar bolsillos
porque está demostrado que la economía capitalista sólo crece
cuando en todos los bolsillos hay algo y entra en barrena cuándo la
mayoría de los bolsillos están vacíos, justamente al revés de lo
que sucede en los circuitos eléctricos dónde se precisa una gran
diferencia de tensión entre los polos para que salte la chispa.
Esto se puede y
debe hacer desde la Unión Europea y si se hace, el papel del euro
será de nuevo secundario. Haciendo un nuevo reparto de riqueza
mediante políticas de gasto público y transferencia de rentas
dentro de la Unión Europea (el resto del mundo a la Unión Europea
siempre le ha importado un bledo) y en euros, logremos reflotar el
capitalismo para que siga adelante, en una nueva etapa de
crecimiento, volviendo a generar desigualdades, depredando recursos
hasta una nueva crisis, aún más grave, que, esperemos, por el bien
de la Humanidad, ésta ya sí sea la que definitivamente suponga su
desaparición.