"El Ejecutivo del Estado moderno no es más que un Comité que administra los negocios comunes de toda la burguesía" (K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista).

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sábado, 2 de abril de 2011

Nostrapacus

         ¡Ejem, ejem...!

jueves, 2 de diciembre de 2010

Wikilicks

          Gracias a las filtraciones de "güiquilis" ya sabemos en qué consiste la jornada laboral de los diplomáticos: la mitad del tiempo se la "tiran" en el bar, con un "solisombra" en la mano, leyendo los periódicos y escuchando a la parroquia, y la otra mitad haciendo de "chicos tarantino". Sin tiempo apenas para degustar un "ferreroroché", en casa de Isabel, quizá para no distraer a su marido de la mortaja económica que nos está tejiendo. 

          En el caso español también sabemos que se confirma la tesis de Llamazares (antes LLamazares) de que nuestro Gobierno siempre "pone el intermitente a la izquierda y gira a la derecha" (práctica automovilística frecuente en la patria chica del gran ZP) no sólo en materia económica, sino también en TODAS las materias: una cosa es el ruido, y otra las nueces, "rojo de maricler, salmón de expansión"(*)
          No sorprende, por tanto, que el chulapo madrileño que, de día pasea por Ventas, de noche, en la sordidez de un portal de Montera, arranque de su garganta, con un gargajo, los restos biológicos del americano impasible (lo siento, AMT, son exigencias del guión). No sorprende, pero escandaliza (¡lo ves!, exigencias del guión). 
           Sí sorprende que la gente no se haya dado cuenta hasta ahora de esta conducta política: pase por los "paniaguados" y los "pesebreros"... ¡pero los demás...! Si en el primer Consejo de Ministros, hace seis años y pico, ya enseñó la patita: "hay que luchar ferozmente contra el fraude fiscal, por lo que he nombrado, para dirigir la Agencia Tributaria a....¡Pedroche!" (risas) A Luis, no a Cristina, aclaró (más risas)... 
           (*) Mañana, sin ir más lejos, se presentan unas medidas económicas que podría firmar el mismo Hayek; pero "de buen rollito, ¡eh!, muy de izquierdas".

martes, 2 de noviembre de 2010

Hidden Agenda

          Por imperativo del Ministerio de Distracción Pública, tenemos que interrumpir la serie sobre la hiperinflación.

         Mucho se “runga” por las cloacas de la política (las tertulias y los medios) sobre los pactos secretos PSOE-PNV sobre ETA, cuando un mínimo esfuerzo de análisis los haría evidentes: ¡Claro que existe un pacto secreto entre los dos partidos! Es más, existe un pacto secreto entre los tres “reyes del mambo” del País Vasco: PSOE, PNV y también, como no, el PP.

           Cuando ZP compró al PNV sus “gastos pagos” hasta marzo de 2.012 y más allá (hasta el último día que constitucionalmente sea posible seguir chupando del Presupuesto, lo que incluye el periodo de traspaso de poderes), se pensaba que los de Urkullu tenían la sartén por el mango y que poco podían ofrecer los “socialistas”, digo los “zapateristas”, que no en vano, son de otro género y especie.
           Pero nos olvidábamos de un pequeño detalle: la capacidad del Gobierno y Parlamento de reformar la Ley Electoral antes de las elecciones locales y forales ("¡ahí está el detalle!" que diría Cantinflas(*): el dinero que manejan) de 2.011. Y ahí está la moneda de cambio que el Gobierno puede ofrecer al PNV: que la izquierda abertzale no se pueda presentar a los comicios, ni aunque, previamente, haya tenido que jurar bandera y cantar el “Cara al Sol”.
           La lógica es evidente: “el pastel es el que es y se toca a más tarta cuántos menos comensales se sean”. Arrojar fuera de la mesa a uno de ellos (que podría llevarse un diez o un quince por ciento de la tarta) supone acrecer la ración de los demás, amén de menos problemas a la hora de repartir, si hubiera que llegar a acuerdos y coaliciones de gobierno en cada uno de los Ayuntamientos o Diputaciones Forales. En este juego están interesados todos (PNV, PSOE y PP) y además tienen al árbitro comprado: No bastará, ya lo veréis, con condenar la violencia para ser legalizado, habrá que pedir además “limpieza de sangre de los candidatos”, avales, informes de buena conducta expedidos por la Guardia Civil y, finalmente, un arrepentimiento público en la plaza de cada pueblo, con “sambenito” incluido, para demostrar que son más españolistas que los más españolistas de los demás partidos: y luego, si quiere alguien, que los vote.
          ¡Cuánta miopía! Si lo que hay que hacer con los independentistas es sentarlos a la mesa, darles su ración y esperar a que se comporten exactamente igual que nosotros, imitando nuestros vicios y groserías en la mesa. Entonces ya quedan desacreditados ante su electorado y desaparecen o se reducen a la mínima expresión. Y eso sin contar con el placer en la conversación que supone tener un nuevo comensal sentado a la mesa...
          A estos lerdos les hace falta leer a los clásicos: pueden empezar con “Rebelión en la Granja”. Y si no les gusta leer, que, por lo menos, viajen, y no muy lejos: a Galicia (Bloque) o a Cataluña (Esquerra) mismo vale.


(*) Que gran Ministro de Zapatero sería el pobre.

jueves, 28 de octubre de 2010

Ghost writer (epílogo)


         Ya estaba acabado el "gongoriano" tema, cuando Vicenç Navarro publica esto en Sistema Digital. Ojalá pudiera escribir con la precisión, seriedad y claridad con la que lo hace el Profesor y Maestro Navarro, pero ¿a qué el argumento es el mismo?

miércoles, 20 de octubre de 2010

Punch & Judy (toma buena)

          Y por haberme pillado el toro, hoy... doble post.
 
          El terremoto político de hoy, el cambio de Gobierno, será la comidilla de todos los analistas y de las tertulias “salsa rosa serias”: personajillos por aquí, personajillos por allá... Yo me reservo para el análisis fundamental (con una buena dosis de pimienta, eso sí), que se resume en dos líneas:

          - La política económica neoliberal se mantiene: esto es indiferente al cambio de gobierno porque se dicta por persona distinta del que la copia. José Luis, Elena, Miguel o Cristina son los copistas que escriben “al dictado” de voces que están fuera del Gobierno (y probablemente del país). Aunque los copistas hubieran cambiado, el guión sería el mismo. Pero ni siquiera se han tocado los floreros: La Ministra y Vicepresidenta ahí sigue, al igual que los dos “comisarios” del poder económico en la mesa: Miguel y Cristina. Cae Beatriz(*).
         - Pero el neoliberalismo necesita otra “pata”: el neoconservadurismo. De hecho neolib-neocon es un "pack indivisible" que se vende en los supermercados del capitalismo, llamados Estados Occidentales. Y ahí Alfredo juega el papel que necesitamos. El modelo del pensamiento liberal globalizador, no lo olvidemos, es China: paraíso de la economía de mercado, sin libertad de ningún tipo. Con el "toque Rubalcaba" (indistinguible ideológicamente de Mayor o de Acebes) España se incorpora al selecto club de los países gobernados por neoliberales de corte fascistoide: Holanda, Francia, Italia y, por lo que se escuchó el domingo, Alemania.

          El nuevo Gobierno supone añadir a los planes económicos neoliberales (congelación de pensiones, elevación de la edad de jubilación, reforma laboral, copago...), los planes políticos neoconservadores (persecución de inmigrantes, control policial, identificación de titulares de móviles, restricciones a la libertad de culto, violaciones de derechos humanos en los C.I.E's, actuaciones como las de El Cabanyal...). De hecho, hoy el gobierno de ZP se parece más que nunca al de Sarkozy: recortes sociales y palo y tentetieso, a cargo del dúo Elena y Alfredo.

          Y la mayoría de la gente algo más contenta: a fin de cuentas, en todos los países occidentales, los ministros de la policía son siempre los más valorados en las encuestas; y en el país del “vivan las ca'enas” mucho más.


(*) Por la casa dicen que ahora tendrá tiempo de preparar el terreno a su “compi”, por si pierde también las elecciones de 2.012, para que, al menos, le toque un buen registro. ¡De nuevo reverdece el  ARBOl que tanto tiempo acogió a ambos tortolitos! Pero no es cierto: en principio, la Genovesa queda de Secretaria de Estado. Ya veremos por cuánto tiempo, después de todo, las ratas son siempre las primeras en abandonar el barco.

lunes, 11 de octubre de 2010

Ghost writer y II

         La novela sigue hasta finales de 2.007 en que la economía mundial se desploma. La mano neoliberal que mece la cuna de Moncloa y Ferraz, mira a Bush y a sus economistas para ver como se desatasca el desagüe (“rebate”, ayudas a la banca, incentivo al consumo...). Nada. 


           Se empieza a trazar el Plan B: mantener a toda costa las tres líneas, que ya suponen un saldo favorable a cualquier liberal, y mirar para otro lado. 


            Y esto es precisamente lo que sucede hasta la primavera del 2.010, donde por presiones del resto de la "basca" neoliberal europea y mundial se pasa al Plan C que consiste en otras dos líneas, un escenario y, esto es importante, un corolario derivado de lo anterior, especialmente del escenario: 


          Primera línea.- Mantener las conquistas neoliberales en política económica: nada de reforma fiscal, aumento de ingresos sólo lo necesario para mantener el equilibrio presupuestario "en el año" como proponía Aznar y no "en el ciclo" como proponía Keynes, y por supuesto, con impuestos regresivos, como los impuestos al consumo. 


           Segunda línea.- Recortar todos los gastos, sean del tipo que sean (obra pública, gasto social, I+D...), para conseguir el equilibrio presupuestario en el año conforme con la primera línea. 


            Escenario.- De la crisis no se sabe cuándo saldremos, pero en 2.012 gobernará el PP. 


          Corolario.- En consecuencia con todo ello, teniendo en cuenta que quién gobierna en el PSOE (y en el Gobierno) es la derecha neoliberal (que recordemos, nunca, NUNCA, pone todos los huevos en la misma cesta, sino que por el contrario, prende una vela a dios (el PP) y otra al diablo (PSOE) y que, desde el 35º Congreso, esa derecha controla al PP y al PSOE plantea lo siguiente: que el Gobierno en presencia realice, además y "de gratis" todas las demás reformas que gustan a los neoliberales, lo que supone desmontar el Estado de Bienestar, reformas que, por cierto, a los "mercados internacionales" se las "refanfinflan" porque con tal de cobrar sus préstamos, lo demás les da igual.


           En este plan C es en el que nos encontramos a estas alturas de la “película” digo novela. Pero lo sucedido en las primarias de Madrid da un nuevo giro argumental: podría haber una versión C2 del Plan: en 2.012 gana las elecciones y gobierna el PSOE, pero con otro candidato.


            A ZP sólo se le echa “con agua hirviendo”. Ese agua hirviendo podría ser la pérdida de CUATRO elecciones: las primarias de Madrid, las catalanas, las autonómicas y municipales de 2.011 y las andaluzas. En ese escenario, viendo la que se le avecina, podría retirarse para quedar “invictus”, sin haber sido derrotado en un proceso electoral, por encima incluso de su odiado y a la vez envidiado Aznar, que perdió elecciones contra González. Zapatero no, Zapatero quedaría todavía mejor: nunca perdió nada, los que perdieron fueron los demás, sus inútiles compañeros de partido.


             El suspense en este momento del libro está en saber si el sucesor de ZP será también, como él, un neoliberal. El “prota” de este capítulo, Gómez no nos despeja las dudas: es verdad que frente a la Trini, parecía “más del pueblo llano”, “más de izquierdas”(*); pero, después de todo, el “Gran Timonel” le puso ahí, y la sombra de la “vieja guardia felipista” es alargada... Ya veremos.


               En cualquier caso tampoco habrá un “happy end” si tenemos otro ZP en Moncloa en 2.012, habiendo hecho el actual el trabajo sucio, “de zapa” neoliberal, para que no se desgaste. Lo que los lectores (ingenuos) esperamos es un plan I: que el PSOE y sus dirigentes vuelvan a la izquierda y que “desfagan” todos los entuertos en que este “quijotillo de avellaneda” nos ha metido sirviendo a su señor, el mercado.


           Por menos que esto Blair tuvo que pasar los “trastes” a Brown mientras Polanski le montaba una película sobre “submarinos”, traidores y traición, que da título a este post(**). Pero ¡claro! Aquello es otro tipo de democracia, no lo de aquí...


(*) Era curioso ver los figurantes que aparecían en las comparecencias después de la batalla: Trini arropada por Zerolo y por la “genovesa”; mientras que en la partida de Tomás, todo parecía más “de barrio”, como si estuviéramos viendo la serie “Pelotas F.C.”: ¡si hasta estaban brindando con sidra “El Gaitero”!


(**) Un guiño para destrozar la “peli” a los que no la han visto aún: ¡a ver si la culpable de todo va a ser Sonsoles!

jueves, 7 de octubre de 2010

Ghost writer I

          El domingo, con las primarias del PSM, se ha escrito un nuevo capítulo en esta novela de intriga y terror que comenzó con el 35º Congreso del PSOE. El alcance del giro argumental es desconocido como en toda obra de ese género que se precie. Pero de lo que llevamos leído, podemos hacer la siguiente sinopsis:

          
            La historia se inicia con un plan de la derecha neoliberal de hacerse con el control de todos los partidos con opción de Gobierno en España. Uno  (el PP) ya lo tienen, del otro (PSOE) saben, por la experiencia de la etapa de González, que puede ser fuente de tensiones, si recuperaran el poder. Corre el año 2.000. Con la experiencia de los gobiernos felipistas saben que para poder llevar a cabo sus planes necesitan tener controlado gobierno Y partido. 


          Preparan su Plan A (es importante seguir las "letritas" de los planes, para no perderse): la toma del control del partido con vistas a que se "turne en el poder" en un escenario de ocho a diez años vista. Acuden al 35º Congreso y, para el golpe de mano necesitan un "enemigo" y un "mirlo blanco". El "enemigo" al que vencer ya lo tienen, el nacionalsindicalista católico Bono, parece de suficiente entidad para asegurar ciertos votos (catalanes) a cualquier opción que no sea la de Bono, pero falta un "mirlo blanco" capaz de engañar a los guerristas y asegurarse la victoria neoliberal en el partido: no tienen a mano ningún "mirlo blanco" pero sí está disponible un "pato mareado" que, como en las recetas de la abuela, puede hacer las veces: a fin de cuentas "todo lo que vuela, a la cazuela" (*).


          Con la toma del poder en el PSOE de los (economistas) neoliberales el proceso de "reeducación" del partido hacia el pensamiento único sufre un sobresalto: por una serie de azarosas y lamentables circunstancias (atentado del 11M y "mentira de Estado"), el PSOE alcanza el poder antes de estar maduro el proyecto neoliberal de cambio de partido (el "nuevo laborismo", a.k.a "tercera vía", a.k.a "nueva vía", a.k.a "nueva tontería"). Se pasa al plan A1 (el escenario se adelanta a lo previsto): hay que acelerar el cambio, para lo que se trasplanta al equipo económico neoliberal del último gobierno felipista, que, entonces se definía como socioliberal y que acabará siendo "nosequé"liberal. El Plan A1, contempla tres líneas y un escenario: 


           Primera línea.- Política económica neoliberal: bajada de impuestos a los ricos, sobrecalentamiento de la economía, práctica de políticas procíclicas antikeynesianas, alimentamiento de la burbuja inmobiliaria, privatizaciones, desrregulaciones... Es lo que Moraleda llamaba "hacer políticas económicas con la mano derecha". 


          Segunda línea.- Política social avanzada: unos pasos (varios) detrás de la política económica y siempre que ésta lo permitiera (economía en crecimiento) desarrollo de políticas sociales: dependencia, pensiones y sobretodo "chequés a gogó", políticas en parte sufragadas a costa del ahorro de otras prestaciones "anticíclicas": el desempleo, que entonces no constituía un problema. Es lo que el mismo Moraleda denominaba "hacer políticas sociales con la mano izquierda". 


           Tercera línea.- Política de distracción: avance en derechos civiles (homosexuales, minorías, políticas de género, educación para la ciudadanía, libertad religiosa...) y en materias de Justicia Universal (memoria histórica) a ser posible con estridencias, para conseguir crear una visión de gobierno "progresista" y siempre siguiendo el principio de Ricky Martín: "un pasito p'alante María, un pasito p'atrás". Finalidad de esta línea: Moraleda calla pero se intuye: desviar la atención del personal de las dos primeras líneas. 


           Escenario.- Crecimiento ilimitado hasta el fin de los tiempos: el ciclo vencido por los mercados, la globalización y el liberalismo económico: "el fin de la historia" en la versión filosófica de Fukuyama, la "championligui de los países europeos", en la versión del idiota de aquí. En lo político, el escenario es "gobierno psoe para largo", mientras los perros (jota) sigan lamiéndose las heridas del 11-M. 

          La novela da un giro inesperado en 2.007... Pero eso lo veremos en el capítulo siguiente...



(*) Por entonces, por no tener, no tenía ni "logo". De ahí que, a las puertas del  35º Congreso, los lacayos "de vía estrecha" corearan: "¡el Zapa, el Zapa es cojonudo,! ¡cómo el Zapa no hay ninguno!" Por lo menos ya había enterrado su mote de facultad: "Papes"

sábado, 15 de mayo de 2010

Barro

          En los dos post anteriores (polvos y  lodos ) relaté las diferentes decisiones que ZP fue tomando, de carácter económico tanto en la época de crecimiento como en la de recesión, y las causas que las motivaron. En este último post describiré el comportamiento político que ha mantenido a lo largo de sus dos periodos de mandato.

          De un líder político se espera convicción y valentía en la toma de decisiones, independientemente de que coincidan o no con nuestra propia opinión. Así, al menos, nos tenían acostumbrados los anteriores Presidentes del Gobierno, con independencia de que nos gustaran, más o menos, sus políticas y decisiones.
           Pero con Zapatero esta forma de actuar se rompe. Aunque inicialmente, con la retirada de las tropas de Irak, pudo dar la impresión de firmeza en sus decisiones, posteriores comportamientos, demostraron que lo de Irak había sido un espejismo (nunca mejor dicho, por aquello del calor y el desierto). Hay, al menos cuatro decisiones políticas relevantes (y muchas menores), que ponen al descubierto su carácter moral y su norma de proceder, a saber:
          - Primera: cobardía en la política territorial. Partiendo de posiciones “federalistas” consagradas en el Pacto de Santillana, e impulsadas desde la recientemente conquistada Generalitat Catalana ("Pacto del Tinell"), ZP señaló, en la reforma del Estatut, que “apoyaría lo que se aprobara en Catalunya”. La fuerte contestación de la caverna mediática de Madrid (Madrid, no Cataluña, ese es siempre el problema), supuso que, en lugar de defender valientemente su modelo de Estado, se acobardara, recortara en Cortes el Estatut, y, en última instancia, deseara que ese problema desapareciera “cerrando los ojos” como los niños. Pero, a día de hoy, el problema persiste, por más que lleve ya, casi seis años, jugando a la “gallinita ciega”:
             - Segunda: cobardía en la negociación con la banda terrorista ETA: cuando alguien se sienta a negociar es para dar algo a cambio de algo. De nuevo el miedo ante la caverna mediática, le llevó al bloqueo mental y de acción y a ser incapaz de conseguir nada a cambio de un cierto precio (político o no político). Llegado el momento de las decisiones valientes y trascendentales que se le pedían como hombre de Estado, se “acojonó” y aquello terminó en vía muerta.
            - Tercera: cobardía en conseguir una democracia completa(*). La Ley de Memoria Histórica debía haber supuesto la culminación de un proceso de recuperación del Estado Democrático. Pero de nuevo le faltó valor en el desarrollo de un conjunto normativo que supusiera la derogación de la Ley de Punto Final (llamada en España Ley de Amnistía), el desmontaje del Estado del 39 que hoy todavía padecemos, y la refundación de una Sociedad y un Estado Nuevo, no un “amejoramiento” del Estado Fascista. Pero tampoco pudo ser, porque le faltó valor. Aquello quedó en un “aguachirle” en el que hoy se ahoga, sin remisión, algún juez estrella.
               - Cuarta: cobardía en la defensa del gasto social: Una semana después de renovar su promesa de defensa “a muerte” de lo social, encabeza el piquete de derribo. Se arruga ante los poderes económicos y financieros nacionales y mundiales y, lejos de “empoderarse” (como indica Juan Torres en su brillante artículo Zapatero hinca la rodilla ), se arrodilla sumisamente ante esos poderes, y, él el primero, se dedica a hacer un trabajo tan sucio, que es difícil que la oposición se hubiera atrevido a ello.

             Entre los aspectos menores, podríamos destacar desde la Educación para la Ciudadanía, que acaba en un pacto con los Marianistas y otras hierbas para que al final cada cuál imparta lo que le dé la gana, hasta la Ley del tabaco, que acaba en un sonoro fracaso, hasta la eliminación de la Religión en el Estado, que culminó tomando un “caldito” con el Nuncio. Todo esto (y más) pasó desapercibido porque en esos momentos “había alfalfa” y “en habiendo alfalfa, a los líderes les reímos las gracias” que hubiera dicho el mismo Cervantes redivivo.
             Así es ZP, el eterno “líder sin talla” que, en los momentos de dar la cara se arruga y que, viendo su culo amenazado, cambia de convicciones. Para completar el cuadro debería haber nacido un poquito más al Oeste de donde lo hizo, o haber pacido un poco más al sur: hubiera sido reconocido como el Bellido Dolfos actual.
            Condena al PSOE a al menos 50 años de oposición, si no a su desaparición como partido. Envía a la hoguera del capitalismo despiadado a los más débiles, defrauda a cualquiera que tenga ideales de izquierdas y avergüenza a los pocos socialistas “que en el mundo han sido”... pero él, como Felipito Tacatún,  sigue diciendo: “yo sigo”.



(*)Sigo recordando el excepcional aporte de Vicenç Navarro al definir a la democracia española, como una “democracia incompleta”.

viernes, 14 de mayo de 2010

Lodos

         La gestión de la crisis tampoco fue la ideal ni la que se esperaba de un político de izquierdas. Independientemente de que, de cara a  la galería negara la existencia de la misma hasta pasadas las elecciones  generales de 2.008, lo que importa en este blog es saber si, realmente, se hizo un análisis serio del problema y se tomaron las decisiones correctas. 

           La crisis sorprendió a todos los economistas y gobiernos de la escuela de pensamiento dominante, también llamado "pensamiento único", que creían que con sus políticas neoliberales los ciclos económicos habían dejado de existir. Lo que no pensaban es que la combinación de la progresiva desrregulación de la economía junto con la cada vez más injusta distribución de la riqueza estaba fraguando una recesión de proporciones descomunales. En eso a Zapatero no se le puede criticar nada, pues él y sus asesores,  estaban y están inmersos en el magma del pensamiento único. 

            Cuando la crisis se desató, en 2.007, el pensamiento único creyó que se trataba de un simple "calado" por falta momentánea de "gasolina". Había que cebar la bomba del consumo de los hogares (o abrir el "estárter" de los coches viejos) y con eso bastaría para salir adelante. La idea de la administración neoliberal y neoconservadora de Estados Unidos fue establecer un "rebate" o devolución de impuestos a las familias para poner de nuevo en marcha el motor. En España se plagió esa medida en forma de "los 400 euros": Zapatero copia a Bush porque, en esencia coinciden en el diagnóstico (crisis puntual) y la medicina (cebar la bomba);  a ZP además le conviene copiar la política de Bush porque tiene delante elecciones generales, y una medida como la de los 400 euros le va a permitir ganar (o al menos empatar) las elecciones. Esta "perfecta medida keynesiana", como he oido decir, tenía dos defectos sustanciales: en primer lugar la brecha entre el consumo y las rentas de las familias ya no se cerraba con 400 euros; en segundo lugar mucha de esa gente guardó, en lugar de gastar esos euros, bien porque no le hacían falta (eran más ricos y tenían menor propensión marginal al consumo), bien porque estaban aterrorizados ante lo que se venía encima (en forma de paro en algún miembro de la familia) y decidieron hacer "guardiola". 

          Pero la crisis no desaparece, antes bien, se agudiza. El pensamiento dominante empieza a echar la culpa (que la tiene como detonante) al sector financiero, que ya no puede disimular más su estado comatoso y empieza a manifestar su enfermedad: grandes quiebras y terror en el mundo financiero. Entonces el pensamiento dominante considera (acertadamente) que no se puede dejar caer al sector financiero y empieza a apoyarle con ayudas que, se diga lo que se diga, es probable que nunca vayan a ser reintegradas. Eso supone un endeudamiento masivo de los Estados, que pasa desapercibido tras la cortina de humo de que, una vez saneado el sector financiero, el dinero volverá a fluir, se concederán créditos y la economía repuntará. Este análisis, como ya he indicado en otros post, tiene dos errores graves: confunde "detonante" o iniciador de la crisis con las causas profundas de la misma y, considera que la solución está en el crédito. El primer error condiciona el segundo: si erróneamente se cree que la crisis la causaron "tres o cuatro" directivos sin escrúpulos resulta claro que la solución está en fusilar a esos tres y cuatro y asunto concluido. Si se cree que la crisis es solamente o puramente financiera la solución vendrá por "el restablecimiento del crédito". Pero la crisis es muy tozuda, es sistémica, y como tal no va a dejarse enderezar por políticas moralistas o financieras. 

           ZP, buen gregario(*), de nuevo se suma al pelotón ideológico que supone el final de la Administración Bush y el inicio de la administración Obama: dinero para los bancos. Como muy gráficamente señaló Stiglitz en esa época: trasfusiones de sangre para un paciente que se desangra sin antes cortar la hemorragia. Dinero tirado. 

         La llegada de la Administración Obama trae más que unos aires, unos pequeños soplos de política neokeynesiana:  tímidos planes de obras, que, en España son copiados inmediatamente por este gran imitador (y escapista) que nos gobierna. Inmediatamente lanza el Plan E que es, de nuevo, una copia de los planes "de los países que mandan". El Plan E es el primer tiro "entre los tres palos" que hace ZP en dos años: la idea es buena, pero, como buen neoliberal sigue pensando que la crisis es transitoria, por lo que nada de grandes obras (que luego haya que mantener), ni nada que tenga un desarrollo o ejecución plurianual. Zapatero y sus asesores concibieron el Plan E como una segunda versión de "los 400 euros": algo que puntualmente se pone y en cuanto esto tire se retira. Esa evanescencia y provisionalidad del Plan E explica que, sin haber sido un absoluto fracaso, la sensación que quede sea un tanto agridulce. 

          A partir de aquí vamos hacia la deriva hasta que se desencadena la tormenta especulativa con la deuda pública (cuyas causas sigo analizando para dar una explicación en este blog, como me exige mi hermano). La Unión Europea empieza a mirar con lupa los déficits públicos de los países de la zona euro, probablemente haciendo de policía de los poderes económicos privados que temen o bien la insolvencia de sus créditos o bien la erosión de los mismos si se desata una gran inflación. Pese a lo que en los medios de opinión convencionales, el Gobierno sí tiene una estrategia y, en mi opinión no muy descabellada: "hacerse el sueco". En Bruselas se trasmite la sensación de "estar en ello", reformando, recortando, transmutando... pero todo esto (el caso más evidente es el del IVA) hoy no... ¡mañaaaaaaaaana!.  En realidad seguimos como estamos esperando a ver si por fin escampa. Y digo que no es mala política porque es preferible seguir endeudándose hasta salir de la crisis que recortar el gasto y condenar a muerte el desarrollo económico de nuestro país en varias décadas. 

           Y así estábamos hasta que el "tsunami especulativo" anegó la Unión: El FMI y sus cipayos el BCE decidieron poner coto a esto: bastó una llamada, una reunión con unos y otros, y nueva política económica del Presidente, siempre tan pegada al pensamiento neoliberal: recorte salvaje de gastos, especialmente recorte del gasto social. Continuará...

            (*) Excelente ayuda de cámara: si hay que adoptar una medida liberal siempre "esprinta" para adelantarse un poco a los demás. Si hay que hacer alguna política social, siempre "se deja caer" hasta el fondo del pelotón. Así es nuestro ZP.

jueves, 13 de mayo de 2010

Polvos

          Pese a la extendida convicción de los medios de derechas (y alguno de izquierdas) de que los errores de ZP que nos han conducido a la situación actual proceden de no haber tomado las medidas oportunas "cuando empezó la crisis", lo cierto es que las "garrafales meteduras de pata" proceden de mucho antes: de la primera legislatura, "la buena" según la opinión de algunos militantes socialistas que conozco. 

         Al menos hay cuatro errores en ese periodo de crecimiento económico (2.004- 2.007) achacables al Gobierno socialista, que se pueden resumir en uno: continuismo. Vamos con ellos: 

        - Primer error: no aplicar una política keynesiana en materia fiscal: Estando sometida la economía a crisis periódicas (no he hablado de economía capitalista puesto que las crisis económicas están ya descritas en tiempos de Josué) el papel del Estado como agente estabilizador, implica actuar "a contrapelo" de las economías domésticas y las empresas: el Sector Público debe "ahorrar" en épocas de crecimiento y "gastar" en épocas de recesión, con lo que se consiguen dos efectos: por un lado se enfría una economía recalentada (o bien se arranca una economía atascada) y, por otro lado, se consigue un presupuesto equilibrado "en el ciclo" pues los superávits de las épocas de vacas gordas se compensan con los déficits de las vacas flacas. Esto se consigue mediante el "piloto automático" (estabilizadores automáticos) pero también mediante un "pilotaje profesional de la economía" (acciones discrecionales). 

           Eso suponía haber acumulado "importantes" (los simbólicos no me valen) superávits fiscales en ese periodo: pero no se hizo, sino que por el contrario, bajo el lema "bajar impuestos es de izquierdas", se "devolvió" parte de este superávit a los ya embriagados ciudadanos ( o mejor dicho a los contribuyentes, que no coinciden exactamente con todos los ciudadanos), para que gastarán más en vinos y casas. Si realmente Zapatero hubiera sido de izquierdas, hubiera mantenido e incluso aumentado los impuestos en esa época para prevenir los desastres futuros. Pero ZP con esa mezcla de irresponsabilidad, inconsciencia e ignorancia que da el haber sido funcionario docente de una universidad, pensaba que el crecimiento era eterno (*). 

          - Segundo error: ZP concibe las mejoras del Estado de Bienestar como una cuestión "de rentas", en el más puro estilo de la derecha económica mundial moderna (que aquí representa el PSOE, nacionalistas, y algún sector del PP): no se trata de que el Estado produzca o siquiera provea una prestación social sino que basta con que dé el dinero al "necesitado" y que éste luego con el dinero haga lo que quiera (aunque sea en "vicios"). Por lo tanto, no se construyeron guarderías (públicas mejor que concertadas) sino que se creó el cheque-bebé, no se mejoraron las condiciones laborales o las rentas salariales sino que se dieron 400 euros a los trabajadores, y no se apoyó con medios a las madres trabajadoras, sino que se continuó con el pago de un dinerito a las "mamás supercurrantas", implantado por el gobierno de Aznar(**). Como esas "infraestructuras sociales" nunca llegaron, ahora, en época de recesión sólo hay que meter la tijera en el presupuesto y asunto solucionado. Si esas infraestructuras (cuarto pilar del Estado Social) estuvieran creadas y dotadas del personal correspondiente ahora deberían ser mantenidas, el paro contenido pues trabajarían (especialmente en este sector están las mujeres) en su atención y por tanto la crisis la sufrirían menos los más necesitados. Pero para ello se necesitaba que en 2.004 hubiera ganado las elecciones la izquierda, y eso no fue así. 

        - Tercer error: Zapatero jamás se preocupó por el cambio de modelo productivo en la época de bonanza. Anteayer, un catedrático de esta Universidad (la misma por cierto de dónde salió el ínclito presidente) me decía que los cambios hay que hacerlos en los tiempos buenos, porque hay más oportunidades para que los afectados puedan encontrar otras oportunidades (contradiciendo la doctrina del Shock de Friedman y eso que ese catedrático es conservador). Pero ZP no lo hizo: pensó que el crecimiento español, basado en la burbuja inmobiliaria creada por Aznar en 1.998 con su Ley del Suelo y con la inestimable ayuda de la política de tipos bajos del BCE, era consistente y eterno. Ahí, de nuevo, se ve la capacidad intelectual del líder, pues en mi opinión, realmente "se creía" que nuestro crecimiento era sólido. Aunque de cara a la galería se le llenaba la boca con el cambio de modelo productivo, lo cierto es que, ni por asomo, pensaba tocar nada, no fuera a ser "que se cayera todo el tinglado". Conviene recordar que el malhadado Gordon Brown, en el Congreso Laborista de Manchester dijo que los tejados de las casas deben arreglarse cuando hace sol y no cuando llueve, pero que su gobierno no lo había hecho entonces y que ahora tendría que hacerlo, en el peor momento. Mientras Brown realizaba estas reflexiones, ZP todavía negaba la existencia de la crisis. Por supuesto, si no se preocupó del cambio de modelo, mucho menos lo iba a "regular". En eso, de nuevo se dejó llevar por el modelo derechista Clinton-Blair (¿-Sevilla?) de liberalizaciones y desrregulaciones. 

          - Cuarto error: Desprecio absoluto  por la lucha contra el fraude fiscal. Frente a declaraciones rimbombantes a las que nos tiene acostumbrados, lo cierto es que los ingresos del Estado que se escurren por las cloacas de los defraudadores jamás le han preocupado. Tres botones sirven de muestra: nombró (y mantuvo en su puesto hasta hace unos días) a un director de la Agencia Tributario con un empuje que no le llega ni a subirse los pantalones y cuya única preocupación, en 2.004, era que le nombraran lo que fuera pero con coche oficial (ignoro si ahora, en la CNMV, sigue gozando de ese privilegio). Segundo, mantuvo en sus puestos a altos cargos de la administración tributaria nombrados por el gobierno popular, de conocida significación política por ese  partido y, lo que es más grave, sin ninguna competencia acreditada ni con aquél ni con este Gobierno. Y, en tercer lugar, mantuvo absolutamente TODAS las vías de fraude (los llamados “coladeros fiscales”) que se habían ido produciendo en etapas anteriores (Sicav, ETVE, paraísos fiscales, operaciones vinculadas, deducciones al cine, módulos, Ley General Tributaria que "ata" a la Administración...) y, además, abrió otros nuevos (tratamiento de plusvalías especulativas, socimis, pérdida de progresividad de rentas pasivas...). Esto ha supuesto que, como dice un lector en su comentario, tengamos uno de los sistema tributarios más injustos de Europa.

          - Corolario: Zapatero, desde que llegó, en lo económico conviene resaltarlo, no hizo una política distinta de la que venía haciendo Aznar. De hecho, ni hoy sigue haciendo (en lo económico insisto) una política distinta a la que se haría si Rajoy, Esperanza o Camps, estuvieran en el Gobierno. Ese es el verdadero drama de este país (y probablemente de toda la socialdemocracia europea). 


           A los tres meses de la llegada de Zapatero a la Moncloa, le definí como "un Aznar de rostro humano"; durante años estuve predicando que sus políticas, en lo económico(***) no se apartaban un ápice de las que hubiera llevado a cabo un gobierno popular. Frases como las de Moraleda sobre que el Gobierno tenía una mano derecha para lo económico y una mano izquierda para lo social, confirmaban, paso a paso mi teoría. Pero aquello fue como predicar en el desierto, represalias incluidas. Hoy, sin embargo, mis profecías se cumplen. ¿Quieren una predicción más?: ZP saldrá a gorrazos de la Moncloa y probablemente el PSOE se resentirá (¿para siempre?) del daño que este personaje les ha inflingido. Y el partido de Pablo Iglesias, o por lo menos muchos militantes de ese partido, se merecen algo mejor que la herencia que ZP les deja en la mochila. 







          (*) A lo que ayudaban sus lecturas de cabecera, o mejor dicho, las lecturas de cabecera de sus asesores económicas (creo que Zapatero dejó de cultivar el hábito de la lectura hace años): Fukuyama y el fin de la historia, o Greenspan, el hombre que venció el ciclo. 


           (**) La Ley de Dependencia es una excepción a ese modelo neoliberal de cómo deben implantarse la prestaciones sociales. 


           (***) Y en política territorial: el centralismo zapateril se ha demostrado casi tan eficaz (aunque "de buen rollito") como el de Aznar.