Lo urgente manda, lo demás tendrá que esperar. El análisis serio lo tenéis aquí: oilcrash. El "unconventional"(*), a continuación:
De todos los chistes, chascarrillos y chanzas que se han hecho sobre el asunto, me quedo con el que el lunes escuche de vuelta de Madrid en el programa “Asuntos Propios” de Radio Nacional (quizá el único programa que merece escucharse en la radio convencional): “de lo que se trata es de igualar el límite de velocidad en autovías con la edad de jubilación”.
Bromas aparte, me resisto a criticar cualquier medida que dinamite el sistema capitalista de transporte individual; si mañana deciden poner pinchos en la carretera no seré yo el que me oponga; todo vale con tal de frenar la orgía de excesos y destrucción que acarrea ese dios del que ya he escrito en otros posts: el motor de explosión.
Lo que llama la atención es el medio empleado y sobretodo la improvisación: suelo decir que el que manda tiene dos formas, aparte de la propaganda, de hacerse obedecer: la cartera y la metralleta. Dejando a un lado la segunda (pero no demasiado lejos por si acaso) lo normal es recurrir a sablear la primera: y suele dar resultado: no me cabe duda de que, con la gasolina a tres euros litro, la gente usa menos el coche y va más despacio, aunque, sin duda, se pierdan más votos(**).
Comentábamos hace unos días en casa la importancia jurídica del turismo y el carnet de conducir, en comparación con otros bienes jurídicos protegidos: Los servicios sociales (órganos administrativos) pueden retirar la tutela de un menor desasistido. En determinados casos, los órganos judiciales civiles pueden retirarte la patria potestad, e incluso se puede iniciar un proceso de acogimiento y posterior adopción que conllevará la pérdida de un hijo definitiva: a efectos jurídicos ese hijo dejará de ser tuyo y pasará a ser de otra persona: irremisible e irrevocablemente.
Por el contrario no hay poder en la tierra que te pueda separar de tu coche: la privación temporal del carné de conducir puede hacerse por un órgano administrativo (pérdida de puntos) , pero la privación por un periodo de tiempo más largo requiere sentencia judicial del orden penal. Por supuesto no hay nada parecido a una “cadena perpetua” sin carné de conducir. Y de la incautación del vehículo no hablemos: tema tabú.
En definitiva, los padres que desatienden a su hijo pueden perderlo para siempre. El que, con las condiciones físicas adecuadas, desatiende las normas de circulación jamás perderá coche y carné para siempre.
Se puede alegar que esto demuestra que para el legislador es más importante la atención de un menor que la de un conductor (que, por cierto, puede llevarse varias vidas por delante). Pero también puede pensarse que el automóvil ha sido el verdadero motor del desarrollo del capitalismo en el siglo XX (Sweezy dixit) y su clientela debe ser protegida a toda costa.
(*) Así se anuncia la mejor revista que se puede encontrar hoy en el mercado norteamericano: The Nation: "Unconventional Wisdom Since 1865"
(**) ¿Y si el problema no fuera el ahorro sino el desabastecimiento? Pese lo que le pese a los defensores del mercado, el mercado de la gasolina no es como el de los yogures: si se acaban en el mercadona podemos ir al alimerka. No todo está ya comprometido y, si algo falla (Libia) te quedas sin ello. Cuando se restablezca el suministro, la gasolina no se refina de inmediato, ni los petroleros se “pintan” para llenar los depósitos.
Los políticos actúan como gestores de un parque de atracciones: aunque se haya caído un tornillo de la noria, el espectáculo debe continuar. Y nosotros nos comportamos como usuarios del parque: si nos dicen la verdad, corremos a las gasolineras y el desabastecimiento es inmediato.