Las relaciones entre los Políticos y la Prensa parecen sacadas de las más sórdidas mazmorras del autor de los 120 días de Sodoma. Lo curioso es que según, cómo, o cuándo se mire, los papeles de am@ y esclav@ son interpretados alternativamente por unos u otros.
La Prensa vive de los Políticos, siempre detrás de ellos, pendientes de sus gestos, con una sonrisa babeante: reciben sus subvenciones, venden ejemplares gracias a ellos, vivaquean de los entes públicos en su papel de anunciantes, protagonizan sus culebrones... Visto así es fácil ver a la prensa (a.k.a. "los medios"), a los pies de sus amos: los políticos.
Pero los políticos viven pendientes de la prensa: movilizan o desmovilizan votantes, les dicen a quién tienen que votar , ensalzan o ridiculizan sus decisiones, coronan o destruyen candidatos, destapan u ocultan vergüenzas, distraen a las masas, atontan al personal, les hacen vivir en un mundo de fantasía... ¡Vaya!, ¡Vaya! Parece que ahora el ama es la Prensa y el esclavo el Político.
A esta parejita la tenemos ya muy vista(*): ¡Cómo se lo tienen montado este "couple" de "switchs" para estafar al personal! Sus prácticas son in-sanas, in-seguras pero, eso sí, consensuadas: consensuadas para que las hostias nos las llevemos los demás, después de convertirnos en sus perrillos falderos. Pues que se vayan a algún plató de Telecinco y nos dejen a los demás con nuestro (querido) sexo convencional (¿o era Diagonal?).
(*) Como a la del complejo militar-industrial, denunciado por el general y luego Presidente de los Estados Unidos: el republicano Eisenhower.