"El Ejecutivo del Estado moderno no es más que un Comité que administra los negocios comunes de toda la burguesía" (K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista).

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miércoles, 16 de junio de 2010

Credit bang

          Aunque se explique mil veces, hay evidencias que siguen negándose otras tantas. El origen de esta crisis, como todas las del sistema capitalista, no está en ningún problema del crédito, sino en un exceso de producción: el capitalismo siempre “produce demasiado” y cuando el mercado no puede absorber tanto producto, hay que “achatarrar”, tirarlo, mal venderlo, o lo que sea, y de nuevo volver a empezar...

           El crédito (¡qué fluya el crédito!) no es la solución; es más, el crédito es parte del problema: ¿Por qué? Ahora lo veremos.
            La existencia de crédito (“poder prestar dinero alguien a alguien”) afecta a las dos caras de la economía, la producción y la distribución de bienes y servicios:

    • En la cara A del “elepé”, la producción, poder acudir al crédito tiene la ventaja de que puedes disponer de capital (ajeno) para producir bienes en mayor escala que si tuvieras que pagartelo tú solito con tus propios recursos. Si no existiera crédito, llamémoslo “crédito a la inversión”, no podría comprar más cabezas de ganado, otra planta secadora de tabaco, un camión más, un nuevo local para abrir una nueva tienda... Luego la existencia de crédito (capital que se traspasa de unas manos a otras buscando la mejor “postura” posible) contribuye enormemente a que la actividad de producción aumente, incluso por encima de los límites de absorción de mercancías por el mercado.

    • En la cara B del “elepé” de la economía, la distribución de bienes y servicios, la existencia del “crédito al consumo” permite al consumidor con su capacidad de compra derivada de sus rentas ya exhausta, levantar la cabeza, coger un poco de aire, y consumir un poco más. De esta forma la demanda de bienes y servicios aparece artificialmente “hinchada”, incluso en algún momento, por encima de lo que la economía puede producir.

           Pero “el dinero tiene miedo”. Como certeramente apunta Rosa Luxemburgo (una de las mejores estudiosas del papel del crédito en la economía) "abandona el intercambio allí donde éste sería aún indispensable y, apareciendo ineficaz e inútil allí donde sigue existiendo algún intercambio, reduce al mínimo la capacidad de consumo del mercado”.

         Y, agarrando el rábano por las hojas, todos los tontos del pueblo (Gobiernos, patronal y sindicatos) en busca del crédito perdido, como si de encontrarlo, todos nuestros males hubieran terminado. ¡Lo que hay que hacer para seguir negando el carácter consustancial al capitalismo de las crisis!