Tras unas vacaciones dignas de José Ramón de la Morena, me reincorporo al mando de este blog, para seguir "dando la brasa", al menos una temporadita más. No puedo ocultar que el retraso se debe a mi intención inicial de dejar en el astillero al acorazado durante un tiempo, debido a la necesidad de prestar mi tiempo a otras tareas, al menos, más urgentes.
Pero el hecho de perder una sóla gota "contracorriente" en toda un oceáno de "doxa reaccionaria" me fastidia, junto con el hecho de que la temporada se presenta fecunda en acontecimientos deportivos. Aquí, en el centro del universo (a.k.a. Fraguel Rock) tenemos las elecciones del 20N (particularmente hubiera preferido el 20D, a ver si, de una vez, salían todos los políticos despedidos por los aires), el nuevo Gobierno que todos dan por hecho, los recortes que nos aguardan... En los arrabales del imperio también hay cuestiones interesantes: la "reinvención de la izquierda" que intentan hacer en Francia, el futuro del euro, los eurobonos, la esperada caida de la banca europea cuyos reguladores (de los que nuestro afamado MAFO es un perfecto representante) han mirado demasiado tiempo para otro lado... Y pasando el charco, en "yankilandia" las tribulaciones de un presidente de derechas, que, como el asno de Buridán, debe elegir entre lo malo (la comida: una tímida política presupuestaria expansiva, posiblemente insuficiente) y lo peor (la bebida: un té, tóxico e intragable que nos va a mandar a la tumba a todos los habitantes de este planeta).
Y reaparezco hoy porque no es un día cualquiera... Es el 15-O: la fecha en la que todos los ciudadanos deberíamos salir a la calle (sea ciudad grande, pequeña o poblado) a decir a estos payasos (o más bien marionetas) que ¡basta ya!...
Lo dicho: pensaba dejar un rato esto y, al final, vuelvo a las andadas: y encima con una tarifa de datos móvil y una flamante blackberry recién estrenada para seguir dando el cencerro... ¡Bienhallado!