La definición a mi juicio más acertada sobre los que es la economía la escuché en segundo de carrera: “la ciencia que busca la satisfacción de las necesidades humanas mediante decisiones sobre el uso de recursos escasos, susceptibles de usos alternativos”. Esta definición se la debemos a los marginalistas, en concreto a Robbins y en ella se destacan dos aspectos esenciales: el carácter práctico y transformador de esta ciencia (decidir en pro de la satisfacción humana), y la dualidad del objeto de esa decisión: unos recursos que son escasos y que, además se pueden destinar a satisfacer diferentes necesidades.
Que la economía trata sobre lo "escaso" es algo que tenemos asimilado en el lenguaje ("ecónomo", "hacer economías", "economizar") incluso en el lenguaje más vulgar, cuando se habla de que una cosa "es económica", entendiendo por tal que es (la más) barata. Y de ahí el refranero la enlaza con el "ahorro" y acaba asociando economía y ahorro, en un maridaje que nada tiene que ver con lo científico, pero que ha calado hondo en la moral y mente de las personas, como una virtud. Y ya se sabe que las virtudes engendran más sufrimiento colectivo que los vicios (y si no lo sabíamos a leer filosofía francesa contemporánea empezando por Alan Badiou).
Que (ciertos) recursos son escasos es algo que se ha visto desde siempre: las limitadas capacidades de producción, extracción o explotación hacían que, al final, lo disponible fuera una cantidad determinada extraída (un "stock"), sobre la que había que decidir. Sin embargo el problema de la "agotabilidad" de los recursos, o si se quiere el que los recursos (como el planeta) son limitados, es, como problema, repito, algo más reciente en la ciencia económica y, por ello mismo, menos estudiado(*). A nivel teórico desde siempre se ha conocido que los recursos son finitos, pero esto no constituía un problema económico porque se estaba muy lejos de agotarlos. Sin embargo, eso ahora ha cambiado: luego la cuestión ya no es sólo de escasez sino de agotamiento y la definición actualizada de economía debería ser: “la ciencia que busca la satisfacción de las necesidades humanas mediante decisiones sobre el uso de recursos escasos y agotables, susceptibles de usos alternativos”.
La primera cuestión que me suscita esta nueva definición es la doble limitación de un recurso agotable: todos los recursos son agotables ("planeta finito") pero cada recurso aisladamente considerado debe analizarse con una nueva definición: la "sustituibilidad". Si un recurso en concreto es agotable pero sustituible por otro u otros, el problema a corto o medio plazo se soluciona mediante la sustitución del recurso agotado por el o los otros. En ese proceso de sustitución, hay que tener en cuenta dos factores: los "costes de transición", que en algunos casos pueden ser dramáticos, y la "limitación general de recursos" que supone que, al final (por eso recalco lo de a corto o medio plazo) operará limitando el número de sustituciones porque se agotarán también cada uno de los sustitutivos: más o menos tarde, también el sol se apagará.
Para un hombre que se cae desde la azotea de un rascacielos, la posibilidad de una "toma de decisiones" para salvarse es imposible. Lo primero que tenemos que ver y discutir es si estamos en esta situación, porque, si ello es así, no merece la pena emplear la ciencia económica (**) ni ninguna otra. Esa es la impresión (aunque tengo por cierto que no es la voluntad ni pensamiento del autor) que se tiene leyendo mi blog hermano. Estoy seguro que es una dramatización interesada del futuro como vía de concienciación, empleando los mismos recursos psicológicos que se utilizan en las campañas de tráfico o en las cajetillas de tabaco, recordando, de paso, que si no hacemos nada, ése será CON CERTEZA nuestro futuro (o nuestros pulmones, nuestra traquea, o nuestra dentadura).
No creo que no haya espacio para la toma de decisiones (ni mi hermano tampoco lo cree). Sí que lo hay, pero no será en el entorno de un sistema económico capitalista, ni de una economía de mercado, porque, sencillamente no son sistemas viables para un mundo de recursos limitados, puesto que su "motor" está basado en el mecanismo del crecimiento ilimitado.
Ya tenemos la primera pieza del puzzle: un nuevo sistema debe estar basado en el crecimiento limitado, o mejor aún en el decrecimiento: deberemos contentarnos con "vivir con menos". Este "vivir con menos" conlleva decisiones problemáticas: no sólo es "vivir con menos", es que además "tiene que vivir menos gente" (algo que se acepta en mi familia y en el blog de Quim y que yo me resisto a creer) y/o "hay que vivir menos tiempo" (quizá mi alternativa minoritaria a las opiniones anteriores). Aunque, eso sí, en este último caso, habría que vivir más intensamente en cuánto a sensaciones y sentimientos (recursos inagotables por cierto), para lo que habría que abolir los esquemas morales, sociales y religiosos que hoy imperan en Occidente y en Oriente, y en el Norte, y en el Sur, pues pocas sociedades están basadas en el erotismo (de "eros", amor, aclaro) y la sensualidad (a seguir leyendo a Badiou).
Por el medio habría que abordar decisiones económicas "tácticas" o intermedias. Se me ocurren dos de cierta relevancia: no todos los recursos tienen la misma capacidad de agotamiento: como antes indiqué, el último pozo de petroleo (o de carbón, o de uranio) se secará antes de que se apague el sol; y, en segundo lugar, existen recursos que, al menos parcialmente, pueden ser reciclados. La toma de decisiones para la creación de una economía "sustentable"(***) debería tener en cuenta estos dos aspectos y orientar la toma de decisiones al favorecimiento de la diversidad de fuentes de energía renovables, sin olvidar otras derivadas, como los cambios alimenticios hacia dietas basadas en cereales y en general vegetales, en lugar de carne. Y también se debería orientar hacia la utilización de recursos "reciclables", pero sin olvidar que estos dos aspectos no son la panacea de nada: lo verdaderamente estratégico es una economía (y una sociedad) limitada, para unos recursos limitados. ¡Veremos si somos capaces de ello!
Ignoro si este es el tipo de post que se espera de un blog "cañero" como el que tripulo y si, lo que es más importante, con este post satisfago las ansias de mi hermano y de sus compañeros, por conocer mi opinión sobre estos temas y si me tomo en serio o no la cuestión del "peak oil". Habría que dedicar otro a la "teoría general de un blog", sobre lo que debería ser un blog, en mi opinión, un vehículo divertido de opinión, agitación y propaganda y no una separata de "Science" o "Sistema" (lo que por cierto, a los que no somos profesionales de esto, rebajar el nivel intelectual del blog nos agobia menos). Pero esto quedará para otra ocasión.
(*) Por eso sorprende que economistas de la talla de Krugman, en su largo, largo artículo publicado en El País construir una economia verde sobre la contaminación no se plantee, siquiera de refilón el problema del agotamiento de los recursos contaminantes.
(**)LLevo empleando el tema "ciencia económica" todo el rato pese a que, como sabe quién me conoce, niego la consideración de ciencia a la economía, lo correcto sería hablar de "arte económico" pero el término podría ser confuso, con lo que estoy.
(***) prefiero usar este término, empleado entre los "ambientalistas" (otro término interesante) sudamericanos, en lugar del de "economía sostenible" tan prostituido por las "transnacionales" (gracias de nuevo por el término a los hispanoamericanos) y sus lacayos (ZP).