O “Humillados y ofendidos” en la versión "dostoyevskiana" del término. Es lo que se ve en la mayoría de los blogs y medios de comunicación y también aquí, en algunos comentarios. Que si el problema de España, Grecia, Portugal... es que somos todos unos vagos, que si tenemos malos gobiernos, que si estamos todo el día de juerga, que si nos creíamos ricos y ahora viene el castigo divino... Como diría Borja Pérez: “¡qué fácil es criticar!"(*)
Atribuir el devenir de un país a la "banalidad” de sus habitantes, a un determinado rasgo de su conducta, de sus costumbres o de su folklore es de una simplicidad absoluta rayana en lo que hace tiempo oí a una señora: “los negros, no sé, tienen algo en la cara, que te hace pensar que te van a comer vivo”. Seguramente estaría influenciada por los dibujos en los que se ve al explorador o al misionero dentro de una gran olla, con un corro de negritos bailando alrededor. Faltaría decirle a la señora que, para que la realidad coincidiera con su imaginación, faltaba que llevaran un moño sujeto con el hueso de algún hombre blanco.
No voy a entrar a descalificar las opiniones sobre la sinvergonzonería y vagancia de los latinos con los mismos argumentos que emplean ellos, empezando por decir que unos suecos crearon el portal “piratebay” o que la Casa Real Británica provee una buena muestra de jetas, vagos y sinvergüenzas superior a la de cualquier hogar griego, italiano o español.
La mejor o peor fortuna de los países (mejor dicho de las sociedades) depende esencialmente de las oportunidades de las que hayan dispuesto y hayan sabido aprovechar.
Este argumento es aplicable a todos los países subdesarrollados: todos los países africanos no han sabido aprovechar las suyas (por eso se dice que tienen dirigentes corruptos, incompetentes y sanguinarios), ni los de latinoamérica (mismos argumentos) ni los del este de europa (ídem), ni los de Asia Menor (otra vez lo mismo). En resumen es la traslación a los países del viejo principio liberal según el cual “el que es pobre es porque se lo merece”.
Pero ¿de verdad muchos de estos países han tenido alguna oportunidad? Porque si no tienes oportunidades es muy difícil saberlas aprovechar (¿a alguien le ha tocado la lotería sin jugar?) Esos países, en lo económico, han pasado de ser explotados directamente por los países europeos, a ser explotados indirectamente por las multinacionales. En lo político han pasado de ser sojuzgados por una administración extranjera, a serlo por unos lacayos (indígenas eso sí) de las multinacionales que los explotan.
Y en el “club med” ¿qué pasa? ¡Hombre! ¡oportunidades, oportunidades sí ha habido!. ¡Ahí está!, dirán muchos: los españoles no hemos sabido aprovechar nuestras oportunidades y así nos va. ¿Seguro?
En el fondo con las oportunidades pasa como con la lotería: cuántas más tienes, más fácil es aprovechar alguna. Si tu padre, con apuros, puede pagarte una carrera, si luego resulta que esos estudios no te gustan y la abandonas, habrás desaprovechado tu oportunidad, tu única oportunidad. Sin embargo, si eres hijo de un multimillonario no tienes ningún problema: podrás cambiarte de carrera cuántas veces quieras hasta encontrar la que te gusta o en la que destaques: habrás, al final, aprovechado tu oportunidad. No todos los países tienen iguales oportunidades: depende del momento y de la “potencia” de uno y otro: dudo que al imperio romano se pudiera oponer con éxito una aldea gala, más allá de las historietas, y dudo que en la actualidad los países desarrollados tengan las mismas oportunidades que los demás.
El país que tiene más oportunidades a su alcance es Estados Unidos. Podrá desaprovechar las que quiera, porque siempre le quedará alguna: y tanto va el cántaro a la fuente...
En Europa sucede otro tanto: los países más desarrollados tienen más oportunidades que los demás y no son las mismas las oportunidades de Grecia o Portugal, que las de Francia y Alemania. De hecho, como indicaba en un post anterior, nuestras oportunidades para competir con ellos era tradicionalmente la devaluación de la moneda. Era nuestro único cartucho. Ahora, ni siquiera éste existe.
La pregunta del millón es ¿por qué esos países han logrado acumular esa cantidad de capital, de “potencia” que les permite contar hoy con más oportunidades para capear el temporal que nosotros. La historia es un libro abierto: mientras en esas sociedades se potenciaba el comercio, la libertad de pensamiento, la ilustración y también se producían las primeras luchas entre una clase emergente, la burguesía y otra decadente, la feudal (o la lucha entre terratenientes e industriales y comerciantes en el Reino Unido), aquí seguíamos bajo las garras de la Iglesia y la opresión de las clases dominantes (dueñas de la tierra). Y cuando este país intentó salir de ese atraso, una Guerra Civil instigada por esos poderes la devolvió de nuevo a las cavernas. Sí, esos mismos que ahora nos llaman holgazanes y despilfarradores, son los mismos que llevan siglos robándonos oportunidades de progresar. ¡Qué cara más dura!
(*) Escribo esto desde Budapest, en una reunión de Administraciones Tributarias. Mis lectores más críticos pueden sentirse satisfechos al saber que la Agencia Tributaria, es, de lejos, la mejor Administración de Europa. Y si esto sucede en éste ámbito, qué tanto no sucederá en otros que no conozco. Y pese a todo nos auto-consideramos unos mierdas. A ver si al final nuestros problemas se solucionan yendo al psicólogo.