"El Ejecutivo del Estado moderno no es más que un Comité que administra los negocios comunes de toda la burguesía" (K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista).

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lunes, 6 de junio de 2011

Los Tres Caballeros


            Gana Humala. En España su victoria pasa desapercibida, empañada por el enésimo triunfo de Nadal en París. ¡Cuánto le debemos al deporte, sobretodo en este país!¡Cuántas revueltas y derramamientos de sangre se han evitado al coste de inclinar la cerviz ante lo accesorio! De Perú los españolitos más finos conocen el ceviche... los demás ni eso.

            Dura campaña, cuyos ecos distorsionados han llegado hasta aquí: ímprobos esfuerzos de las "barras bravas mediáticas del neoliberalismo" por hacernos ver que Ollanta no es más que otro Chávez, Castro o Morales, que,  para ellos, igual da (*). Lástima de que, en el último momento se descolgara Vargas Llosa, para pedir el voto al líder "nacionalista" antes que ver de nuevo gobernando Perú a una banda  de criminales. A los del grupo PRISA les pilló por la espalda, pues tienen al Premio Nobel en nómina. Los demás no sabían qué decir: al final resulta que al pobre Mario le pudo el rencor contra Fujimori frente a su sentido de estado y responsabilidad.

          A toro pasado sólo quedan las descalificaciones: Francino preocupado de si no estaremos ante un nuevo Hugo, maldición que en América del Sur se extiende como la peste. En sus tertulias, los "progres" de aquí enseñan lo que es un izquierdista "bueno" (Lula) y lo que es un izquierdista "malo" (Chávez), o, incluso muy malo (Castro). De Cristina no dicen nada: el odio es personal; les chafó sus sucios negocios en Argentina, pero por otro lado "canta" demasiado que la comparen con Fidel o Evo: para ella simplemente desprecio: es una corrupta, una potra desbocada, ya lo decían los cables de "güikiliks". Para las tertulias "fachas" (la inmensa mayoría de las de este país), no hay distingos: todos esos líderes americanos son fusilables o, en su versión más moderada golpeables. Y si algún "curilla" quiere ponerse del lado de revolucionarios como Zelaya  (recomiendo vivamente la entrevista a Monseñor Santos (obispo nada menos) en Honduras, emitida por el único informativo serio  de este Estado "más voces" el pasado viernes), también habrá balasera para ellos. "Progres" y "fachas" amenazan: Keiko era la candidata de los mercados, ¡Vaya sorpresa! Si ya sabemos que todos los gangsters del mundo forman una gran "famiglia".

            Lo más gracioso es que estas payasadas de la Madre Patria no llegarán nunca a "reirlas" los propios interesados: América del Sur está demasiado lejos de España. A estos "sudacas" además los españolitos los miramos por encima del hombro, como razas y pueblos subdesarrollados: el "porquénotecallas" no es más que la síntesis de cómo vemos desde nuestro país a esos pueblos a los que saqueamos, violamos, exterminamos y finalmente despreciamos.
 
          En mis recientes quehaceres comentaban los "altos lacayos" de las empresas multinacionales españolas la pena que da ver cómo, con la de paro cualificado que hay en España, nadie quiera trabajar (para ellos se sobreentiende) en "Hispanoamérica": ofrecen buenos sueldos, aún mejores porque en esos países se come por nada y no se pagan impuestos, trabajo estable, no hay problema con los idiomas... Además, dicen, el español allí está bien considerado, porque, al respectivo, está más formado(**), es más disciplinado y trabajador que el indígena. ¡Y ni aún así se cubren esas vacantes! Desprecio, cuándo no desconocimiento absoluto de las oportunidades de conquista que ofrece el cono sur: y en su lugar todos deseando ir a hacer un Master en USA, a darle al "inglispitinglis", aunque sea para acabar vendiendo supositorios en un "boots".

            Y en eso coincido con esos "mandamases": el desprecio de este país hacia América del Sur es soberbio, rayando en lo delictivo. La gente de aquí no sabe nada de ese subcontinente, ni qué Estados lo forman, ni quiénes los gobiernan: a los españolitos les suena igual un peruano que un boliviano que un venezolano: todos acaban en "ano", que es precisamente, después de la polla, el órgano  más empleado para pensar  "aquí en Madrid", quiero decir, en este país.

            Llevo años señalando que la América no yanqui es actualmente la bandera de lo que será la izquierda y el progreso en los próximos siglos: los modelos de gobierno que allí se intentan, con mejor o peor fortuna, nos dan ciento y raya a los europeos (y especialmente a los celtibéricos). Han sabido desarrollar una verdadera izquierda muy distinta de la caduca y corrupta socialdemocracia que padecemos en estos lares. 

          Ni siquiera los congregados en la Puerta del Sol me hacen cambiar de opinión: creo que el futuro de la democracia real está allá, no aquí. Por eso sigo mirando a Cuba, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia... También a Brasil, Argentina y Uruguay (creo que hacen lo que pueden y lo que les dejan). Y ahora, uno más:  Perú... Y en el 2.012...¡A por México!

(*) No sé a qué, además gastan aquí tantos esfuerzos: si nosotros no votamos en sus países: y si lo hiciéramos el resultado está claro: Uribe "dusspuá", Chávez "al paredón". ¡Qué bien adoctrinados nos tienen!
(**) Escuchaba por casualidad una conversación en un autobús de la EMT. Una venezolana comentaba a una amiga cómo en su país el tener estudios universitarios se consideraba una subida en el "estatus" social, porque sólo están al alcance de una minoría  y cómo muchos padres se esforzaban con todo lo que tenían en mandar a sus hijos a la Universidad. ¿Les suena la canción?

jueves, 25 de febrero de 2010

Lobos por corderos... el debate

         Ni ocho horas ha tardado en responder algún alumno a la cuestión de quién es el autor de estas palabras: “Estoy muy interesado en el desarrollo social de América. Creo que el Presidente Roosevelt ha elegido el camino correcto. Estamos lidiando con los más graves problemas sociales nunca conocidos. Millones de desempleados deben recuperar sus empleos y esto no puede dejarse a la iniciativa privada. Es el Gobierno el que debe afrontar el problema” Por sorprendente que pueda pareder el autor es........ el miembro del partido nazi y Ministro de Propaganda del Reich, Joseph Goebbels.

          El debate que se abre a continuación tiene aspectos interesantes, que escapan de lo que es una clase de Hacienda Pública o de Economía Politica. Una contestación simple (aunque probablemente no falta de verdad) es que los discursos “se los escribían” y que de lo que se trataba en esos momentos era agradar a la Administración Norteamericana y favorecer las relaciones económicas entre ambas naciones, de las que la linea regular de zeppelines era una buena muestra.

            Esa contestación, con ser simple, abre un debate de más calado: ¿hacia donde miraban las democracias occidentales mientras se consolidaba el nazismo?, cuestión en la que no voy a tratar en este comentario probablemente porque estaban mirando hacia el mismo sitio que el joven hitleriano que más tarde llegaría a Papa.
             Pero el debate que yo quiero provocar es otro:
         En primer lugar hay que cuestionarse si “la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero”, es decir si hay verdades que lo son, independientemente de que salgan de la boca del mayor criminal de la historia. Si Goebbels hubiera dicho que “dos más dos son cuatro”, por más execrable que sea el personaje, la afirmación no dejaría de ser cierta. En este caso la cuestión rechina más porque no se trata de una verdad matemática (o de un hecho observable del tipo “ahora es de día”) sino de un juicio de valor: el gobierno americano debe ayudar a los parados. ¿esto convierte en nazis a todos los partidarios de la intervención pública en la economía o a los partidarios del gasto social? Evidentemente, no.
           En segundo lugar estas opiniones advierten de la diferencia que hay “del dicho al hecho”: cualquiera puede manifestar unas opiniones y su conducta ser totalmente opuesta a lo que dice. Si uno de los mayores criminales de la historia dijo esto y luego hizo otras cosas bastante alejadas de la preocupación por los más desfavorecidos ¿qué podemos esperar de los políticos actuales, o de nuestro Presidente, que permanentemente “pone el intermitente hacia la izquierda y gira a la derecha”? Lo que estas frases ponen de manifiesto es lo que ya está escrito en el Evangelio: “por sus hechos les conoceréis”, pero no por sus palabras.
           Por último, y esto es lo que más me interesa resaltar, supongamos que la posición de Goebbels sobre los desempleados se hubiera llevado a cabo en Alemania. De hecho, así fue (para los arios, claro): con seis millones de parados el Reich llevó a cabo políticas de gasto público, realizó grandes obras arquitectónicas, reconstruyó una industria militar y, de una forma u otra, ayudó a los alemanes arios más desfavorecidos. Lo importante no es lo que hizo, sino el fin que pretendía, que no era otro que la imposición de un régimen de terror basado en la supremacía de la raza aria sobre las demás y de la figura del líder (Führer) como depositario del espíritu y voluntad del pueblo alemán.
          Para lograr ese fin, cualquier medio empleado resulta abominable aunque se trate de repartir pan o recoger a los niños huérfanos. Se produce una inversión de la maquiavélica frase “el fin justifica los medios” si se admite que “los medios justifican el fin”, frase que sigue siendo igual de maquiavélica, pues ni el fin justifica los medios ni los medios justifican el fin.
          Y llegamos a donde quería llegar: con frecuencia se equiparan ideologías de extrema derecha con ideologías de extrema izquierda, o, si se quiere atemperar, ideologías de “derecha extrema” con ideologías de “izquierda extrema”. Pero lo cierto es que unas y otras no tienen nada que ver en cuanto a sus fines: las ideologías de extrema derecha (el nazismo, el fascismo y la versión de las anteriores que en España conocemos como franquismo) persiguen, por los medios que sea, el establecimiento de un sistema de dominación de unos seres humanos (por la raza, la fortaleza física, la inteligencia, el poder económico...) sobre otros. Las ideologías de extrema izquierda persiguen, también por cualquier medio, el fin de la explotación del hombre por el hombre. Otra cosa es que, en la consecución de sus fines, ambas hayan cometido atrocidades que debemos condenar: pero eso no las hacen iguales.
          Por cierto: el cristianismo ¿qué persigue? ¿qué medios ha empleado para lograr sus fines?¿lo ha conseguido?
           Como veis, hoy la cuestión va filosófica...