"El Ejecutivo del Estado moderno no es más que un Comité que administra los negocios comunes de toda la burguesía" (K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista).

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jueves, 15 de diciembre de 2011

Espolí

                Menudo espolín están armando algunos con el dichoso "expolio fiscal". Y digo espolín porque la primera vez que oí el término a "halftraducir" el "boli" instintivamente se me fue al papel para poner una "x" encima de la "s": luego ya ví que el término catalán original "expolio" es "espoli" y, claro, a la hora de traducir, la cosa queda a medias.

               Ahora viene lo más curioso. Tomemos el término "espolín". Según el diccionario de la Real Academia Española (DRAE), academia que, por cierto, los incultos la llaman "Real Academia de la Lengua Española", institución a todas luces inexistente, según ese diccionario, decía antes de la digresión ("disgresión" para los anteriores), "espolín" quiere decir:

1. m. Espuela fija en el tacón de la bota.
2. m. Planta de la familia de las Gramíneas, con cañas de más de tres decímetros, hojas parecidas a las del esparto, y flores en panoja con aristas de cerca de tres decímetros, llenas de pelo largo y blanco, por lo cual sirve en algunas partes para hacer objetos de adorno.
3. m. pl. Par de rollizos que por un extremo se enganchan en la trasera de carros y camiones y por el otro descansan en el suelo. Sirven a modo de rampa para la carga y descarga de objetos pesados, especialmente toneles y bidones.

             Lo curioso viene ahora: en mi tierra, espolín tiene otro significado: jaleo, alboroto, vocerío. Con este simple truco de magia ya podía dar por resuelto este "post". Pero, en fin, mis obligaciones implican ir más al grano.


                 En este tipo de debates conviene empezar recordando que los impuestos no los pagan los territorios sino los contribuyentes. Es tan absurdo decir que el IRPF lo paga Cataluña como decir que lo paga Somosaguas o la Moraleja: son los contribuyentes de Cataluña, Somosaguas o la Moraleja los que verdaderamente pagan los impuestos. Si en ese territorio, comarca, barrio o comunidad de vecinos hay muchos contribuyentes el ingreso será mayor. Si, además suponemos que la imposición es progresiva, esto es que proporcionalmente paga más el que más tiene(*) resultará que el ingreso tributario será mayor en aquellos territorios, barrios, casas... en los que tengan su residencia fiscal los contribuyentes con mayor capacidad económica.
            Es un principio básico de cualquier Estado Social y Democrático de Derecho, y subrayo "social" tratar de distribuir la riqueza: esto implica que el Estado debe hacer de Robin Hood y quitar a los ricos para dárselo a los pobres: ¿A qué pobres? ¿A los parias de la tierra, o a los pobres de mi comunidad, parroquia, barrio, familia...? Aquí entra en juego el concepto de soberanía fiscal. Aunque a mi juicio y el de otros internacionalistas "piraos" la redistribución debería ser en favor del ser humano más desamparado ("no hay más patria que la humanidad"), la existencia de muros, murallas, muretes y alambradas, físicas y jurídicas, supone que esa redistribución se quede mayormente entre "nuestros pobres domésticos". Para los demás quedan las "oeneges", la beneficencia y el telemaratón (de ahí el interés de defender "el 0,7%).
             El concepto de "redistribución de la riqueza" es fundamental porque los impuestos no son la contraprestación a los servicios que el Estado presta, o no sólo eso, va más allá. Uno de los fundamentos del neoliberalismo es concebir el impuesto como una tasa o precio público, algo que se paga a cambio de un servicio o de la utilización o aprovechamiento de un bien de dominio público. El daño que esta concepción neoliberal ha causado es muy elevado pues ha destruido cualquier concepto de solidaridad (o de fraternidad en la terminología revolucionaria francesa). Desde este punto de vista la idea de un "expolio hacia Cataluña", basado en las trucadas balanzas fiscales (que ahora no puedo entrar a rebatir) no es más que una variante del "expolio hacia los que pagan más de lo que reciben", es decir, del expolio a los ricos.

                   Por otra vía, Vicenç Navarro llega al mismo resultado en una reciente entrevista (hay que leer hasta el final, pero merece la pena): incluso acuña el término "expolio social" como reverso del "expolio nacional": se trata no de cerrar las fronteras en el Ebro para que los (menos) pobres catalanes retengan sus impuestos antes de que se "fuguen" a los (más) pobres extremeños, por ejemplo: ¡No! De lo que se trata es de que los pobres catalanes, extremeños, murcianos... exijamos que los ricos empiecen a pagar impuestos, sean esos ricos madrileños, catalanes, gallegos o valencianos. Porque lo cierto es que hasta ahora no lo han hecho y se ríen (cuando no las incitan) de las peleas que tenemos entre los pobres por un "chusco" de pan.

              Por esta parte de Celtiberia me mato a predicar que no conozco ni creo que exista ningún catalán tan malnacido que prefiera que el dinero que se le detrae en impuestos se destine a poner mármol en las aceras de Cataluña antes que a enseñar a leer a los niños extremeños o a operar de una cadera a una octogenaria andaluza; aunque, posiblemente tuviera algo que decir si el destino fuera hacer una pista de patinaje sobre hielo en el centro de Antequera. Lo sigo pensando, pero cada vez creo más que los neoliberales tienen mejores equipos de "marketing" social que yo.




(*) El término "proporcionalmente" es esencial: no se trate de que pague más el que más tiene: esto se puede hacer con un modelo regresivo en el que, por ejemplo, el que gana 100 paga 10 y el que gana 1.000 paga 20. En este caso el que gana más paga más, pero proporcionalmente paga menos que el más pobre. Esta pregunta es un clásico en los exámenes de mi asignatura.