"El Ejecutivo del Estado moderno no es más que un Comité que administra los negocios comunes de toda la burguesía" (K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista).

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miércoles, 9 de febrero de 2011

Matarile, rile, rile


            El sistema educativo remunera, mediante el expediente académico, al alumno más aplicado, no al más inteligente. Eso es algo de lo que tenía la sospecha en mis tiempos de estudiante y que ahora he confirmado desde mi experiencia de profesor universitario a tiempo parcial. De ahí que los tenedores de los mejores expedientes, esto es,  los alumnos más aplicados pero no necesariamente  los más inteligentes, se queden en la Universidad, y que cueste tanto no sólo mejorar la calidad de la enseñanza, sino también, o sobretodo,  la investigación, donde se precisa no sólo trabajo, constancia y disciplina, sino también ingenio, creatividad, inconformismo y talento.

            Otro tanto sucede en el ámbito económico: el dinero no remunera el trabajo, dedicación, esfuerzo, inteligencia... sino que lo que remunera es, además del capital previo(*),  la falta de escrúpulos. De ahí que sólo pueda hacerse rico el que carece de ética y que el capital se acumule para su uso productivo o improductivo en las manos de los más sinvergüenzas de la sociedad.

             Si éstas son las dos llaves para dirigir la sociedad, dinero y conocimiento, salta a la vista que las sociedades capitalistas están dirigidas por un conjunto de individuos poco recomendables. Y con esta materia prima no debe sorprendernos hacia dónde nos dirigimos: ¡Tierra a la vista!


(*) Dinero llama a dinero.