Economía, política, pensamiento... crítico. Blog de opinión sobre lo que pasa en España y en el mundo.
"El Ejecutivo del Estado moderno no es más que un Comité que administra los negocios comunes de toda la burguesía" (K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista).
domingo, 10 de marzo de 2013
Ponferrada
viernes, 26 de octubre de 2012
PSOE año 0
Parece evidente que, tras las últimas citas electorales, el PSOE no ha logrado recuperar la confianza de sus votantes. Es posible que otras fuerzas políticas (incluso entre las que se proclaman vencedoras) tampoco lo hayan hecho, pero su problema queda disimulado con una victoria que se superpone a una pérdida real de votos. No es el caso del PSOE donde se aúna la derrota con la pérdida de votos lo que no permite negar, retrasar, ni maquillar el problema.
El camino que por algunos se traza hacia la desaparición, la irrelevancia o "pasokización", siendo un peligro, NO ES INEVITABLE; lo será si no se toman las medidas necesarias para un enérgico cambio de rumbo, si se continúa "como si tal cosa": entonces llegará un momento en que la catástrofe SÍ sea inevitable. La experiencia de los últimos años debería ser suficiente para darnos cuenta, a toro pasado, de los errores que se cometieron cuando ya difícilmente pueden ser solventados: debemos romper esa tendencia y, por primera vez en mucho tiempo atajar los errores en el momento en que se producen antes que llorar por la leche derramada cuando el cántaro se ha roto y no es posible recomponer los pedazos.
CRÍTICA: ¿por qué hemos llegado a esta situación?
No podemos cebarnos en la crítica (autocrítica) pero tampoco podemos despachar de un plumazo todo lo que ha pasado en los últimos años, o peor aún, convalidarlo, asumirlo o incluso presumir de ello: frases como "estamos orgullosos del legado zapatero", "reivindicamos la herencia de los últimos gobiernos"... deben desaparecer del argumentario: no nos favorecen en nada y hacen revivir en el electorado (ese que está sufriendo las duras consecuencias de la crisis) la rabia y frustración contra los que, errónea o acertadamente, identifican como la causa de sus males.
Se reconoce AHORA que el error estuvo en que el Presidente del Gobierno se arrodilló ante los dictados del capital en mayo de 2.010, lo que inauguró una etapa de recortes, que el PP no ha hecho más que continuar y aumentar con sadismo. Efectivamente, traicionar al votante que había puesto la confianza en un partido que, durante más de un siglo, ha intentado (lo poco o mucho que ha podido) en mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos, es, por supuesto, UN ERROR: como tal debe ser asumido, en la medida que asumirlo no nos perjudique aún más: en ese caso, internamente tendremos que seguir asumiéndolo y conviviendo con él, aunque, de cara a la galería, corramos un tupido velo.
Pero la causa de este error, o el error (o errores) más grande no fue ese: el error empieza en el XXXV Congreso del PSOE cuando se da entrada, a lomos de un caballo blanco, a un sector ideológico que nunca debió tomar las riendas del partido: el neoliberalismo, traido de la mano de Clinton o Blair, camuflado con nombres como "tercera vía" o similares y contradictorio, como luego se ha visto, con la ideología de un partido socialdemócrata. Quizá esos errores eran inevitables y sucedieron en todos los demás partidos de Europa (SPD en Alemania, Laboristas en el Reino Unido), quizá hubiera sido igual, o peor, si hubiera ganado el otro candidato a Secretario General, porque seguramente los huevos estaban distribuidos en las dos cestas; pero lo cierto es que el control neoliberal del PSOE se comportó como cabía esperar en cuanto se accedió al Gobierno: manteniendo políticas de privatización, procíclicas, antikeynesianas y especulativas en la fase próspera del ciclo económico y contractivas, de ajuste, recorte y sufrimiento en la fase adversa. Puesto que la (mayor) parte de la crisis y, sobretodo de su deriva hacia la destrucción, la tiene el neoliberalismo, es lógico que un partido que ha sido manipulado por el pensamiento neoliberal, pague, en este caso en votos, las consecuencias.
Pero el control neoliberal del partido generó, de forma colateral, otro problema: al haber llegado al poder una minoría (puesto que la gran parte de la militancia socialista NO son neoliberales), era preciso transformar el partido de forma que esa minoría no pudiera ser expulsada del cuadro de mandos. Este no es un problema específico de los neoliberales (podría haber pasado con cualquier otro grupúsculo que hubiera accedido a la dirección del partido), sino de cualquier grupo minoritario que accede al poder de una organización: debe tomar drásticas medidas para poder permanecer en el poder todo el tiempo que sea necesario. La mayor amenaza de una minoría que ha tomado el poder es la DEMOCRACIA INTERNA, por lo que, desde el principio, la dirección del partido se lanzó a destruirla, lo que consiguió con éxito, a pesar de que uno de los rasgos seculares del PSOE, antes de la llegada de Zapatero era precisamente ese: el de la democracia interna.
Fin de la crítica, paso a las soluciones.
REGENERACIÓN: Limpiar, reparar, conservar y mejorar.
Son dos cosas: la ética (lo de dentro) y la estética (lo de fuera). Las dos son importantes, probablemente ninguna es más importante que otra, a condición de que las dos existan y estén igualmente desarrolladas: la estética sin ética es pura banalidad (a la que, por cierto nos ha acostumbrado la dirección del partido) y la ética si estética se convierte en un críptico moralismo, encerrado frente a la sociedad, absolutamente inútil, aunque muy gratificante en el fuero interno del rumiante.
Cambiar la estética del partido es lo más fácil y, a la vez, lo más difícil: es fácil de decir pero es difícil de ejecutar porque se cuenta con la RESISTENCIA de las personas afectadas. Hay que "limpiar" el partido de personas "indeseables" es el mensaje brusco que se traslada cuando lo que realmente se quiere decir es que hay reordenar la presencia de las personas de forma que puedan ser la cara del partido aquéllas (si las tenemos) que generen un mayor acercamiento con el electorado. Como luego diré, en este partido nadie sobra (excepto los corruptos, condenados legalmente o beneficiarios de dudosas indemnizaciones millonarias) y "limpiar" no debe ser sinónimo de expulsar sino de distribuir tareas de la forma que se puedan lograr los objetivos (luego los veremos al hablar de la ética) que pretendemos.
Las caras que deberían ser reemplazadas por otras deben ser las que más ofenden al electorado, sea con razón o SIN ELLA. Nadie conocemos en profundidad al otro (ni siquiera a nosotros mismos) pero continuamente juzgamos y prejuzgamos a los demás: es normal que el electorado (una suma de seres humanos al fin y al cabo) actúen de la misma manera y de nada sirve realizar una tarea pedagógica para hacerles ver que la imagen que tienen de determinados compañeros (Pajín, Jiménez, Zerolo, Rubalcaba, Chacón, Valenciano, Blanco...) no es la correcta sino la deformada por su falta de interés en conocerlos más y por la machacona propaganda de los medios de comunicación fascistoides (que los son todos): eso es misión imposible y, aunque sólo sea en el mero orden práctico, resulta más barato y sencillo presentarse como algo nuevo con nuevas caras.
Eso no quiere decir que se deba expulsar, prescindir o apedrear en la plaza pública a los "desgastados": al contrario, habrá que mimarlos, arroparlos, protegerlos, encomendarles nuevas tareas aprovechando su experiencia de haber estado en la primera línea... pero eso lo haremos en el calor del hogar, de forma que el elector no perciba una continuidad sino el encomiable sentimiento de piedad y respeto fraternal, por mucho que hace tiempo que no te lleves con tu hermano.
Pero la estética no acaba aquí: el votante percibe que cambies lo que cambies todo va a seguir siendo igual, que todos los políticos van a lo mismo ("al turrón") y que el que llegue va a ser igual que el anterior. Tienen esa impresión porque están hartos de ver, "en las cosas pequeñas" (en la agrupaciones locales, en los Ayuntamientos) a un montón de compañeros preocupados únicamente de obtener su sustento, precisamente de la vida política. Este conjunto de paniaguados debe ser también "limpiado", en el sentido no de "purga" sino de reasignación: nadie puede tener como finalidad en el partido vivir a costa de la política (aunque, evidentemente, nadie puede morirse de hambre por dedicarse a la política o ser rico para dedicarse a la política); por eso, en un primer momento, y con carácter ejemplarizante (estética) deberíamos mostrar caras en todos los niveles de personas que NO viven de la política, sino de otras fuentes, a ser posible de las consideradas socialmente respetables (mal nos valdría un banquero o un constructor): esto debería aplicarse desde la Ejecutiva nacional hasta la agrupación más insignificante y debería ser condición imprescindible para acceder a cualquier cargo contar con experiencia profesional fuera de la política. En estos momentos hacer esto supone una ventaja importante porque habida cuenta de la pérdida de poder en todos los ámbitos, la necesidad de personas plenamente dedicadas a la política disminuye, por lo que es posible contar (si los tenemos) con efectivos que puedan compatibilizar la vida política con la profesional, es decir "a coste cero" para las arcas públicas, algo que se puede VENDER muy bien ante el electorado y que no es simplemente una apariencia: es algo a cultivar en el futuro como una alternativa frente al político profesional. Finalmente aporta una ventaja añadida: las nuevas generaciones, aquí llamadas simplemente juventudes, hoy tan parecidas las unas a la otras (quizá sólo se distingan por el color de jersey o el corte de pelo), verán que no hay la posibilidad de hacer carrera política desde abajo, como un chusquero, medrador u opositor a política: que las armas, escudos y bagajes hay que ganárselos en el mundo real y que cuando se tiene algo que ofrecer es cuándo hay que venir a la política a ofrecerlo como un acto de solidaridad y compromiso.
Regenerar las ideas es lo más complicado y a la vez lo más fácil: es difícil porque no sabemos lo que queremos, pero es fácil porque, si lo supiéramos, sólo habría que escribirlo en un papel: después de todo el papel lo aguanta todo... Otra cosa es llevarlo a la práctica. El problema es que no sabemos lo que somos y lo que queremos. Saber lo que somos es fácil por antagonismo: no somos el PP, no somos alemanes, no somos la Iglesia Católica ni los guerrilleros de cristo rey. ¿pero sabemos lo que es ser, por ejemplo, socialista?¿y socialdemócrata?¿o socioliberal?¿o incluso democristiano? Creo que no: tenemos vagos conceptos, muchas veces asociados a derechos y libertades civiles (defensa de los homosexuales, las minorías étnicas, derecho al aborto) pero sin concretar un armazón y ¡ay! lo que es peor, sin ninguna estructura económica. Y eso es lo sorprendente porque todos los términos por los que nos definimos (empezando por "socialista" y siguiendo por "obrero"), son términos económicos: hemos empezado cediendo esos conceptos a los "listos" del partido, los MAFOs de turno, con máster en USA e inglés fluido, porque para nosotros eran demasiado complicados. En sus orígenes este partido estaba formado por fundidores, ferroviarios, maquinistas, tipógrafos... reunidos horas para entender y que les explicaran conceptos como la plusvalía, las relaciones de producción, la reproducción simple y ampliada de mercancías... tratando de entender ( y entendiendo) cuál era la causa, causa económica por supuesto, de sus desdichas y cómo podían hacerla frente. Hoy todo eso se ha perdido y ha tenido que venir a visitarnos una durísima crisis económica para que volvamos la vista hacia lo realmente importante: la economía, estúpido, la economía... Y ahora nos encontramos con que en esas lides somos ANALFABETOS. Sorprende ver que otras asociaciones (civiles, no políticas) se han dado cuenta, como ATTAC, y tratan día a día de formar a la gente en el conocimiento económico, de una economía, por cierto, distinta a la dominante, al pensamiento único, al que, triste es de reconocer, el PSOE, o al menos su direccción, se ha entregado y se sigue entregando.
Esa tarea de "recarga de pensamiento económico" hay que llevarla a cabo y con el tiempo nos llevará a saber de verdad qué es lo que queremos. Pero MIENTRAS TANTO tenemos que presentarnos al electorado en términos negativos: debemos ofrecer algo DISTINTO: distinto a lo que ofrece el PP, los mercados, la Unión Europea, Merkel y SOBRETODO distinto a lo que ofrecía el PSOE desde hace un par de años para acá: y lo distinto es claro: NO A LAS POLÍTICAS DE RECORTES Y REDUCCIÓN DEL GASTO PÚBLICO. La implementación práctica de esto es complicada pero no imposible: habrá que plantar cara a los mercados, a la Unión Europea, denunciar la deuda pública ilegítima, amenazar con dejar el euro... lo que sea y por muy radical que sea DE MOMENTO no nos tiene que preocupar, porque no estamos gobernando: pero sí es imprescindible POSICIONARSE COMO ALTERNATIVA RADICAL A LO QUE HAY, aunque sin concretar, con la finalidad de que, si finalmente, algún día la sociedad vuelve a depositar su confianza en nosotros, nosotros tengamos un mandato claro de qué es lo que querían los españoles: UN CAMBIO RADICAL, que ya pelearemos por ello con toda la fuerza que podamos: ese, y no la traición de 2.010, es el mejor servicio que podemos prestar a este país.
AMPLIAR LA BASE DEL PARTIDO: un partido con más gente conviviendo más en democracia.
El partido se ha profesionalizado y cualquier persona "del exterior" (es decir de la sociedad) con legítimo interés por la política siente repugnancia por entrar en él: eso es lo que hemos construido: un estercolero dónde sólo se arrima el que puede sacar algo. Eso es algo que hay que cambiar. Todo el problema no está dentro, también está fuera porque es un mal cada vez más común la pertenencia a las organizaciones como "consumidor" o "cliente": estoy en ella en cuánto me satisfacen una necesidad, me complacen o hacen el producto que a mí me gusta: si no me gusta, me voy. Ese que es un mal externo que hace a las personas egoístas e individualistas, incapaces de participar en un proyecto común si no es al cien por cien "su proyecto" es un problema con el que en las sociedades actuales tenemos que lidiar. Pero más allá de eso tenemos que romper el sectarismo interno no sólo abriendo las puertas del partido a la sociedad sino invitando a la sociedad a que entre en el partido. La actitud debe ser activa: no basta con decir "aquí estamos", hay que salir a captar.
¿Y qué podemos ofrecer? Lo único que se puede y debe ofrecer es ser cauce que canalice los intereses políticos (las ganas de intervenir y transformar lo público) de las personas que tengan esos sentimientos. Esos intereses prosperarán, serán compartidos, se asumirán, modificarán... o no en función de las opiniones de la mayoría, pero habrán sido escuchados, debatidos, criticados... Una de las cosas que tenemos que aprender del 15M es que, por debajo, late una necesidad de SER ESCUCHADO: no se trataba (o no solo) de cambiar las cosas; se trataba de que se viera la indignación, de que se pudiera hablar y discutir sobre otras cosas (asambleas), en definitiva, dar a saber al resto de la sociedad que existían y que querían ser tenidos en cuenta: "ser tenido en cuenta" es un concepto muy importante, que no tiene que ver con la aceptación o rechazo de la totalidad de lo propuesto, sino con saber simplemente que se está ahí, que se es consciente que se está ahí, y que se valora su actitud PRECISAMENTE por estar ahí.
Precisamente por eso decía anteriormente que "nadie sobra". Nadie sobra en el partido (ni siquiera los neoliberales, pero tampoco sobrarían los comunistas: poca gente sabe que el Partido Comunista de Estados Unidos se disolvió para formar parte del Partido Demócrata en el que hoy permanece): todo el mundo tiene que estar ahí, ser tenido en cuenta, para que, finalmente, de forma DEMOCRÁTICA entre todos decidamos cuáles deben ser nuestras líneas de actuación. Esa es precisamente la falla actual de nuestro partido que afecta desde la corteza hasta el núcleo: la falta de democracia interna. La democracia interna, destruida por el zapaterismo, no puede ser recuperada de la noche a la mañana pero es necesario revivirla si se quiere construir un partido que la gente con interés (los del 15M) vea como un instrumento dónde actuar y no como un lastre más o una cueva habitada por chorizos. Recuperar la democracia interna, conviene decirlo, no consiste en transformar el partido en un partido asambleario, pues las manipulaciones y errores no desaparecen por adoptar esa fórmula; en ese sentido el 15M es una demostración palpable de qué es lo que no hay que hacer.
En la tarea de captación hay que empezar a recuperar la gente que estuvo en el partido y lo abandonó (algunos conservan incluso el carnet en un cajón): no lo abandonaron por falta de interés político o por quehaceres domésticos o profesionales: lo abandonaron porque no le satisfacía, porque vieron en lo que se había convertido/prostituido y ya no querían estar en él... Y se han dedicado a seguir actuando "políticamente" (en interés de la "polis") en otros foros u organizaciones. Despliegan por tanto una energía transformadora que debería ser (y de hecho lo es) coincidente con nuestras ideas pero que se desperdicia por "malos entendidos" o quizá porque, simplemente, les hemos fallado. En mi militancia en ATTAC es sorprendente ver la cantidad de estos "restos de naufragio" que continúan activos, realizando tareas solidarias y de difusión de la justicia social y que, en su día, pertenecieron al PSOE, pero que lo abandonaron porque aquello se había convertido en otra cosa. No voy a censurar lo que podría ser una cobarde actitud de abandono de lo que es mío similar al padre que abandona una familia, su familia desestructurada en vez de luchar por arreglarla, pero lo ciertos es que no se trata de uno, de diez ni de cien casos... ¡Son legión! Y esa legión de verdaderos militantes interesados por la política y no por el garbanzo, deberían ser recuperados.
TERRITORIALIDAD: El concepto de España.
El debate sobre el modelo territorial es una buena engañifa del poder económico para distraernos de los problemas de clase, de la opresión que ejercen sobre los trabajadores. Creo que no debemos perder un segundo en estas discusiones por varias razones: en primer lugar porque son una maniobra de distracción. En segundo lugar porque el modelo actual jurídicamente es tan férreo que por más amenazas apocalípticas que se lancen no se puede alterar. Entonces ¿para que distraer tiempo y recursos en ello? El partido tiene, simplemente que "pasar" de estos temas, pero no ofrecer ni apoyo al modelo existente ni proponer modelos alternativos. Ni siquiera el modelo "federal" es asumible ni debe ser puesto sobre la mesa: en primer lugar porque no es asumido por la mayoría de las fuerzas en presencia que lo pueden implementar, en segundo lugar porque se confunde con otros modelos, es imposible de vender a un electorado y por virtud de la confusión se nos van a pegar lo peor de cada parte (será unitario para los soberanistas y será independentista para lo nacionalistas españolistas); en tercer lugar (y esto es una línea sobre la que cada vez se discute más) porque no es un modelo de avance en lo social, sino más bien de todo lo contrario (un federalismo europeo es posible que traiga más injusticia y desigualdad). La contestación a las provocaciones debe ser clara: a la clase trabajadora, la estructura organizativa de los estados capitalistas NO LA INTERESA: ni vive mejor o peor de una u otra forma, ni la solucionan sus problemas, que son de base económica (de reparto) y no administrativa.
Esto implica asumir determinadas consecuencias que, de hecho y tras las elecciones autonómicas de País Vasco y Galicia, ya se han producido: en territorios dónde las ideas nacionalistas se anteponen a las ideas de justicia social, esas ideas servirán de banderín de enganche para opciones de derecha en apoyo de las clases dominantes y de banderín de enganche también para otros partidos de izquierdas que, sin esa bandera serían irrelevantes. Esto hay que asumirlo y se dará en determinados territorios y en determinado tipo de elecciones: en las autonómicas, pero no se dará o no tiene por qué darse en elecciones locales si el candidato es relevante (y no un paniaguado) o en las generales, si se percibe que la influencia de estos partidos es menor que la que resultaría de votar nuestra opción: y aquí está la madre del cordero: ofrecer ese cauce de satisfacción de los intereses del votante en los niveles políticos en los que podamos darlos y favorecer una política de alianzas con las opciones que EN LO SOCIAL Y NO EN LO NACIONAL, nos sean más cercanas. La política de alianzas del PSOE hasta la fecha ha sido infiel a esos principios y esa factura es la que estamos pagando ahora: nada que objetar en cuanto a anteponer lo social a lo nacional en pactos como el "tripartito" en Cataluña o el "bipartito" en Galicia: si nos damos cuenta ambos proyectos fracasaron por otras razones: por la corrupción y por la falta de avances en lo social propiciados por un PSOE que, hasta ahora, ha funcionado como una marioneta neoliberal. Probablemente si se hubieran corregido ambos problemas (menos corrupción, sobretodo en Galicia, y más avances sociales) los dos proyectos hubieran sido exitosos (de hecho en Cataluña el tripartito aguantó dos legislaturas). Inconcebibles han sido el resto de las alianzas, empezando por la histórica (desde tiempos de González) y ominosa con CiU, un partido que, por encima y más que nacionalista, es el brazo armado del capitalismo y burguesía catalana: pactar con ellos es traicionar lo social y lo nacional. Igual pasaría si se pactara (como ya se hizo) con el PNV. Tampoco se entienden los pactos con el PP, anteponiendo lo nacional a lo social en Navarra y País Vasco.
REFUNDACIÓN: la palabra maldita.
El PSOE debe refundarse. No es necesario, sin embargo que esa refundación se haga con "alarde" de refundación. Es posible incluso negar la condición de refundación practicando "de facto" una refundación. Incluso es aconsejable, porque un partido con más de 100 años de historia no puede desaparecer, ni mucho menos cambiar de siglas: eso sería la debacle. AP lo hizo porque era un partido joven y de derechas y la derecha obra siempre a conveniencia, sin respeto a la bandera, la patria, la tradición o a los ancestros, si no la conviene. Hay que operar como la Iglesia Católica: si queremos refundarla, abramos un Concilio Vaticano II. Esa debería ser la vía: aprovechemos la "imagen de marca" que nos favorece, sobretodo porque nuestros mejores militantes y dirigentes fueron los de los primeros 50 años de partido y no los actuales, cambiando todo el interior, al estilo de estas rehabilitaciones urbanísticas en las que lo único que queda en pie es la fachada. Pero todo lo que hay "hacia dentro" o simplemente lo que no vale o ya no vale debe ser arrojado fuera, atrayendo hacia dentro todo lo que hay fuera y merece la pena, cambiando además todo lo que puede dar la impresión (aunque no sea cierta) de podredumbre o de errores pasados. En fin poner en marcha todo lo que he dicho en las líneas anteriores.
Entonces, y sólo entonces, quizá y sólo quizá, podamos salir del túnel antes de que sea... demasiado tarde.
lunes, 22 de octubre de 2012
Resaca electoral
Las soluciones "internas" de la tropa socialista son también divertidas: ¡Qué dimita Rubalcaba!¡Y Valenciano!¡Y "Jacobo" López! ¿y qué?¿Ponemos de triunvirato a Chacón, flanqueada por Zerolo y Pajín y problema solucionado? Con esa nueva directiva podemos asegurar que lo de Galicia ha sido un éxito frente a lo que nos espera.
La militancia socialista (y los fieles votantes del PSOE) no se han enterado del papel estructural que en el sistema político juega su partido (y, en general, la socialdemocracia): son la válvula de escape de la olla a presión, una parte integral y necesaria del artefacto para aliviar los excesos de presión que se producen en en el interior de la cazuela: dentro de la olla estamos los obreros, nos cuecen a toda presión, y cuando no aguantamos más, aparecen partidos como el PSOE, que prometen y (en un mínimo grado intentan) sacarnos de la olla, pero que, en realidad, lo que hacen es rebajar la presión a algo más tolerable para la vida humana. En esas condiciones el PSOE sigue siendo la válvula de escape: está ahí, "sufriendo" de momento "sin hacer nada" hasta el momento en que la presión de los mercados, del capitalista salvaje (financiero y del otro) vuelva la situación lo suficientemente intolerable para que nos confiemos de nuevo a ellos: en ese momento "obamizarán" u "hollandizarán" un poco el cocido, para que respiremos (y agradezcamos) un poco y enseguida vuelta a aumentar el fuego.
Por eso es vital para el sistema, para todo el sistema, que el PSOE siga ahí, cumpliendo con su papel, dentro del orden establecido, para el día en el que haga falta: por eso es importante que sigan Rubalcaba & company al frente del partido: esto lo tienen muy claro y no hay veleidades que lleven a que el Partido Socialista (risas), los socialistas (más risas) acaben siendo otra cosa, por ejemplo, socialistas (risas estruendosas).
De forma gratuita y como "Arriola" (¡qué más da, PP y PSOE son intercambiables) aficionado voy a aconsejar sobre su estrategia futura. Empecemos por un análisis comparado: muchos llevamos meses diciendo que el PSOE se parece cada vez más al PASOK. Cuando salvó los muebles en las elecciones andaluzas, un Rubalcaba "empoderado" dijo que no, que el PSOE era como el PSF: debía pensar que con sólo decirlo el milagro se produciría y, de verdad, el PSOE sería el PSF y no el PASOK: es lo que tiene haberse tirado años gobernando diciendo unas cosas y creyéndose que, por el simple hecho de decirlas (sin hacerlas), ya lo eran: declaro ser de izquierdas, hago políticas de derechas, pero soy de izquierdas porque lo he dicho (y un montón de periodistas "fachas" lo corroboran).
En realidad el PSOE no es ni el PASOK ni el PSF por la sencilla razón de que esto no es Grecia ni Francia: pero el PSOE puede acabar como el PASOK o como el PSF, en función de LO QUE HAGA, NO DE LO QUE DIGA. Y de momento hasta aquí llega un tufo griego mayor que el del queso feta (que, por cierto, no despide un gran olor respecto de otros quesos). ¿Qué tendría que hacer para ser un roquefort, o, al menos un emmental? Veamos.
En primer lugar analizar el terreno: esto no es Grecia por varias razones: en lo económico estamos algo más desarrollados y tenemos más tamaño, en lo político (se quiera o no negar) somos un Estado plurinacional (y no un estado nacional con minorías étnicas como Grecia) y, por último, España es un país sociológicamente franquista (aunque, eventualmente pueda votar al PSOE, sobretodo si está trufado de fascistas como Bono, Vázquez o Díaz (está última ya, felizmente, en carrera en solitario). Estas tres diferencias deberían bastar para un análisis POSIBILISTA de qué es lo que puede hacer el PSOE.
Pero España tampoco es Francia. Aplicando las mismas variables tenemos que estamos menos desarrollados en lo económico; en lo político la condición plurinacional de Francia está menos desarrollada y finalmente, en lo sociológico, Francia es un país de pulsiones revolucionarias capaz de guillotinar a un rey o a un Sarkozy en cuánto les toquen mínimamente los oeufs.
¿Qué puede hacer el PSOE? Primero, tranquilidad: el votante, su votante, está ausente ("abstente"), pero no ha confiado, ni es probable que lo haga, su voto a una opción "más de izquierdas", porque siendo ésta una sociedad franquista, ir más a la izquierda que el PSOE (es decir deslizarse hacia el centro-derecha, o quizá, centro-centro) es más que lo que se puede permitir cualquier "hombre de bien" que se desayuna con una sopa de medios de desinformación que, durante mucho tiempo, situaron a gente como ZP en la extrema izquierda. Por eso una Syriza en el Estado español no puede surgir, o, al menos NO EN TODO el territorio. El PSOE tiene entonces ventaja para recobrar al "abstente" antes que venga una opción de izquierda de verdad a capturarlo. Esta es una triste realidad de un país que, de entrada, no es muy revolucionario y que padeció cuarenta años de "jardinería social", con un millón de muertos causados por un régimen fascista que ha dejado el solar patrio arruinado para unos cuantos siglos: ¡es lo que hay!
El votante abstencionista no regresa al redil del PSOE por dos razones: porque sigue resentido con el "PSOE-zapateril" y porque no se le presenta una alternativa real a lo que ya tiene "vía PP" (recortes, miseria...). Da la risa como militancia y cuadros siguen defendiendo a capa y espada "el legado zapatero". Sin ir más lejos, la semana pasada en la tertulia La Tuerka, excelente programa que pasa desapercibido entre el populacho que se cree progresista porque lee, de vez en cuando, "El País" y cuelga del "feisbuk" las viñetas de El Roto, demostrando una vez más lo del franquismo sociológico de este país (y de El País, dicho sea de paso)... esto... decía, en La Tuerka (programa "¿llegará Mariano al verano?"), el representante del PSOE seguía reivindicando al gran timonel ZP y su herencia como algo admirable: no se enteran, o no se quieren enterar, que cada vez que se defienden las políticas (económicas) de Zapatero, diez mil votos más se van a la abstención, o si les pillas extraordinariamente cabreados, directamente ¡al PP! Entonces parece claro que lo primero que el Partido debería hacer es, PÚBLICAMENTE, reconocer que la política económica del gobierno 2.004-2.011 FUE UN ERROR y que se reniegue de ella. Algunos ex-votantes querrán más y por recuperarlos habría que ir más lejos: expulsar del partido a ZP, MAFO, Sevilla... y a esos que dicen que no están en el partido pero que, como los mercaderes en el templo, pululan por los lobbies (Sebastián, Solbes, Taguas, Fernández de la Vega), arrojarlos a la calle con una buena patada en el culo. En el caso de ZP, habría que relajar el brazo secular, para que se le procese por delito de traición (por arrodillar la soberanía nacional ante los mercados, no por las tonterías del facherío con ETA (ahí solo hubo pusilanimidad)) y que comparta banquillo con su antecesor, éste como criminal de guerra. Es curioso que nuestros últimos gobernantes sean todos unos (presuntos) delincuentes.
Lo segundo que tiene que hacer el PSOE es proponer una alternativa en política económica distinta y creible a la que sigue el PP y a la que siguió el PSOE desde 2.010, para la gestión de la crisis. Es indudable que la crisis no la provocó Zapatero, pero SÍ fue un digno continuador de las políticas neoliberales de Aznar, Rato, Montoro, Solbes, Salgado... Si la "patata caliente del Gran Prix" le explotó a él en las narices no vale decir que el otro la hinchó más que tú (aunque sea verdad) y que tú pasabas por ahí: en el subconsciente colectivo quedará que fuiste tú el que palmaste y "tú te callahhhhhhs y lo assshhhhhhimilaaahhhs", que para eso, entre tus logros, estuvo crear el perfil sociológico del cani ibérico, el #sumorenito29 que iba a comerse el mundo... ¡por ser español!
Nadie va a quitar al votante medio (mediano o mediocre, eso es lo que tenemos) la idea de que tú, PSOE, trajiste la crisis, y que lo que hay ahora es la "herencia" de tu gobierno. Podéis hacer la pedagogía que queráis pero nadie lo va a entender puesto que , en su día, ya os encargasteis de embrutecer al personal, (lo que era bueno para dejar todo como estaba y parecer que hacíais algo), de ahí, de nuevo, la idea de RENEGAR del pasado, en lugar de reivindicarlo.
La oposición sometida al "bien del país" sobretodo ante el exterior, ante los mercados, ante la Merkel, ante las nultinacionales, el poder financiero munidal y el capital que es a los que os sometéis cuando finalmente apoyáis las medidas del Partido Popular tampoco ayudan a que os "visualicen" como algo distinto a los demás partidos. Sé que es difícil pero va siendo hora de que recuperéis vuestras posiciones históricas, por lo menos las que teníais antes de 1.939: es difícil porque los medios se os echarán encima, empezando por los "amigos" (PRISA, Roures...) y tampoco es fácil que, con eso no asustéis a vuestro electorado borreguil (hoy ausente): pero, a la larga jugáis con ventaja: si no cumplís vuestro papel con el sistema (el de proverbial responsabilidad) el sistema se debilita y puede caer; si finalmente accedéis al poder por cansancio del rival tenéis la baza de haber dicho, previamente lo que queriáis, sin que nadie se llame a engaño: ¿y lo que queréis es el socialismo,no?¿o sólo volver a los "años locos" de la década del 2.000?
Evidentemente nada de esto se puede hacer sin un proceso REFUNDACIONAL de vuestro partido. Llevo tiempo diciendo que los dos errores capitales del PSOE fueron, en primer lugar, aceptar los ajustes de 2.010 en lugar de convocar elecciones y que otro gestionara los recortes y en segundo lugar no presentarse, a día de hoy, como algo distinto mediante una refundación. En el primer error estaba, sobretodo la mano de Zapatero, pero el segundo es responsabilidad del partido. A día de hoy no cambiar RADICALMENTE de rumbo es responsabilidad del partido y de sus militantes: quizá siga habiendo demasiado paniaguado, quizá todavía no hayáis recibido lo suficiente.
Y me queda hablar sobre el tercero de los factores que diferencian el Estado Español de Grecia o Francia: el componente plurinacional. Vistas "desde fuera" estas elecciones, tenía claro que, si me hubieran pillado en cualquiera de esas circunscripciones el voto lo tendría claro, pues en ambos parajes había opciones de izquierda con posibilidades significativas de influencia y representación, y ninguna era el PSOE: ambas eran nacionalistas lo que implica que hay algo que no sabemos hacer en el resto de la península ibérica pero que allí, al parecer, sí saben hacerlo.
Y por cierto... hablando de Cataluña...¿Dónde se producirá el nuevo hostión del PSOE? Se admiten apuestas.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Muchopsoeporhacer.com
A continuación os trascribo la “carta” que he enviado a la “corriente” muchopsoeporhacer, y que, sin duda, habrá ido directamente a la papelera de reciclaje:
Estimados vecinos ideológicos:
El socialismo o la socialdemocracia, o “hacia el socialismo por la democracia”, o como quiera llamarse vuestra ideología, es, ante todo y sobretodo un pensamiento económico. Sobre esta base y sobre el modelo económico que se deriva (una economía mixta, en transición hacia una economía socialista) se asienta todo lo demás (políticas sociales, avance en los derechos, reconocimiento de nuevos derechos civiles): si los cimientos se caen, el resto del edificio “progresista” se desmorona. Este es, a mi juicio, la raíz del problema en que os veis inmersos.
Cualquier análisis no debe desconocer los aspectos del pasado, presente y futuro, relevantes para poder encontrar las soluciones. En mi opinión estos aspectos son:
I.- Pasado:
Respecto del pasado, nada vale la crítica de aquello que ya no tiene solución, ni tampoco sustituir la crítica a las políticas por la crítica a las personas. De nada os sirve llorar por la leche derramada, ni culpar de ello a determinadas personas, muchas de las cuales ya han abandonado la vida política. Pero sí es interesante retener dos hechos:
1.- En primer lugar sin crisis el PSOE (me resisto a llamarlo Partido Socialista, porque creo que de Pablo Iglesias sólo quedan las siglas) no hubiera perdido las elecciones: luego la causa determinante de la derrota es la crisis. Esta conclusión es importante, porque también es posible que si la crisis (dios no lo quiera) continúa, o incluso si se agudiza, también sea la causa de una futura derrota del PP, lo que es un acicate para “dejar las cosas sin hacer” y esperar al devenir de los tiempos. Algunos, con seguridad, se apuntan a esta solución: aguantar.
2.- En segundo lugar los errores del gobierno del PSOE ni sólo se producen a partir de la crisis, ni tienen que ver (“solo” repito) con las medidas antisociales de la última época: los errores proceden de un modelo económico neoliberal o socioliberal, diseñado por “la nueva vía” e implementado ideológicamente a partir del XXXV Congreso del PSOE. Tan dañinas como las medidas antisociales de la última época, fue la gestión en la época del crecimiento insostenible. Estaba fuera del alcance de nuestro gobierno evitar la crisis mundial que se avecinaba, pero sus políticas en esa época del “tutto bonito” han sido determinantes para que en el Estado Español la crisis sea mucho más aguda. Los errores de esa época (2.004-2.008) son de tres órdenes:
a) En primer lugar se renunció a cambiar el modelo productivo, negándose incluso la existencia de una burbuja inmobiliaria.
b) En segundo lugar se olvidó el paradigma keynesiano que exige, para mantener una senda de crecimiento estable, la adopción de políticas anticíclicas, que permiten compensar los supéravits presupuestarios de las etapas de crecimiento con los déficits de las épocas de recesión, buscando el presupuesto equilibrado en el ciclo. El abandono de esta posición (socialdemócrata) supuso rebajar impuestos, rebaja que fue además absolutamente injusta pues se suavizó la tributación de las rentas del capital y de las ganancias de capital, blindar la tributación de las SICAV, se permitió la práctica exención de la tributación de los beneficios que las grandes empresas obtenían del extranjero (ETVE, deducción del fondo de comercio financiero…), se suprimió el Impuesto sobre el Patrimonio y así un largo etcétera de despropósitos en materia tributaria, que, al igual que la cigarra del cuento, permitió llegar al invierno con la despensa vacía.
c) En tercer lugar se renunció a desarrollar el “cuarto pilar” del Estado del Bienestar: guarderías, residencias de ancianos… Hasta la Ley de la Dependencia llegó tarde. En su lugar el desarrollo del Estado de Bienestar se sustituyó por una política de “cheques” (cheque bebé, 400 euros, continuación de la deducción por madre trabajadora), medidas que eludieron la responsabilidad que obligaba a un gobierno socialdemócrata, que también fueron procíclicas en lugar de anticíclicas y que, en su consecuencia, “calentaron” más la ya recalentada economía española.
Lo peor de todo ello es que nada se hizo por azar, sino que correspondía a la hoja de ruta que el modelo económico de un “socialismo neoliberal” (Nueva Vía) tenía en mente, a veces de forma directa (“la política económica se hace con la mano derecha y la política social con la mano izquierda”), a veces de forma solapada (diciendo una cosa y haciendo todo la contrario, como ha sucedido en la lucha contra el fraude fiscal, con una Ley que se ha convertido en una nueva atadura a las actuaciones de inspección) . La conclusión que se debería sacar es que el PSOE no puede abandonar su modelo económico socialdemócrata, o dejará de existir. Haberlo abandonado probablemente haya ocasionado ya un daño irreparable.
II.- Presente:
Interesa invertir el orden de las cosas, manteniendo una actitud de resistencia hasta que se pueda planificar el futuro. En ese orden de cosas hay tres acciones inmediatas:
1.- Una oposición muy dura a cualquier iniciativa económica del gobierno que se aparte del modelo socialdemócrata, venga impulsada por el propio gobierno español o por mandato de la Unión Europea: se trata, por encima de todo, de ser fiel a vuestra ideología, no de ser fiel a las instituciones.
2.- Una recuperación de los municipios y comunidades autónomas donde existe una mayoría de izquierdas. Desarbolado el poder territorial del PSOE a unas cuotas que difícilmente aseguran su supervivencia (pues los partidos viven, también, de gestionar los presupuestos) interesa recuperar poder pactando con Izquierda Unida, al precio que sea: si para ello hay que apartar personalidades históricas o ceder cuotas de poder a esa coalición, debería hacerse. Hay que tener en cuenta que IU sigue sin capitalizar el descontento del votante de izquierdas y que sus estructuras están aún más anquilosadas que las vuestras, por lo que es posible que cualquier coalición revierta, incluso en beneficio vuestro. El caso de Extremadura es paradigmático: es una afrenta que una comunidad cuyos ciudadanos se expresaron mayoritariamente por una opción de izquierdas haya acabado en manos de la derecha: pasados los momentos iniciales de “desquite” es necesaria ya una moción de censura. Otro tanto cabe predicar de municipios en los que se produce esta misma circunstancia.
3.- Una defensa numantina de la Comunidad Andaluza: deben retrasarse las elecciones autonómicas todo lo que sea posible y presentar, para entonces un proyecto absolutamente regenerado, con caras y planteamientos nuevos: El tiempo es un factor esencial, pues cuenta en contra del PP y a favor de la regeneración, pero hay que empezar ya.
III.- Futuro:
Al PSOE se le abre el dilema de elegir entre ser un partido “del cambio” o “del recambio”: si elige este segundo camino, desde luego el más fácil, sólo queda esperar a una posible alternancia al estilo Cánovas-Sagasta. Pero si elige la primera vía tiene que actuar en los siguientes órdenes:
1.- Debe empezar limpiando la casa por dentro, recuperando (si es que alguna vez la ha habido) la democracia interna. Mecanismos como las primarias son fundamentales, pese a quién pese, pero también lo es la necesidad de que buena parte de las decisiones se tomen de acuerdo con modelos de democracia participativa, incluso en las decisiones más nimias de una agrupación local. En las sedes hay que tirar los tabiques de los despachos para hacer salas de reuniones: cualquier cargo debe estar expuesto a todo tipo de críticas de afiliados y simpatizantes: y si no está dispuesto a ello, que abandone la nave: “no da el perfil”.
2.- Una vez limpia la casa hay que pensar en ampliar los cimientos, la base: se trata de dar acogida a todos los grupos e individuos definidos o autodefinidos como “de izquierdas”. Debe cesar la persecución a determinadas corrientes como “izquierda socialista” y, aún más, debe fomentarse la existencia de corrientes dispares. Hay que salir a la calle a “captar” militancia, en lugar de encerrarse en el menor número de personas que me permitan tener controlada una determinada agrupación. Hay que colaborar y conseguir integrar a “oenegés” especialmente en el ámbito la economía y lo social.
La percepción que muchos hemos tenido estos años es que el PSOE se parecía al clero: un grupo de personas, encerradas en palacios episcopales y coches oficiales que permanecían sordas y despreciativas a cualquiera de los que nos encontramos fuera pero en el entorno, simplemente como si fuéramos basura. Esta situación debe cambiar: allí dónde se vea cantera hay que fichar. Sólo así el PSOE podrá ser el “gran” partido de la izquierda. Una de las críticas más severas de la gente que se considera de izquierdas es el bipartidismo y la poca visibilidad que alcanzan, grupos, partidos, grupúsculos minoritarios. Esto, en sí, no es un problema, siempre que puedan ser oídos, estar representados y ser partícipes de las decisiones de un gran partido de izquierdas; pero, sin embargo sí es un gravísimo problema si, todas esas sensibilidades no encuentran otra salida que presentarse en las elecciones o en la calle, de forma fragmentada: no hay que enfrentarse a ellos pensando que debilitan la izquierda, hay que plantearse qué errores hemos cometido, para no ser capaces de integrarlos en nuestro (vuestro quiero decir) partido, pese a ser primos hermanos y una fuente de ayuda formidable.
3.- Si se lograra hacer todo esto, y se retornara a la senda del socialismo o de la socialdemocracia (pues ambas sensibilidades conviven en el alma del partido) habría que sentarse a redactar un proyecto en lo material y en lo formal. En lo material hay que retornar a los principios clásicos de la socialdemocracia o del socialismo, con todas las modernizaciones que se quiera pero sin que esas modernizaciones contradigan el estado general de los cimientos, o, lo que es peor, que inviertan la carga, y haga recaer el peso, en vez de sobre los pilares o columnas de la ideología, sobre los adornos o aspectos accesorios de tal o cuál moda.
¿Y cuáles son los pilares de la socialdemocracia? Son, como dije al principio, pilares económicos que se centran en el cambio de las relaciones de producción y en la distribución del producto. No hay que olvidar que, como en la economía, vuestro modelo tiene dos caras: la producción y la distribución.
En el ámbito de la producción se necesita, desde luego, “más Estado”: más estado, en forma de regulaciones, para controlar las empresas, para evitar los desmanes de las “empresas financieras” o de los que deslocalizan la producción o de los que producen a costa del medio ambiente, o del bien común. Hace falta también más Estado para nacionalizar la producción de aquellos bienes y servicios en régimen de monopolio natural o que se consideren básicos (Sanidad, Educación…). Hace falta más estado para evitar que sean los mercados los que manden, que se produzca sólo lo que el mercado demande, o que la soberanía caprichosa del mercado nos empuje hacia el final de la humanidad sólo porque el último trozo de recurso disponible se entregue al que está dispuesto a pagar más por ello. Hace, finalmente, falta más estado, para ir avanzando, paso a paso, hacia el socialismo.
En el ámbito de la distribución las posiciones socialdemócratas implican una redistribución pacífica de la riqueza. Hace falta quitar al que menos necesita para dar más al que más lo necesita y, hay que reconocer que, a falta de solución mejor, las necesidades tienen que ver con la capacidad económica, por lo que no nos tenemos que ruborizar si identificamos al que más tiene con el que menos lo necesita y al que menos tiene con el que más necesita. Por lo tanto, hay que desarrollar políticas redistributivas tanto en la parte del gasto como en el ingreso.
Las políticas redistributivas en la parte de los ingresos han sido las grandes olvidadas en la época del gobierno del PSOE y deben ser rescatadas, tanto porque forman parte de las esencias de la socialdemocracia (que pague proporcionalmente más el que más tiene) como por las necesidades financieras presentes. En esta línea hay que recuperar y actualizar impuestos como el de Patrimonio (y no su simple restablecimiento) el de Sucesiones y Donaciones (haciendo tributar las herencias y donaciones de alto importe con independencia del grado de parentesco) y el tratamiento de las rentas “pasivas” en el IRPF. Además hay que crear nuevas figuras impositivas , contra el deterioro ecológico, contra la especulación como la Tasa a las Transacciones Financieras Internacionales e incluso revisar los aranceles en contra de aquellos países que practican la explotación descarada de sus trabajadores. Estas últimas medidas, es obvio, trascienden al ámbito nacional, pero deberían ser propuestas programáticas recogidas igualmente y compartidas con el resto de partidos socialdemócratas del mundo.
En la parte de los gastos la redistribución va en defensa de los pilares del Estado de Bienestar: pensiones, educación, sanidad, desempleo, dependencia. Todo esto no debe recortarse sino ampliarse, a costa de un aumento de la recaudación impositiva procedente de los que más tienen. Pero no tenemos que quedarnos sólo en la consignación de la cuantía presupuestaria, es necesario defender también una forma de gestionar estas prestaciones: la gestión pública. Debe haber pensiones, sí, pero pensiones públicas, en sistema de aportación intergeneracional (y no en capitalización), gestionadas por la Seguridad Social y financiadas con los recursos necesarios, cuotas y todos los demás que sean necesarios, en lugar de elevar la edad de jubilación por insuficiencia de los recursos afectos (cuotas a la Seguridad Social): si estos se revelan insuficientes habrá que complementarlos con recursos generales. Otro tanto sucede con la educación: debe ser pública y gratuita en los niveles previos a la universidad, y, para ello debe desplegarse una red de escuelas públicas de calidad que haga sencillamente estúpida la decisión de los padres de llevar a sus hijos a la enseñanza concertada, siendo ésta peor que la pública. La Sanidad también debe ser gestionada públicamente, con criterios no de rentabilidad en el tratamiento, sino con el criterio médico pertinente: esto, por cierto, sólo se consigue si la gestión no está sometida a la rentabilidad económica.
Se trata en definitiva no sólo de pelear por las cantidades, que desde luego deberían ser más elevadas que las actuales, sino también en la forma de gestionar, que en un modelo socialdemócrata sólo debería ser una: La gestión pública.
4.- Cualquier programa socialdemócrata trasciende las fronteras de los Estados, exista o no una Unión Europea. Las primeras Internacionales políticas y de trabajadores se concibieron de esa manera en un mundo en el que los Estados frecuentemente estaban en guerra entre ellos. Pero con la Unión Europea esta necesidad es mucho mayor. La solución a los males de la socialdemocracia no saldrá de España, pues nos falta relevancia ideológica, moral y de conocimiento frente, no sólo al mundo, sino a países con partidos progresistas e individuos intelectualmente más desarrollados. Pero el PSOE puede ser parte de la solución si se incorpora a un proyecto europeo verdaderamente socialdemócrata. Hay que internacionalizarse, siempre y cuando sepamos claramente cuál es la línea ideológica en otros países que más claramente nos representa y no demos por sentado que cualquier partido, por el hecho de pertenecer a una Internacional Socialista es, precisamente, socialista: ello implica analizar programas de otros partidos en otros estados, y tratar de enlazar vínculos, oficiales y oficiosos, con aquellos partidos que de verdad contengan algo socialdemócrata en sus programas.
Pero con la Unión Europea existe una cuestión adicional. Al margen de las afinidades de partido, las estructuras institucionales forman parte de nuestras propias estructuras y eso es algo insoslayable. En mi opinión no es posible abandonar esas estructuras de forma alegre, ni siquiera es conveniente abandonar ese invento del maligno que es el euro, ahora que ya lo hemos incorporado a nuestro “acervo” institucional. Pero, esto es una cosa y otra es negar la existencia de alternativas. ¡Claro que las hay! No debemos renunciar a transformar las instituciones europeas y su política, su forma de hacer las cosas. Para empezar hay que democratizar estas instituciones, fortaleciendo el poder del Parlamento Europeo en detrimento de todos los demás órganos de gobierno de la Unión. Hay que desplazar la idea de un gobierno “tecnocrático” y pasar a un gobierno europeo “político” (realmente ya lo es) y “democrático” (esto no lo es). Y además hay que conseguir una verdadera unión social y no sólo económica. Pero esto no se hace si no se cuenta con aliados en forma de partidos en todos los estados de la Unión.
El mundo de la izquierda puede que ya no sea eurocéntrico. Es posible que Latinoamérica haya tomado ya el relevo (yo así lo espero) y que no nos hayamos enterado, sencillamente porque no hemos mirado para allá o lo hayamos hecho con la prepotencia de un antiguo imperio colonial o con la ignorancia de unos medios de comunicación que presentan la realidad política de esos países como algo histriónico y subdesarrollado. En este sentido mi consejo es mantener los mismos lazos con los partidos, movimientos, intelectuales… de esa parte del globo que con los homólogos europeos y estar muy pendientes de sus iniciativas sociales y económicas: y, en muchos casos, simplemente copiarlas.
5.-Queda la parte del “enfoscado”. Quizá el PSOE se vea abocado a un proceso de “refundación”, en cualquier caso habrá un nuevo PSOE, y en ese nuevo PSOE no pueden “dar la cara” (otra cosa es trabajar en cocina) todas las personas. Hay gente que no puede dar la cara porque las ideas de ese nuevo PSOE y en general las ideas de la socialdemocracia no son las suyas y es difícil que piloten algo en lo que no creen. Pero, además, tampoco puede dar la cara gente demasiado comprometida con el “régimen anterior”: es muy difícil que la ciudadanía entienda el travestismo de quién hace poco tiempo representaba todo lo contrario de lo que antes defendía y esa falta de entendimiento se traduce en pérdida de credibilidad, desconfianza en el cambio y desafección a la hora de votar. Quizá sea un sacrificio injusto, porque es posible que esa gente de verdad crea en el nuevo proyecto y es posible que siempre hayan estado (en minoría) sosteniendo estos valores, pero es un sacrificio necesario. En un mundo mediatizado es muy difícil que el observador entienda algo si siempre siguen las mismas personas.
IV.- Conclusión:
Trabajo hay mucho por hacer. Hay mucho PSOE por hacer. La cuestión es que ”la mies es mucha y los jornaleros pocos”. Tampoco está asegurado el resultado pues el descrédito en el que ha caído el PSOE entre la ciudadanía llevará varias generaciones solventarlo. Pero merece la pena intentarlo. Cuando todos estos problemas, que hoy nos parecen insalvables, hayan sido solucionados, nos (“os” quería decir) quedará la tarea más difícil: si se recupera el poder, no volver a traicionar al electorado.
Un abrazo de un amigo.