Las dos ideas sobre los que se asienta el análisis económico de Marx, son, por un lado afirmar que la tasa de ganancia del capital es decreciente y por el otro señalar la acumulación creciente del capital (*). Son las dos caras de una misma moneda puesto que, si la tasa de ganancia del capital es decreciente sólo queda “estrujar” más al trabajador, apropiándose de mayor cantidad de plusvalía, o bien aumentar la cantidad de capital para que, aunque porcentualmente la ganancia sea menor, en términos absolutos se mantenga.
A lo largo de la Historia el capital siempre ha utilizado las dos, pero lo cierto es que el capital se acumula cada vez más “en mayores dosis y en menos manos”.
Dentro de un par de horas se reeditará la versión del “partido del siglo” que se repite dos veces al año. El mogollón de puntos que separa a los dos primeros clasificados del resto de la tabla parece suficiente demostración de que el capital se concentra en cada vez menos manos(**), dejando sin opciones (más que las de cerrar e incorporarse al mundo del proletariado) al resto de los equipos...
Y eso porque el fútbol es un juego en el que se precisan dos escuadras: si no fuera así con un sólo equipo de “elite” tendríamos suficiente: ¿Madrid o Barça?
(*) Es la opinión de todos los economistas clásicos, Marx lo que hace es “ponerla en valor”, una forma fina de llamar al “plagio descarado”.
(**) Si se mira la serie histórica de trofeos ganados, los resultados están todavía más claros.