1.152 u.m. al día son 3.456 u.m. en tres días, lo que le permite al capitalista abrir otra fábrica de botijos, que le cuesta 2.808 u.m. (1.000 del horno, 1.000 del torno, 800 del barro (40 por 20 botijos), 8 para otro obrero). A partir de entonces ya gana 2.304 u.m. al día y en dos días podrá abrir otra fábrica y, a partir de entonces podrá cada día abrir una por lo menos (seguirá más bien una progresión geométrica).
En menos de un año tendrá el monopolio del mercado de botijos: podrá vender un tiempo más barato para hundir la competencia, podrá también comprar mejores máquinas si así lo desea, inalcanzables para el resto de los competidores, especialmente para los alfareros artesanos que todavía subsistían. Podrá también, si lo desea, tener una hija tonta, como la Hilton que se gaste toda la plusvalía obtenida en gilipolleces, pero eso, queridísimo Runner, no hará que los obreros mejoren su situación: simplemente pasaran a ser los esclavos de las empresas de la competencia. Lo normal, será, con todo, que el capitalista destine parte de los beneficios a su consumo personal (yate, Bulli, Presidencia de un club de fútbol...) sobretodo del ostentoso: después de todo el consumo suntuario es el “gasto de representación” del capital (la austeridad es para el obrero). Otra parte la destinará a aumentar el capital abriendo nuevas fábricas y comprando nuevas materias y obreros.
Y a partir de aquí se acaba la serie...
No hay preguntas, cada uno que opine lo que quiera, vea la justicia de la distribución de los beneficios de la producción y la igualdad de oportunidades entre los que tienen medios de producción y los que no. Y el que quiera que se consuele diciendo que es inevitable y que cualquier alternativa es peor... Y luego que duerma tranquilo.
P.D.: por cierto a este capitalista que empleaba niños con jornadas de 20 horas de trabajo diario a cambio de un plato de gachas, un día, caminando por un oscuro callejón londinense, alguien, no se sabe quién, le arreó una buena colleja en la cocorota. ¡Un acto de violencia intolerable! dijo la prensa. Pero eso es otra historia...