"El Ejecutivo del Estado moderno no es más que un Comité que administra los negocios comunes de toda la burguesía" (K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista).

Mostrando entradas con la etiqueta Estado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estado. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de mayo de 2011

Savile Road

             Montesquieu, Locke: la separación de poderes. Estas modas anglofrancesas que nos vemos obligados a llevar y que, al igual que las hombreras, las cinturas entalladas o los lunares, nos sientan como un tiro: En fin, todo sea por parecernos a la buena sociedad occidental.


           Tocqueville nos cuenta los inicios de la democracia representativa en los incipientes Estados de La Unión: el miedo a una figura presidencial que acabara convirtiendo aquello en una dictadura llevó a recortar los poderes de su Presidente, limitándolos a "asuntos menores": entre ellos el Ejército y la Defensa Nacional en un país que, por entonces no contaba ni con buques de guerra: ¡lo que han cambiado los tiempos!


             Por convicción o por simple contagio el resto de los Estados Occidentales fueron acogiendo ese derivado de democracia que se llama "democracia parlamentaria". En algunos más y en otros menos es raro, pero no infrecuente, ver lidiar al poder ejecutivo (o administrativo) con el poder legislativo y/o éstos con el poder judicial: diputados rebeldes (incluso del propio partido) con los que la Merkel tiene que andar con cuidado, que propiciaron la caída de Blair, se niegan a aceptar recortes en Portugal y  consiguen hasta que algún gobierno de Berlusconi se vaya al garete(*). Esto por no hablar del "faro de occidente" cuyo Senado y  Cámara de Representantes tienen a Obama contra las cuerdas permanentemente, impidiendo que lance el más mínimo gancho de izquierda(**) contra la cara del rival.


             En todas las Democracias Occidentales pasa esto... ¿En todas? ¡Nooooooooo! Un Estado resiste y seguirá resistiendo las bárbaras costumbres del pensamiento liberal: En el Estado Español jamás veremos que el poder legislativo se imponga al Ejecutivo: el partido,  mejor dicho, el candidato que gana unas elecciones (formalmente unas elecciones parlamentarias) disfruta de hasta cuatro años de tranquilidad y de plena sumisión de los demás Poderes a sus dictados: Los tres poderes se hacen uno (Ejecutivo, si gobierna la derecha extrema) o, en el mejor de los casos dos (Ejecutivo y Judicial, si gobierna la "otra" derecha): El Legislativo queda para apretar un botón que confirme las veleidades de un Gobierno, una vez se cuenta con los suficientes dedos para apretar esos botones; surge la figura del "juez de estado", esa  pieza tan importante en nuestra democracia "a la española" que sabe "ver", "interpretar", la visión del líder y que trata de llevarla a cabo, retorciendo las normas hasta encontrar la interpretación acorde con lo que se quiere, limpiando el camino de estorbos legalistas hasta llegar a la tierra prometida y, también, a "su" tierra prometida, que, en el medio plazo, será un sillón en el CGPJ, en el TS o en el TC. ¿Y qué decir de los lacayunos medios de comunicación? En cuanto se prevé la mínima confrontación entre poderes salen en defensa de los serviles partiduchos pseudonacionalistas que brindan su apoyo "para dar estabilidad": alaban su "sentido de estado (¿español?)", advierten del peligro de la "inestabilidad" a que de otro modo nos veríamos sometidos. He aquí la madre del cordero: la confusión que tenemos entre "inestabilidad" y "separación de poderes": cualquier conflicto de poderes, de los que ocurren en otros Estados cada día,  nos parece terrible, el acabose, el hundimiento del país, la guerra civil... Aquí lo que prima es la unidad, el todos a una, a una, grande y libre... Es tan difícil pasar del caudillaje a la democracia... aunque sea a esa versión tan pobre como es la "parlamentaria".


           Al final pasa como con la ropa: nos probamos el traje de Zara (la democracia parlamentaria no da para más): nos queda una manga más larga que otra, en una pernera se nos ve el calcetín, nos hace arrugas la espalda, el último botón no abrocha, la bragueta no llega a subir del todo... Y de esa guisa salimos a la calle: ¡Y todavía nos quejamos que algunos crean que la democracia en España es una simple payasada!


(*) De Bélgica mejor no hablar...
(**) Que, por otro lado, tampoco es su mano fuerte.
P.D. Y el próximo día 15, ¡por una democracia real, ya!

domingo, 6 de febrero de 2011

Cartilla Palau II

          
         Libertad individual dentro de una sociedad organizada:


       
          También he visto en los comentarios que el grado de solidaridad depende de lo que cada uno esté dispuesto a dar "sin recibir nada a cambio". Otro error de concepto, derivado de confundir solidaridad, o más precisamente redistribución, equidad, o simplemente justicia (que es como lo llamamos en clase) con caridad o beneficencia. Yo puedo decidir dar o no a ese pobre limosna, e, incluso, si me parece, darle un "bocata de choppeeeer" en lugar de dinero(*); pero lo que no es discrecional es el grado de redistribución de mi riqueza que debo tener con los demás en una sociedad: este me viene impuesto. Y si no, echemos un vistazo al artículo 31 de la Constitución: Sus primeras palabras son un mandato a los españoles: "Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica...".


         ¿Y quién fija ese grado de reparto de mis riquezas? Nosotros, naturalmente: Recuerdo que hace unos años acudió a un foro de "expertos" el profesor "neocon" Lagares. Trataba de explicar cómo las sociedades prósperas eran aquellas que habían bajado sus impuestos y disminuido el tamaño del Sector Público; aportó datos y puso, como ejemplo de crecimiento a....¡Irlanda! naturalmente. 

           En el debate posterior le planteé que el tamaño del sector público, el nivel de impuestos, en qué gastar los dineros del Estado, es algo que no compete decirlo al experto, al catedrático o al gurú de turno: es algo que tenemos que decidir los ciudadanos: los ciudadanos decidiremos cuál es el grado de intervención pública que queremos, qué cosas queremos tener gratis y qué no... sin necesidad de aguafiestas: si queremos suicidarnos es nuestra decisión. Para más "inri" resulta que en los casos históricos en los que las decisiones se han tomado así, y no por expertos ni por dictadores, las cosas han salido bordadas, en lo económico y en lo no económico: si preguntáramos a las madres de los futuros soldados si hay que hacer una guerra, hace tiempo que se habrían acabado todas. 


            Esa es precisamente la idea fundamental de mi curso de Hacienda Pública: conseguir meter en la cabeza de los alumnos que "seremos y haremos lo que nosotros queramos ser y hacer" en materia económica, en política, en lo social... en todo: eso precisamente es democracia y no (sólo) ir a votar cada cuatro años(**). 


           ¿Y que pasa si un ciudadano no está de acuerdo con las preferencias de reparto que ha establecido la sociedad? "Ajo y agua" Y si decide salirse del juego, que sepa que se coloca "fuera de la ley" y que, como comenté en el post anterior, será perseguido como un forajido, por gente como yo, reclutada para ese trabajo, el peor reconocido del mundo. Y si nos sisa un poco (y le pillamos) se irá con la cartera más vacía (la cuota, los intereses y una sanción), pero si nos roba mucho... pues se irá a la cárcel, según estipula nuestro Código Penal (y el de Francia, y las leyes de Estados Unidos...). 


           ¡Ah! y no vale decir, pero "moralmente" mi conducta es irreprochable: ¡No señor! Tu conducta es tan obscena como la de cualquier otro sujeto antisocial: la sociedad ha decidido cuál es el grado de reparto de la riqueza y colaboración que queremos: los demás seres que te rodean están siendo estafados con tu conducta, porque tú, al parecer, te crees que vales más que los demás. La opinión mayoritaria no te vale (aunque te digas demócrata). 

           En definitiva, lo mismo que los chicos en el recreo: ¡Si no me hacen capitán del equipo, no juego! ¡Si eso no es penalti ,me voy! Eso incluso aunque seas tú el que traigas la pelota. 



         (*) De ahí la anécdota que se atribuye a Russell cuando se negó a dar limosna a un mendigo alegando "Señor, yo soy socialista y los socialistas no damos limosnas". 



          (**) Algo que en Túnez venían haciendo durante décadas.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Aterriza como puedas y IV


        Las estimaciones sobre los daños económicos del "plantón" de los controladores aéreos en el puente, suponen, según las lenguas mediáticas unos mil millones de euros. Para dar fe de la importancia de la magnitud, y teniendo en cuenta que todos sabemos echar cuentas sobre la leche, el pan o la gasolina, pero pocos sobre magnitudes elevadas, recurro siempre al mismo truco: supongo el P.I.B. español en un billón de euros, luego cada punto de P.I.B. corresponde a 10.000 millones de euros. Esto quiere decir que la gracia de los controladores ha supuesto una caída de una décima de nuestro P.I.B., algo económicamente más importante que la pérdida de unas vacaciones en Eurodisney, por más que la niña llore porque se ha quedado sin el autógrafo de "mikimaus". En su lugar podremos darle el de Mackiemesser: que se lo hagan llegar los de "callejeros" o los del "comando actualidad".



         Convertir esos mil millones de euros en puestos de trabajo es algo que se puede hacer, como todo en la economía, echando mano al arte de birbibirloque, que, en estos pagos, se llama un sistema "recartiano"(*) Si el afectado es el sector turístico, podemos pensar que son actividades "de gran valor añadido" esto es, como el café en el bar: al tío le cuesta treinta céntimos y nos lo pone a 1,20€. Los costes de "fabricación" de esos servicios dejados de prestar, serán de ese orden, pongamos unos trescientos millones. De esos trescientos millones, seguramente no menos de 200 corresponderán a gastos de personal, porque son actividades "intensivas de mano de obra", que es una forma fina de decir que hay mucho currito aplicado a ellas. Doscientos millones es el sueldo de unos 1.000 controladores; si cada controlador gana lo que diez trabajadores "normales"(**), ya tenemos los empleos perdidos por su absentismo laboral: 10.000 criaturitas a la puta calle. 



          ¿Debemos creernos esos datos? Diversas razones aconsejan desconfiar de ellas: en primer lugar son estimaciones del propio sector, "de parte": y ya sabemos que, en este país, y desde el Gran Capitán, el que no llora no mama. Así que "de picos, palas y azadones, en vez de cien, pongamos, mil millones".



         La segunda razón para desconfiar tiene que ver con que "a río revuelto, ganancia de pescadores": unos pierden y otros ganan: los bocadillos del bar del aeropuerto desaparecen, los hoteles de Barajas llenos, carreras de taxis hiperkilométricas... Los bienes y servicios que por un lado desaparecen, por otro lado dan paso a otros distintos, que, obviamente, ni se computan, ni se declaran (ni a los medios, ni al fisco).



         Y finalmente hay que tener en cuenta que lo que el pasajerito ocioso no gasta en ese puente ya lo gastará en navidades. Y aquí llegamos al punto clave: el turista que ve frustrada sus expectativas de ir en globo por la Capadocia, gastará ese dinerito en acudir al (atestado) cotillón de fin de año en el madrileño Círculo de Bellas Artes, y todavía tiene para unos churritos en San Ginés; y de esta manera, lo que iba a generar bienes y servicios en el país del turco, se "gasta en casa" (una aproximación castiza al concepto de PIB). Puesto que, como dije en el primer post de la serie, este puente era sobretodo "muy español", hay que creer que una parte de los bienes y servicios que se iban a producir y que se "abortaron" con el conflicto laboral iban a ser producidos en otra parte y ahora, mira tú, van "a dar a luz", en nuestro P.I.B. y no en casa del vecino.



            Y esto me da una idea para solucionar la crisis, que corro a explicar a mi jefa: ahora que están militarizadas las torres de control junto con los bichos que hay dentro: ¿qué tal si probamos a cerrar el espacio aéreo "de o hacia" el exterior y dejamos abierto sólo el nuestro, el de los vuelos "domésticos"? y si ya puestos ¿sólo dejamos aterrizar aviones y que ninguno despegue? Así dicho parece una chorrada, pero...¿y aplicado a otras cosas? Vuelve el mercantilismo... por lo pronto, estas Navidades... ¡consuma productos españoles! (fabricados en la China y traídos de contrabando para El Corte Inglés).








(*) De Recarte; no confundir con Ricardiano (de David Ricardo). El método aplicado por este (d)emérito economista (Recarte, aclaro) se parece al juego de palabras que hacíamos de críos: ¿en que se parece una vaca a una bola? En que la vaca de leche, de la leche se saca la nata, de la nata la mantequilla, de la mantequilla no se saca nada, el que nada no se ahoga, el que se ahoga es un bruto ,Bruto mató a César, César está en Roma, Roma está en Italia, Italia está en el mundo y el mundo es una bola. Este método científico se aplica mucho en economía, y ¡ay! me temo que en el resto de las ciencias también. 



(**) Y podría mantener a veinte pensionistas, con lo que se desvela la falacia de que con mucho jubilado no se puede sostener el sistema público de pensiones: basta con que los pocos trabajadores activos que queden ganen como los controladores: así que ya sabemos... ¡a mejorar la rentas salariales!, ¡a repartir mejor la riqueza!.

martes, 14 de diciembre de 2010

Aterriza como puedas. Intermedio

           Escribe atinadamente un lector (tengo pocos pero muy inteligentes, esto ya va a parecer “La Codorniz”), lo siguiente, a propósito de “er tema” del mes: “Yo no defendería tan acérrimamente a un colectivo que gana tanto dinero, pero comparto plenamente el fondo del artículo”. 

         Carles, tengo la misma sensación agridulce que tú: considero que los generadores del conflicto son los controladores (impresentables), pero me preocupan tres cosas:
           - La "trivialización" de un estado excepcional, previsto en la Constitución, como si no tuviera importancia, no pasara nada, o no fuera con nosotros: es un estado excepcional que afecta a TODOS los españoles, no sólo a los controladores. Estoy seguro que, en el futuro, situaciones como las que ha vivido Grecia o Francia, se resolverán en España con declaraciones de estado de alarma (o más): esto nos coloca en la "segunda división" de las democracias europeas.
            - Que se declare "con carácter preventivo", por si acaso, no sea qué: ¡tiembla Bush, que vamos a superar lo de Guantánamo!
         - Que, hoy, por ejemplo, se proceda a privatizar la gestión de varios aeropuertos: suena a "doctrina del shock": una crisis, real o percibida como tal, es una oportunidad para realizar un cambio económico o social (M.Friedman).
           - Sorprende la posición de los nacionalistas: no tienen memoria de los estados de excepción que han padecido no hace tanto tiempo como para que los hayan olvidado. Tomo nota, porque, al parecer, con tal de que las cosas funcionen, el Estado de Derecho es secundario. Cuando resucite Aznar y empiece a suspender competencias autonómicas no tendrán legitimidad para protestar: al igual que la socialdemocracia en lo económico, la habrán perdido.

          Pero al parecer todo esto da igual: se muere un “cantaor” y “to's” pendientes... o del Galgo: otra cosa igual. Evidentemente tengo para mí cómo funciona esto del deporte de élite (o elite, como corregiría mi hermano), pero ¡cuidado! “palabra de Guardia Civil” no es “palabra de Dios”(*), ni tampoco sentencia firme... Aunque, como escuché ayer en “la noche en 24 horas” a un habitual cantamañanas(**): en un lado está la presunción de inocencia y en el otro está la actuación de un cuerpo muy acreditado, profesional y merecedor de una gran solvencia en sus actuaciones... Y ¿sabéis lo peor?: Anasagasti, invitado a la tertulia, asentía.


(*) Insisto: “el peor enemigo del Estado de Derecho es la policía”, dijo Russell en sus Memorias y Reflexiones... Russell, ¡joer! ¡Casi un revolucionario! ¡Lo que hay que ver!, ¡lo que ha retrocedido el mundo!.
(**) El mismo que antes había soltado que esas preocupaciones por la procedencia del estado de alarma eran florituras de salón, y que creía que ninguno de los críticos con la medida dormirían intranquilos temblando por sus derechos y libertades: ¡y luego decimos que los de Sálvame no son periodistas serios!

lunes, 13 de diciembre de 2010

Aterriza como puedas III


3.- Factor político.

(Alta política, la “baja” ya se la dejamos a los políticos)
          En las asignaturas del tipo “políticas públicas” y otras yerbas se estudian dos modelos de toma de decisiones: uno basado en la planificación, atribuida a Herbert Simon, se denomina racionalismo, y presupone un conocimiento total y absoluto de la información necesaria para la toma de decisiones, una identificación de todas las opciones posibles, el examen de todas las consecuencias de todas esas opciones y la elección de la opción que más se adecue a una serie de valores y objetivos establecidos. Algunas derivadas de este modelo son, la existencia de valores absolutos, la necesidad de grandes herramientas para poder obtener y analizar un conjunto muy elevado de información, y probablemente la necesidad de implantar una planificación central. La dificultad de implantar este modelo en la práctica hace que se le considere un modelo normativo (“lo que se debería hacer”), más que un modelo descriptivo (“lo que realmente se hace”).
          El otro modelo se denomina incrementalismo, y su adalid es Charles E. Lindblom. Se trata de un modelo basado en un examen de sólo algunas de las opciones, renunciando a un conocimiento absoluto de la información, opciones y consecuencias de las decisiones. Se analizan un conjunto pequeño de opciones que difieren unas de otras sólo en aspectos marginales. En consecuencia nunca se adoptan grandes decisiones que supongan un punto de inflexión en una política determinada, sino que se van adoptando decisiones que producen pocas alteraciones, en un proceso de comparaciones sucesivas limitadas. La implicación de los valores tampoco es la misma; los valores pierden el carácter para definir una buena política y la piedra angular pasa a ser el acuerdo: una política es buena si suscita el acuerdo de las partes. Este modelo se considera más descriptivo que normativo, porque indudablemente refleja mejor lo que, en la práctica, acontece en las democracias occidentales, pero también tiene un componente normativo interesante: es lo que sus defensores creen que se debería hacerse en cualquier democracia.
          Conviene saber que detrás de estos modelos subyacen profundas diferencias ideológicas: se formularon en los años 50, en plena “guerra fría” y se daba a entender que el modelo racionalista se apoyaba en las economías planificadas (como la soviética, pero, ¡ojo!, también se consideraba en ese grupo a la francesa), mientras que el modelo incrementalista parecía el propio de la democracia y de la economía estadounidense.
            Tampoco está mal saber que este modelo incrementalista, del que algún lector (Hank) ya se habrá rendido a sus encantos, se denomina “ciencia de salir del paso” (“muddling through” la denomina el propio Lindblom), o “irse por las ramas” y seguramente habrá variantes más castizas del tipo “pan para hoy, hambre para mañana”, “andar a la que salta”, “tente mientras cobro”... Las decisiones tomadas siguiendo esta escuela saldrán “hechas un churro”, no por el número sino por la morfología de ese grasiento producto.
            Con lo que sabemos del conflicto de los controladores, su génesis, las decisiones políticas tomadas hasta la fecha, etc, etc, etc... responden a la perfección al modelo “incrementalista”. Y creo que esto es una demostración más de quién sigue esta técnica, más tarde o más temprano, acaba recibiendo “una manita”.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Epitafios

          He estado pensando en sustituir la cabecera de este blog, la frase de Karl Marx “El Ejecutivo del Estado moderno no es más que un Comité que administra los negocios comunes de toda la burguesía”, por la siguiente: “El gobierno civil, en tanto esté instituido para la protección de la propiedad, en realidad está instituido para la defensa de los ricos contra los pobres”

           El autor de esa frase es anterior, en varias generaciones, a Marx, lo que demuestra que ni siquiera en esto era original: el marxismo no es otra cosa es el devenir racional y coherente del pensamiento económico (otra cosa es que, muchas de sus aportaciones estén hoy día plenamente vigentes). Por cierto el autor de esta segunda frase es.... ¡Adam Smith, naturalmente! ¡Qué dorada época en la que los autores escribían al dictado de su propia conciencia y no al servicio de los intereses de una ideología o de un poder económico!
       Por cierto, si buscamos un epigrama histórico para defender la redistribución de la riqueza, ¿Qué tal ésta?: “La riqueza es como el estiércol; sólo es buena si está esparcida”. ¡Dios salve al consejero de Jacobo I!

jueves, 4 de noviembre de 2010

Heavy rain

         Apenas dos semanas después de tomar posesión el nuevo gobierno "neocon” ya empezamos a ver sus frutos. En los noticieros públicos de ayer, tanto en el "blanco" como en el "bueno", en lo que con Franco se llamaba "una información de servicio público", se pedía la colaboración de los ciudadanos para identificar al vándalo que, el pasado fin de semana, en “nosequé” ciudad del País Vasco, había osado quemar un cajero automático. Para ello se mostraban las imágenes grabadas del “vil acto” y, repito, se pedía a los ciudadanos que echaran una mano a las Fuerzas de Seguridad del Estado.

          En el Estado Español se producen, cada año, más de 4.000 ataques racistas, algunos, muy recientes, con consecuencias graves: jamás he visto a Ana, a Pepa, a Lorenzo, a Juan Vicente... requerir la colaboración ciudadana para identificar a los culpables.
         La finalidad del Derecho es proteger la propiedad privada (Adam Smith, dixit): es de las primeras cosas que enseño en clase. Luego echamos un ojo al Código Penal vigente: salvo en los delitos más graves (hasta ahí podríamos llegar) los delitos contra la propiedad (privada): robos, hurtos, etc, están más penados que los delitos contra las personas: lesiones, palizas, golpes... La afirmación del “padre del liberalismo” resulta tristemente cierta.
         Y mientras tanto, desde su flamante Vicepresidencia, Rubalcaba-Fouché, mueve los hilos...

martes, 12 de octubre de 2010

Raza y razón

             Este martes, como todos los años, otra vez se ha vuelto a celebrar el Día de la Raza, efeméride que ha conocido diversas denominaciones (ignoro cuál es la actual) pero que viene a demostrar que el “Estado franquista amejorado” sigue firme, impasible el ademán, exhibiendo, con su desfile anual, cuáles son sus poderes: las armas, las mismas que se impusieron a la razón en 1.939.


            Los recortes presupuestarios alcanzan a todo lo público, excepto a este “magno” acontecimiento, ni siquiera a sus ensayos: los que el pasado jueves estuvimos trabajando en alguna de las oficinas del Paseo de la Castellana, tuvimos que interrumpir nuestros quehaceres ante la estridencia de los cazas que, surcando el cielo de Madrid, se preparaban para el desfile, con varias pasadas, para acá y para allá, a eso del mediodía.


             Al final, el despilfarro presupuestario que supone poner en marcha “sin ton ni son” esos cacharros, me acaba molestando menos que esa manía, tan española, de hacer ruido para demostrar quién manda aquí: ¡si ya lo sabemos! ¡aquí mandan los de siempre!

miércoles, 2 de junio de 2010

Golem

          Casi me da un patatús hace dos años, cuando, en la fiesta de la patrona del Colegio de Abogados, el orador invitado, una de las pocas personas que ha tenido el honor de pasar por los tres poderes clásicos del Estado Constitucional, se despachó con una frase del tenor de "El Estado es un invento creado para garantizar los derechos de los ciudadanos": ni siquiera se molestó en disimular con "El Estado de Derecho" (risas), "El Estado Democrático" (más risas) o "El Estado Social y Democrático de Derecho" (¡jua!,¡jua!,¡jua!)... No, no; simplemente dijo "El Estado" y se quedó tan ancho. 

             El pobre y peligroso ignorante tal vez no vaya tan desencaminado: El Estado efectivamente es un invento (un invento relativamente moderno) creado para garantizar los intereses de ciertos ciudadanos: he ahí la "pequeña" diferencia. Mediante el Estado estos ciudadanos e intereses, desde la atalaya del gobierno del que inmediatamente se apoderan, se protegen de ataques interiores mediante la policía y de ataques exteriores mediante el ejército. Y todo esto lo realizan en un periodo de tiempo que para muchos empieza en el siglo XV, para otros en el XX y para algunos todavía no ha empezado.
             Como las bandas mafiosas, al principio se pelean unos con otros para repartirse los barrios. Una vez que el negocio está repartido, vienen los conchabeos, pero siempre con una mano en la pistola: al final la banda más fuerte se impone y, o bien se queda con toda la ciudad, o bien exige tributo a las bandas menores, que continúan operando como una sucursal del "big brother".
         Una de estas bandas que hoy llamamos Estado, se formó terminada la Segunda Guerra Mundial, basada en una idea que debería ser motivo de reflexión: los pueblos o naciones sin Estado son machacados sistemáticamente por los Estados "en presencia" (como gustan decir los internacionalistas, "de derecho", aclaro), "ergo" si un pueblo alcanza la condición de Estado, sus problemas de supervivencia se acabarán. Y puede ser cierto, pero como Fausto, vender el alma al diablo tiene su precio: acabar siendo como uno de ellos.

lunes, 31 de mayo de 2010

The Godfather

          Los comentaristas de este blog han hablado sobre la conveniencia de leer muchos libros una vez, pocos libros muchas veces, muchos libros muchas veces... pero creo que todo el mundo coincidirá en que por lo menos hay que leer los libros que sustentan tus convicciones por lo menos una vez(*).

         Ya Smith en “La riqueza de las Naciones”(**) indica que para que haya mercado deben existir una serie de condiciones todas ellas, como estamos viendo en la serie K, imposibles de cumplir: pluralidad de oferentes, pluralidad de demandantes, información perfecta... Pero existe una condición previa que se necesita para que exista el mercado: seguridad en el cumplimiento de las obligaciones: no basta que vendedor y comprador se pongan de acuerdo, además hay que cumplir los tratos (“pacta sunt servanda”), para lo que es imprescindible la existencia de un poder organizado que vele por el cumplimiento de los acuerdos entre las partes. Ese poder organizado es el Estado: de hecho, entre los clásicos, esta es una de las pocas funciones que le atribuyen al Estado, la de “policía de mercados”, como a mí me gusta llamar, pero que Adam Smith califica como “gastos de justicia”, de los pocos en que, según ese autor, el Estado debe incurrir (junto con los otros dos que describe en el Libro quinto: defensa, obras públicas).
           Para el desempeño de esa función se necesita el monopolio de la fuerza, de la coacción, de la violencia. Por eso mismo suponer ausencia de violencia en la economía de mercado, no sólo es imposible, sino que además impediría el “buen” funcionamiento del “invento”: lo que sucede es que la violencia está institucionalizada, y, como tal, nos hemos acostumbrado a ella.
           Saltemos ahora a la Teoría del Estado: Un estado necesita tres elementos: Territorio, pueblo y gobierno. Sobre los dos primeros el gobierno ejerce su autoridad, mediante el “monopolio de la coacción”(***), lo que implica establecer unas normas (ordenamiento jurídico) y tener la capacidad de imponerlas (coerción). Sabiendo eso, suponer que la existencia de violencia institucionalizada (gobierno) es igual a ausencia de violencia es de una simplicidad similar a pensar que el monoteísmo está más cercano al ateísmo que el politeísmo, por la simple razón que al creer en un sólo dios se está más cerca de acabar no creyendo en ninguno que si se cree en varios.
            Y esto, sobre la violencia monopolizada por el Estado; sobre la “otra” violencia, que padecemos día a día en estos países paraísos de las libertades, la explicación es más sencilla: ayer, cuando volvía de dar un paseo, una señora rebuscaba en un contenedor para encontrar comida. Seguramente lo hacía porque no tenía otra forma de conseguir alimento. Pero eso, claro está, no quiere decir que vivamos en un sistema violento, ¡qué va!¡si vivimos en una serie de Disney Channel!¡Corre, papá, que viene a Madrid Hannah Montana!



(*)Los católicos cumplen el mandato a rajatabla: todos se saben la biblia de memoria.
(**) No es de extrañar que la derecha lo lea tan poco: ¡es que  doscientos  años después, los derechos de propiedad intelectual siguen reservados!: eumed. 
(***) Por eso es tan difícil distinguir el Estado de la mafia: porque posee los mismos elementos esenciales. Esto se ve sobretodo en aquellos territorios donde la una ha suplantado al otro.

sábado, 10 de abril de 2010

Varela killed the Garzon star


         La dialéctica nos enseña que el devenir no es otra cosa que una lucha de contrarios, un juego de contradicciones. Por más que se oculte o disimule una contradicción, ésta acaba, más o menos tarde, por aparecer de nuevo, y allí estará hasta que se resuelva.

          El caso de Garzón, ese mal juez, pésima persona y amenaza para el Estado de Derecho, ha sacado a la luz la contradicción de nuestro Sistema Democrático. España es una “democracia incompleta”(*); no es otra cosa que un Estado fundado el primero de abril de 1.939 y “amejorado” por la Constitución de 1.978. En consecuencia su ordenamiento jurídico es el propio del Estado del treinta y nueve y, como tal, reaccionará brutalmente contra cualquier cuerpo extraño que en él se aloje. No me sorprende, por tanto, nada de lo que pasó , ni de lo que pasará en los siguientes meses.
          Lo que sí es sorprendente es que se hable de “transición modélica” cuando no fue así, o que se diga que el actual Estado es heredero de la Segunda República, algo que, a todas luces, resulta increíble. Ahora todas esas contradicciones salen a la luz. El actual Estado español es un árbol que hunde sus raíces en el “Movimiento Nacional” y con cuyos frutos podridos nos desayunamos todos los días: hoy con una nueva humillación a las víctimas del fascismo, mañana con el sostenimiento de una monarquía corrupta, pasado con el freno al desarrollo de un Estado federal...
           No es posible resolver el problema ni con cien, ni con mil garzones. Se requiere una iniciativa política y social para extirpar este Estado del treinta y nueve y crear otro que enlace, éste sí, con el modelo de Estado del 14 de abril de 1.931. Pero me temo que esa iniciativa es imposible: los partidos políticos existentes, aunque en algunos casos usurpen las siglas que dieron vida al Estado republicano, en realidad son parte del Estado postfascista. La sociedad no se preocupa de estas menudencias, sino de cosas más importantes como la nariz de la Esteban, o el derbi de esta noche.
           Lo único interesante de este caso, es que es un ejemplo que explica por qué muchos no queremos ser españoles: no por que seamos separatistas ni por ganas de fastidiar; simplemente es porque tenemos el estómago sensible y no estamos dispuestos a comulgar con las ruedas de molino con las que se ha construido ESTA España.


(*) Extraordinaria definición acuñada por el Profesor Vicenç Navarro.