"El Ejecutivo del Estado moderno no es más que un Comité que administra los negocios comunes de toda la burguesía" (K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista).

viernes, 18 de noviembre de 2011

Bet.com

                     Yo soy más chulo que nadie. No voy a apostar a que el próximo domingo el PP gana, ni a que obtiene mayoría absoluta, ni a que el PSOE se desmorona, ni a que va abocado a un proceso re-fundacional...

                 No, no... Yo apuesto a que habrá un recorte adicional (nos faltan unos veinte mil millones para alcanzar el objetivo de déficit y ahora que ya ni el Estado hace obras...) y que ese recorte lo hará... ¡Zapatero! ¡Sí Señor!, antes de irse. Favor que le hace al Señor Rajoy, que, espero, le sea correspondido por éste último en tiempo y forma. Además, creo que está ampliando el comedor del chalé para no tener necesidad de salir de casa en una buena temporada.

                ¿Ah?, ¿no lo sabían?, ¿les he amargado el turrón? ¡Cachis!... Bueno, los funcionarios no tienen por qué preocuparse: el recorte afectará a la extra de Navidad, así que no habrá para turrón, ni dulce ni amargo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Bipartidismo y IV

               ¿Con qué prefiere convivir?: “¿Qué prefiere usted tener en la almohada de su cama, un kilo de mierda o un kilo de escombros?” Así contestaba en “feibook” algo sobre el voto útil. Seguramente todo el mundo preferiría no tener ni escombros ni mierda en la cabecera de su cama, pero, seguramente también la mayoría preferiría tener trozos de ladrillo, cemento, yeso y cal antes que un zurullo. Esto pone en valor político la comedia de Rubí “del mal el menos”: el valor del voto útil.



               Pongamos, es un suponer, que sustituimos en la pregunta, el término “mierda” por partido A y el de “escombros” por partido B: esto se convierte en una simple cuestión de este tipo: ¿quién prefiere que gobierne, el partido A o el partido B? Y cada uno, para no ofender, que considere mierda o escombro al PP, al PSOE o a ninguno de los dos.



               De la cuestión surgen tres aspectos a considerar: el primero es aceptar un modelo binómico (A y B) en lugar de otro trinómico o polinómico (A,B,C o A,B,C...Z). El segundo es graduar la intensidad de la preferencia y su posible transformación en acción. Por último hay que considerar el “tiempo de condena”.



               Sobre la primera de las cuestiones, poco hay que decir después del post anterior. Si acaso añadir el problema de las decisiones bimodales respecto a las unimodales, que se estudia en el ámbito de la Hacienda Pública y que tienen que ver con posibles rupturas de las normas de transitividad en la toma de decisiones, aparentemente incomprensibles, pero perfectamente lógicas una vez explicadas: si A es mucha sanidad pública, B menos sanidad pública y C nada de sanidad pública, el socialdemócrata contestará A>B>C y el neoliberal C>B>A. 

                 Si vemos, por ejemplo, un A>C>B o un C>A>B, pensaremos que lo que tenemos delante es un imbécil, razonamiento que la mayoría de las veces es cierto, con lo cuál no es mala estrategia empezar la conversación dando al sujeto esa denominación. Pero es posible que, en ciertos casos la ordenación bimodal (así se denomina pues si lo representaramos en ese orden en un eje xy y diéramos valores, por ejemplo de 100 u.m. a la A, 50 u.m. a la B y 0 a la C, en el eje de las x, e intensidades de preferencia (del 1 al 10 como en el cole, por ejemplo) en el eje de las y(*)  veríamos un gráfico o con una “montaña” en medio o con dos "cuernos" (bimodal estricta ésta última) responda a una lógica: como ejemplo en libro se plantea el caso de aquél que considera el punto medio el peor posible (ni buena ni mala sanidad/educación, por ejemplo) y lo desecha por un “todo o nada”(**) y como ejemplo en clase planteo el caso de un votante del PP en el País Vasco y de Federico: el primero prefiere PP, luego UpyD, luego PSOE, luego PNV y luego Bildu, pero Federico,en su intimidad, votará en primer lugar al PP, y, en segundo lugar a Bildu: ¿es un imbécil? Bueno, aparte de esto, es un apóstol del “cuanto peor mejor” (para él, que es de lo que vive). Lo dicho: dejando al margen esta pequeña digresión sobre Teoría de la Elección Colectiva, y teniendo en cuenta que aquí cada votante solo vota a un partido en el mismo proceso electoral, y no se le pregunta por una graduación de sus preferencias (lo que sí se hace en las encuestas de valoración de los políticos y por eso sale lo que sale) poco hay que decir.



                La segunda cuestión es más interesante de cara al voto útil: la intensidad de la preferencia. Un ejemplo es esta afirmación “yo no quiero que haya hambre en el mundo pero no muevo un puto dedo para erradicarla”: este sujeto (habitual) manifiesta una preferencia, pero esa preferencia no tiene la suficiente intensidad para que se transforme en acción. Podría decir “yo no quiero que mi hijo pase hambre y por eso todas las mañanas le meto un bollicao en la mochila para que meriende”. En este segundo caso hay una preferencia (“que mi hijo no pase hambre”) y una acción asociada a esa preferencia (“le meto un bollicao en la mochila”): lo que, en mi opinión hace que la preferencia “detone” la acción, lo que se consigue cuando la preferencia es muy intensa. Y, efectivamente, el hijo no morirá de hambre, morirá de un ataque al corazón.



                En esa idea los votos sólo se materializan como resultado de una preferencia muy intensa, que, por otro lado puede ser positiva o negativa: puedo preferir que gobierne Rajoy, pero no estar dispuesto a que lo haga “con mi voto”; por otro lado me gustaría que Rajoy perdiera las elecciones, pero no estoy dispuesto a levantar el culo del asiento e ir a votar “en su contra”, o incluso a cambiar el sentido de mi voto “a cambio de taparme la nariz”.



              Pudiera parecer que la intensidad de la preferencia (que moviliza el voto) es algo absoluto que sólo depende de lo que atraiga o repela una de las opciones: si, por ejemplo el PSOE me promete que me hará ministro de Fomento, habrá generado una preferencia positiva tan intensa en mí que correré a votarle, esto es, iré a las urnas “a votar a favor de”; si el PP me promete que, si ganan, vendrán Rajoy y Soraya a mi casa a sodomizarme, entonces, os juro que correré a votar al PSOE, por correo y el 20N estaré en las “cimbambas orientales”. En este segundo caso habrán conseguido generarme una preferencia negativa tan intensa como para ir a las urnas a votar “en contra de”.



             Pero esto no es cierto: en realidad lo que se mide es la distancia entre las preferencias de los dos partidos. Vuelvo a explicarme, que estoy espeso: si el PSOE me ofrece ser Ministro de Fomento y el PP ser Secretario de Estado de Medio Ambiente, seguiré votando al PSOE con menor intensidad en la preferencia; pero si el PP me ofreciera ser vicepresidente primero del Gobierno pasaría a votar al PP. En la otra línea si el PSOE también me amenazara con que si ganan, vendrían Rubalcaba y Valenciano a darme por culo, entonces ya no votaría a ninguno de los dos, aunque seguiría poniendo tierra por medio: si siendo más realista, uno me prometiera congelación salarial y el otro recorte, votaría al de la congelación, y, por supuesto si uno me promete aumento y otro recorte, votaría al del aumento. Luego la intensidad de la preferencia la determina el diferencial entre las propuestas que me afectan de uno y otro partido y el problema queda reducido a conocer cuáles son esas propuestas.



             Y, pregunto: ¿conocemos esas propuestas? En parte sí y en parte no. En parte sí porque Mariano Manostijeras ya se ha encargado de pregonarlas(*), en parte no porque no nos cuentan toda la verdad y porque, y esto si que es lamentable, la gente no se informa (o sigue determinados prejuicios). Y claro está, si no sabemos donde está el principio de la linde y el final, es difícil que podamos medir el ancho de la finca.



             Algo, pese a todo, intuimos: los dos "nos van a dar por saco", aunque es probable que no el mismo número de veces ni con la misma cantidad de lubricante. De ahí que mi planteamiento inicial fuera mierda/escombros como adorno de la mesilla del dormitorio: si hubieran sido flores, leche o galletitas la respuesta hubiera sido más fácil. Ahora la pregunta del millón es ¿habrá diferencia? ¿y si la hay merece la pena “votar lo menos malo”?



           Para consuelo de tontos queda el tercer aspecto, el marco temporal: después de todo les votamos por cuatro años ¿no?... Pues eso, aguantamos y a los cuatro años ¡los despachamos y listo! Total, cuatro años los podemos aguantar ¿Y luego que es eso de “¿y listo?”? ¿a qué otra banda de sodomitas ponemos?





P.D. Hasta aquí llega la serie. Los días pasan y como un cobarde me refugio en el academicismo, antes de decir a quién creo que hay que votar. Pero es que ya queda menos... y todavía no lo tengo claro. Veo opciones... Si al menos las papeletas tuvieran la cara de los candidatos lo tendría algo más fácil. Por otro lado estamos a jueves y lo único que he visto es que ya me han invitado cuatro veces a la cena-mitín que celebra mañana ZP, aquí en Madrid, digo aquí en el León-Arena, por lo que intuyo que debe haber dificultades para "colocar" (vulgo "vender") las entradas. He declinado porque en realidad la cena es un catering: creo que no dejan meter comida ni bebida del exterior y camuflar una tarta de nata debajo del barbour es tan difícil...



(*) Aunque me suelen poner verde, prefiero con mucho esta terminología a la "afrancesada" de las "abscisas" y "ordenadas" con las que siempre me confundo.


(**) Recortes en la Administración: coches oficiales, altos cargos, funcionarios... todos sabemos que eso es el chocolate del loro: con eso no alcanza ni para pagar el papel timbrado de nuestros acreedores: lo que realmente quiere decir es recorte de todos los servicios sociales que prestan las Administraciones Públicas: eso sí que es una “pasta”, una “pasta” para el PP y sus secuaces (CEOE, banqueros...) innecesaria.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Malaparte

Caso práctico: Examine detenidamente la situación de estos tres países:



a) País C. Su Gobierno elegido democráticamente recibe presiones de ciertos poderes económicos propios y extranjeros. Se niega a sus pretensiones. Estos poderes económicos reclutan al Ministro de Defensa de ese país y, con la ayuda de la C.I.A. dan un golpe de estado, seguido de una brutal represión. El Presidente democrático del País C., S.A. Es asesinado en el mismo Palacio Presidencial.





b) Pais E. Su Gobierno elegido democráticamente recibe presiones de ciertos poderes económicos propios y extranjeros. A la más mínima indicación de las pretensiones de esos poderes, el Presidente democrático J.L.R.Z. claudica y accede a sus peticiones, pese a no estar ninguna de ellas recogidas en su programa electoral. Adicionalmente reforma la Constitución en el sentido que dictan esos poderes económicos propios y extranjeros y trata de alargar todo lo que puede su mandato convocando elecciones anticipadas un cuarto de hora antes de que expire la legislatura.





c) País I. Su Gobierno elegido democráticamente recibe presiones de ciertos poderes económicos propios y extranjeros. Su Presidente elegido democráticamente, S.B. trata de ganar tiempo con continuos devaneos, sin atender o, al menos atendiendo sólo formalmente, las exigencias de los poderes económicos. Finalmente, estos poderes económicos, hartos de que sus pretensiones sean oídas pero no obedecidas ejecutan una desestabilización política del país que conduce a la dimisión del Presidente democráticamente elegido y su sustitución por un tecnócrata. Se celebrarán elecciones, pero hoy no, ¡mañaaaaaaaaaaaaaaana!





SE PIDE: que el alumno califique el proceso en cada uno de los países en los términos que estime oportunos (Golpe de Estado, moción de censura, ajuste democrático, ejercicio de responsabilidad histórica...) razonando el por qué, e indique qué opinión le merecen las figuras presidenciales de cada uno de los países, explicando todos los demás extremos que entienda necesarios para la resolución del supuesto. ¿Cambiaría algo su respuesta si se le dijera que, en el caso C, el Presidente democráticamente elegido era, además, un corrupto y un putero?

martes, 15 de noviembre de 2011

Un inglés, un francés, un alemán, un italiano... y un español

                ¿Y si todo lo que nos han contado fuera precisamente al revés de cómo nos lo han contado?¿Y si después de todo los “mercados” no están en lucha contra los países periféricos (Grecia, Italia, Portugal, España...) sino que están en guerra, realmente, contra Alemania?¿podemos ponernos en “sus” mentes por un momento e intuir qué cojones es lo que quieren con tanto desconcierto y alboroto? Vamos a intentarlo.

              Supongamos que estos “mercados” como todo capitalista financiero, persiguen prestar un dinero para, más tarde obtener la devolución de lo prestado junto con los correspondientes intereses. En la actualidad se encuentran con diversos tipos de papel para su adquisición: en unos pone que después de prestado el dinero,  “El Gobierno de España se compromete a devolver en tal fecha la cantidad prestada de 100 euros con los correspondientes intereses calculados como un  5 % de lo prestado”; en otros pone “ El Gobierno de Italia se compromete a devolver en tal fecha la cantidad prestada de 100 euros con los correspondientes intereses calculados como un  7 % de lo prestado”, en otros “El Gobierno de Francia se compromete a devolver en tal fecha la cantidad prestada de 100 euros con los correspondientes intereses calculados como un  3 % de lo prestado”, o bien “El Gobierno de Alemania se compromete a devolver en tal fecha la cantidad prestada de 100 euros con los correspondientes intereses calculados como un  1 % de lo prestado” y así, sucesivamente como el chiste de nunca acabar.

               Pero si hacemos abstracción de lo que pone en esos pagarés, la formula es siempre la misma:  “El Gobierno de Z se compromete a devolver en tal fecha la cantidad prestada de X euros con los correspondientes intereses calculados como un  Y % de lo prestado”. De la serie anterior se desprende que Y es función Z, de forma que a Grecia le corresponde un 12%, a Italia un 7%, a España un 5% y así sucesivamente. El comprador de estos papeles aspira a obtener el Y mayor, pero sabe que para eso tiene que aceptar una Z  (un país) peor. Nada nuevo bajo el sol, pues esa es precisamente la clave de cómo funcionan los mercados financieros: tipos más altos para inversiones de más riesgo, y así hasta concluir en que es buen negocio prestar dinero al pobre de la esquina siempre que se le exija un interes del 4000%(*).

              Una vez que tengo comprado el papel me interesan varias cosas: en primer lugar que pueda recuperar X, en segundo lugar que pueda recuperar los intereses también: el negocio especulativo redondo es conseguir comprar un papel en el que ponga, por ejemplo “El Gobierno de Italia se compromete a devolver en tal fecha la cantidad prestada de 100 euros con los correspondientes intereses calculados como un  7 % de lo prestado” y luego, por arte de birbibirloque, la tinta del papel mute y se acabe leyendo “El Gobierno de Alemania se compromete a devolver en tal fecha la cantidad prestada de 100 euros con los correspondientes intereses calculados como un  7 % de lo prestado” ¿Cómo se consigue esto?

               En primer lugar sabemos cómo NO se consigue: evitando a toda costa que el Gobierno de turno no me devuelva lo que le presté o no me lo devuelva todo, o, incluso, que no me devuelva los intereses que habíamos pactado: por eso mismo hay que conseguir que cumplan sus acuerdos, modificando la Constitución si es preciso y aunque para ello tengan que vender los útiles de trabajo con los que se ganan la vida.

           Tampoco se consigue, desde luego, devolviendo soberanía a los Estados emisores de los papeles y mucho menos si con esa soberanía se salen de la “foto”. Si el papel dónde ponía “El Gobierno de Italia se compromete a devolver en tal fecha la cantidad prestada de 100 euros con los correspondientes intereses calculados como un  7 % de lo prestado” se transforma en otro que dice “El Gobierno de Italia se compromete a devolver en tal fecha la cantidad prestada de 100 euros, cantidad que de acuerdo con nuestras cuentas y para el día de hoy corresponde a 100.000 liras con los correspondientes intereses calculados como un  7 % de lo prestado” el patatús del tenedor es de los que hacen época. Antes de eso se invade el país y se les impone como moneda de cambio lo que ya es “de facto” moneda extranjera: el euro(**).

               ¿Qué hay que hacer entonces para que gane la banca? Tomemos otra vez el papelito que dice que “ El Gobierno de Italia se compromete a devolver en tal fecha la cantidad prestada de 100 euros con los correspondientes intereses calculados como un  7 % de lo prestado” y añada la Señora Merkel de su puño y letra, y con firma y sello, lo siguiente “El Gobierno de Italia se compromete a devolver en tal fecha la cantidad prestada de 100 euros con los correspondientes intereses calculados como un  7 % de lo prestado, y si no lo pudiera hacer, en su lugar y con las mismas condiciones(***), lo abonará el Gobierno de Alemania”.  En cuanto consigamos esto los mercados brindarán con champán (francés por supuesto).

                Pues en esas estamos. En el fondo no es una batalla contra nosotros, nosotros sólo somos las víctimas civiles del conflicto financiero: esto es una guerra para conseguir que el rico pague la deuda de los pobres, mejor dicho, para que los ciudadanos pobres del país rico paguen la deuda contraída por los ciudadanos ricos de los países pobres, al menos en defecto o en lugar de los ciudadanos pobres de los países pobres, que son los primeros llamados al pago.

              Y, en estas estamos: rezando para que cuando Merkel escriba esa apostilla en el papel, no se le vaya la mano y añada “ El Gobierno de Italia se compromete a devolver en tal fecha la cantidad prestada de 100 euros con los correspondientes intereses calculados como un  7 % de lo prestado, y si no lo pudiera hacer, en su lugar y con las mismas condiciones, lo abonará el Gobierno de Alemania, que a su vez una vez satisfecha la deuda, tendrá acción contra el Gobierno de Italia para obtener su resarcimiento” resarcimiento que, más propiamente debería llamarse “botín de guerra” y sin especificar si será en dinero o en especie, como el tributo de las cien doncellas.


               P.D. ¡Qué fácil es criticar! Que diría Borja Pérez. ¡Pues sí!, ¡pues sí!, pero hay una solución que no pasa ni por romper el euro, ni por dejar de pagar (al menos nominalmente), ni porque Alemania tenga que enmendar esos papeles: ¡La máquina, estúpido, la máquina!:  El papelito finalmente quedaría redactado así: “El Gobierno de Italia se compromete a devolver en tal fecha la cantidad prestada de 100 euros con los correspondientes intereses calculados como un  7 % de lo prestado, y si en ese momento no lo tuviera, el Banco Central Europeo se compromete a imprimir cuantos billetes sean necesarios para hacer el pago y prestárselos al Gobierno de Italia, al tipo del 0,00000001% y a devolver, sin más dilación, el día 23 de marzo del año 7.017, exactamente a las 11:45, hora universal coordinada”

(*) Es una pelea doctrinal que sostengo respecto de que el riesgo no puede ir (o no siempre) incluido en el tipo de interés. Creo que ya tengo convencido a Stiglitz :)
(**)  De hecho de unos días acá he dejado de llamar euro a la moneda que llevo en el billetero. La llamo “marco”, creo que es más propio, aunque quizá lo más correcto sería llamarlo “marco del cuarto reich”.
(***) Es decir de forma solidaria: a cada uno se le puede pedir el todo y sin necesidad de interpelar previamente al deudor principal.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Más soluciones


            Seguimos con las soluciones:

              Respecto del texto “El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase, desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas. Por nada atará sus destinos al interés de clase que anida bajo la división superficial en derechas e izquierdas” su autor es, obviamente, José Antonio Primo de Rivera: en concreto pertenece al Manifiesto fundacional de la Falange Española, redactado por el propio José Antonio en 1.933. Tiene su interés porque, ochenta años después, el mensaje se repite por otras bocas. Resulta muy interesante que el primer lector que contesta alude a la posibilidad de que lo haya dicho Rosa Díez, porque confirma mi percepción sobre su ideología, que llevo machaconamente repitiendo, sin éxito, desde hace cuatro años, esgrimiendo este artículo (del que, aclaro, no soy el autor): se conoce que hay más personas con las mismas dioptrías ideológicas que yo.


             En cualquier caso, este texto aparece citado en el artículo del filósofo Santiago Alba Rico “¿qué significa ser de izquierdas?” publicado en el número de noviembre de “Le Monde Diplomatique” y ejemplifica, como ningún otro texto, una de las ideas básicas del fascismo: la superación “de las derechas y las izquierdas”. Otras frases y lemas célebres son “El fascismo no es de derechas ni de izquierdas sino una síntesis entre las dos ideologías, enriquecida con felices intuiciones orientadas al interés nacional” (Mussolini) o “Ni droite ni gauche, la France rebelle”(Lema del Frente Nacional de Francia), sin olvidar el famoso “Haz como yo, no te metas en política” de la versión masculina y sanguinaria que la Caudilla trata de emular y que tantas veces cito cuando oigo a alguien hablar de que esto de las derechas e izquierdas está “pasado de moda”. En el Estado español ya sabemos quién, como nadie, utiliza lemas parecidos, por lo que es conveniente que, al igual que la lejía hay que ponerla fuera del alcance de los niños, pongamos los cañones (y, en general, el poder) lejos del alcance de esta otra gente.


                  Vamos con la última “La política de defensa y de seguridad tiene que ser una política de Estado y de consenso. Hubiera sido muy deseable que, antes de hacer el pronunciamiento que hizo con el Presidente de los Estados Unidos, dando su apoyo al escudo antimisiles, hubiera venido a esta Cámara a explicar por qué y a debatirlo. Así es como se hace una política de defensa cohesionada. Todavía está a tiempo de hacerlo. Nosotros no lo compartimos, sinceramente, porque creemos que es una idea vieja, que es sólo la repetición de la propuesta del señor Reagan de la 'Guerra de las Galaxias' y que no camina en la dirección adecuada para una política de seguridad en el mundo”. Su autor, también lo han descubierto los lectores, es, como no, José Luis Rodríguez Zapatero, el rey del travestismo ideológico. Estas palabras fueron pronunciadas en respuesta al entonces Presidente José María Aznar, en el Congreso de Diputados, el 26 de junio de 2.001, durante el transcurso del debate sobre el Estado de la Nación. Diez años después, el mismo personaje, esta vez como Presidente del Gobierno, firma un acuerdo, precisamente sobre el dichoso “escudo antimisiles”. 

          Me encanta este ejemplo porque demuestra, tras ocho años predicando para las piedras, que José Luis y José María son las dos caras de la misma moneda (la cara amable y la cara hostil): ocho años diciendo que los dos son “mod”, pero no de los que van con trenka montados encima de una vespa, sino que son dos “(M)iserables (O)portunistas de (D)erechas”, ocho años castigado profesional y personalmente por mis ideas de izquierdas... En fin ocho añitos de travesía en el desierto para ver, finalmente, que este tipo ya no engaña a nadie. Pero bueno, José Luis, no te preocupes, que no te olvidamos: ya sabes que los judíos, aunque conversos, ni perdonamos ni olvidamos (y, además, tenemos paciencia). Seguiremos pendientes de tí, especialmente ahora que las cañas se vuelven lanzas, para que, al final, recibas lo que te mereces.



          En fin, ¡lo que da de sí un periódico y un par de viajes en el Alvia!

domingo, 13 de noviembre de 2011

Soluciones

               Vamos con la solución a los dos posts de acertijos (hoy el primero, que tiene miga), que os propuse hace días. Algunos de vosotros, ya sea "gugleando" o por otros medios ya habéis dado con la solución:

               La frase, o más bien conjunto de frases siguiente: "Estas regulaciones pueden parecer, en cierto sentido, una violación a la libertad natural de algunos individuos, pero esta libertad de algunos podría comprometer la seguridad de toda la sociedad. Como en el caso de la obligación de construir paredes para impedir la propagación de los incendios, los gobiernos, tanto en los países libres como en los despóticos, están obligados a regular el comercio de los servicios bancarios" corresponde, efectivamente a Adam Smith y a su archicitada pero jamás leída "Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las Naciones", en concreto el Libro 2, capítulo 2.

             Como bien decía algún lector, la banca siempre ha estado sometida a regulación por lo que no es fácil encontrar a nadie que se plantee tal extremo. Aunque, efectivamente, no debería haber nadie, lo cierto es que sí se escucha alguna voz y, sobretodo, lo que sí se oye entre los neoliberales es que la regulación es excesiva y que no todos los servicios bancarios deben estar regulados: son partidarios de una desregulación, o menor regulación. Esa desregulación es la causa de la crisis financiera presente, o, como yo mejor prefiero decir, de la "parte financiera de la crisis presente", pues, a diferencia de la mayoría de la doctrina, incluso de centro-izquierda, creo que la crisis actual es una crisis "sistémica" propia del capitalismo (y en este caso también de la escasez y agotabilidad de los recursos), más que una simple crisis financiera.

            Sea como sea, lo cierto es que la parte financiera de la crisis se desencadena como resultado de la falta de regulación no ya de los "servicios bancarios" sino de los "mercados financieros". En concreto, destacan tres desregulaciones, dos de ellas, por cierto, citadas por los lectores:

               - En primer lugar tenemos  la eliminación de la Ley Glass-Steagall (una Ley que fue producto de las medidas que se tomaron para salir de la "Gran Depresión") que, como acertadamente indica Carles, acabó en "yankilandia" con la separación entre la banca de depósito (la "banca-banca") y la banca de inversión (la "banca especulativa" ): precisamente la especulación de la banca había detonado la crisis del 29. Con el fin de la separación, de nuevo "vuelve la mula al trigo", que se dice en mi pueblo,  utilizando los primeros (los depósitos) para lo segundo (la especulación).
 
              -  En segundo lugar tenemos lo que Hank llama la "reserva fraccionaria", en esa manía que tienen los economistas "austriacos" en llamar a las cosas por un nombre distinto al resto de los mortales(*): el coeficiente de caja, esto es, la cantidad que los bancos deben de tener por ley, en sus "cajas fuertes" para poder atender los pagos que exijan los impositores. Hank discute su existencia ignorando que, como he indicado en posts anteriores, en una economía de mercado, es imposible privar al sector privado de emitir su propio dinero (si no es por aquí será mediante pagarés o letras, ver la serie "La amenaza fantasma", que escribí hace un año, cuando este mismo lector nos amenazaba con la inminente hiperinflación): Querido Hank, si quieres acabar con el coeficiente de caja de los bancos y obligarles, imagino yo, a que tengan que inmovilizar el 100% de los depósitos que reciben, creo que primero tendrás que derribar el capitalismo y su economía de mercado: ¡venga, que te echo una mano!

               Pero lo cierto es que el coeficiente de caja sí tiene algo que ver con la crisis: también se ha relajado hasta niveles que, ya se ha visto, conducen a la insolvencia de una entidad de crédito. También es mérito de los desreguladores este "éxito": ¿por qué rebajaron este coeficiente? Resulta claro, porque así conseguían un apalancamiento financiero mayor: podían prestar para sus negocios especulativos una mayor cantidad de dinero.

             - En tercer lugar y menos conocido por los lectores está la creación de las "dark pools" (más difícil de encontrar en la wikipedia, me temo, querido Runner), que son mercados absolutamente opacos, donde nada se sabe y, obvio decirlo, nada se regula: "Desarrollados por las principales instituciones financieras en los intersticios de la desregulación europea, ellos permiten realizar transacciones sin develar (sic) las condiciones, es decir las cantidades y el precio. Los crossing networks ("redes de negociación") sirven a los bancos para gestionar directamente las órdenes de sus clientes"(**).

            Con esto concluimos que la desobediencia a las consignas de Adam Smith por quién precisamente dicen ser sus defensores nos ha conducido a estos "lodos". En el fondo los liberales y neoliberales no son seguidores de Adam Smith: son, más bien seguidores de su propia "ansia" de avaricia y saqueo de la humanidad, "ansia viva" que tratan de vestir, en su impudicia, con ropajes económicos, morales(***)... Pero al igual que al Emperador, al final se ve que van por la vida "con el culo al aire".

Mañana la solución a los otros acertijos.


(*) Su admirado Hayek, llama "democracia" por ejemplo, a lo que nosotros llamamos dictadura.
(**) Lagneau, P y Riva, A. "Una directiva europea para dopar a la especulación". Le Monde Diplomatique. Octubre 2.011
(***) Quizá Hank y otros se encontrarán reconfortados con la lectura de Ayn Rand. Lo dejo aquí por si no la conoce y desea imbuirse en los benéficos efluvios que emana su ideología, entre cuyos discípulos se encuentra Alan Greenspan. ¡Leed, leed y luego me comentáis! Aunque esto es como lo de Adam Smith: si no podemos comer turrón de almendras (Smith), comeremos turrón de cacahuete (Rand).

sábado, 12 de noviembre de 2011

Blogs, blogs, blogs

             Mi hijo, de trece años, quiere empezar un blog: En fin...

                "Un blog me manda hacer Guillermo,
             que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
             catorce líneas dicen que es un post,
             burla burlando van las tres delante".

          Le explico que el problema de hacer un blog, como el de tener un hijo, no consiste en parirlo, sino en cuidarlo, al menos durante los cuarenta años que dura su infancia. En este sentido hay blogs que han evolucionado hasta convertirse en dominios, como los excelentes de Juan Torres o de Viçenc Navarro, por citar dos de los que consulto habitualmente; luego están los que sobreviven en forma de blog, y, finalmente, los que mueren a una tierna edad, al parecer en unos quince meses, sin necesidad de ningún Herodes: son, normalmente casos de "muerte súbita" (el autor desaparece sin decir siquiera Buenas noches) en los que, por cierto, el cadáver queda por ahí tirado, en el mundo de la red, sin que esté detrás el SEPRONA, para obligar al dueño de la res a que lo retire y tramitar el correspondiente expediente administrativo.

         Y, en función del contenido, ¿qué tenemos en la "blogosfera"?: pues blogs de tres tipos: por un lado aquellos que pretenden animar, agitar, informar, movilizar, etc, a la sociedad: son blogs "extrovertidos". Entre ellos, algunos excelentemente documentados como el de mi "hermanito", otros que sirven de "dazibao" de organizaciones como el de mi "cuñadito" y otros como el mío, con un nivel de "cantamañanismo" muy elevado, como lo definió el que luego ha pasado a ser un fiel seguidor del mismo.

           En segundo lugar tenemos los blogs "introvertidos" que hablan de uno mismo, de sus viajes, de sus experiencias, de lo que comen, de lo que cagan o mean... Sus autores, o bien son del mundo del papel "cuché/cutré", o bien son "lumis" que publicitan sus servicios, o bien, son simplemente aspirantes eternos a entrar en Gran Hermano, que como, de momento, no pueden enseñar el culo por televisión, nos lo enseñan por Internet.

             En tercer lugar están los blogs "de cronopios", que no hablan ni del exterior ni del interior: hablan de fantasías, mundos paralelos, realidades altenativas: Un poco de poesía, otro poco de relatos, pensamientos,  impresiones...  bien aderezados con dibujos de esos que, en el verano, hace un tío con un spray en el paseo marítimo de cualquier lugar de playa, y que tanta aceptación tienen en el mundo infantil y entre los "canis".

               Decía que había tres tipos de blogs, pero, hace poco he descubierto un cuarto: pertenece al grupo de los blogs de hijos (en este caso hijas) de papá. Sólo se necesita que tu madre sea Presidenta de una Diputación y Presidenta del Partido Popular en la provincia de ZP, y eso, y con la propina semanal, te montas un blog de este tipo, que sirva, además para dar ideas al programa de Rajoy sobre si el rojo combina con el gris marengo, o si este otoño se llevan las capas cortas. Esa es, querido Guille, la mejor manera de empezar: creando un blog que, ante todo, transmita los valores familiares en los que te has criado.


P.D. Para los que decían que en este blog sólo se habla de política. Mañana, las soluciones a los pasatiempos (si logro antes reformatear el portatil).