Hasta que vuelva a casa y cortesía de Le Monde Diplomatique y de la Blackberry os propongo otros dos acertijos del tipo de "¿quién dijo?. Vamos con ellos:
1.- "El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase, desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas. Por nada atará sus destinos al interés de clase que anida bajo la división superficial en derechas e izquierdas". ¿Alguien del 15M?
2.- "La política de defensa y de seguridad tiene que ser una política de Estado y de consenso. Hubiera sido muy deseable que, antes de hacer el pronunciamiento que hizo con el Presidente de los Estados Unidos, dando su apoyo al escudo antimisiles, hubiera venido a esta Cámara a explicar por qué y a debatirlo. Así es como se hace una política de defensa cohesionada. Todavía está a tiempo de hacerlo. Nosotros no lo compartimos, sinceramente, porque creemos que es una idea vieja, que es sólo la repetición de la propuesta del señor Reagan de la 'Guerra de las Galaxias' y que no camina en la dirección adecuada para una política de seguridad en el mundo". ¿Llamazares?
Economía, política, pensamiento... crítico. Blog de opinión sobre lo que pasa en España y en el mundo.
"El Ejecutivo del Estado moderno no es más que un Comité que administra los negocios comunes de toda la burguesía" (K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista).
jueves, 10 de noviembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Acertijo
Dejemos por un momento las tristes vicisitudes del bipartidismo que nos atormenta y distraigámonos "gugleando" a ver si encontramos al autor de esta frase:
"Estas regulaciones pueden parecer, en cierto sentido, una violación a la libertad natural de algunos individuos, pero esta libertad de algunos podría comprometer la seguridad de toda la sociedad. Como en el caso de la obligación de construir paredes para impedir la propagación de los incendios, los gobiernos, tanto en los países libres como en los despóticos, están obligados a regular el comercio de los servicios bancarios".
Lo honrado sería que, antes de localizar al autor reflexionáramos sobre si estamos o no de acuerdo con la proposición: ¿debemos regular a la banca? Y, específicamente para ese lector tan anarco-liberal-capitalista que tengo que responda a esta otra: ¿es socialista o capitalista aplicar esa regulación? Y luego, que busque al autor... ¡Seguro que le da un patatús!
PD. Ya sé (me lo comentó mi hermano) que estos post "en itinerancia" tienen una presentación birriosa. Prometo adecentarlo en cuanto tenga el portatil a mano... Ya bastante hago escribiendo todo esto con el móvil, que se me van a descarnar las yemas de los dedos...
"Estas regulaciones pueden parecer, en cierto sentido, una violación a la libertad natural de algunos individuos, pero esta libertad de algunos podría comprometer la seguridad de toda la sociedad. Como en el caso de la obligación de construir paredes para impedir la propagación de los incendios, los gobiernos, tanto en los países libres como en los despóticos, están obligados a regular el comercio de los servicios bancarios".
Lo honrado sería que, antes de localizar al autor reflexionáramos sobre si estamos o no de acuerdo con la proposición: ¿debemos regular a la banca? Y, específicamente para ese lector tan anarco-liberal-capitalista que tengo que responda a esta otra: ¿es socialista o capitalista aplicar esa regulación? Y luego, que busque al autor... ¡Seguro que le da un patatús!
PD. Ya sé (me lo comentó mi hermano) que estos post "en itinerancia" tienen una presentación birriosa. Prometo adecentarlo en cuanto tenga el portatil a mano... Ya bastante hago escribiendo todo esto con el móvil, que se me van a descarnar las yemas de los dedos...
martes, 8 de noviembre de 2011
Bipartidismo III
Decíamos
ayer que los problemas para las opciones minoritarias no vienen tanto del
sistema electoral como de otros factores. ¿Cuáles son? Básicamente factores de
orden psicológico. Vamos a ver cuáles son de ese orden y cuáles son problemas
del sistema.
En
primer lugar está el hecho de que la tercera fuerza electoral más votada
obtenga menor número de representantes que la quinta o la sexta, localizada en
un territorio muy concreto. Efectivamente, este es un fallo “sistémico”,
derivado de la definición de
circunscripción electoral de la Constitución Española y del hecho de que
cada circunscripción deba contar con un número mínimo de diputados.
En
segundo lugar está el hecho de que un diputado en Soria sea mucho más “barato”
en votos que uno de Madrid: es también un fallo “sistémico” que trae causa del
mismo factor que en el punto anterior.
En
tercer lugar está la idea de que un sistema es más democrático cuánto más
garantiza el derecho a poder hacerse oír de las minorías. El principio es
políticamente cierto en abstracto pero ya no es tan cierto alguna de las
concreciones que ciertas voces derivan del mismo.
Así,
hay que decir que existe un reduccionismo extendido entre la sociedad y de
carácter transversal según el cuál la democracia es “ir a votar cada cuatro
años”, o, en general, “ir a votar”. Esa percepción de la democracia, ya lo he
dicho en otros posts, es muy limitada y conduce a creer que, el verdadero acto
de una democracia es el día del “encuentro con las urnas”. Puedo entender que
mentes muy simples como la de Francino, o muy malintencionadas, como las de los
neoliberales, recurran a esos eufemismos, pero lo cierto es que votar es “una
parte” de la democracia (incluso de una democracia real, no como la nuestra),
“no el todo”. El “todo” de un sistema democrático (real) es la participación
activa de la ciudadanía en todos los procesos de decisión de lo público. Dentro
de unos días los políticos y medios españoles nos volverán a poner como ejemplo
de comportamiento democrático mundial, el hecho de que gracias al INDRA y otras "yerbas venenosas" parecidas, tengamos los resultados una hora después de que se
cierren los colegios electorales, como si eso nos hiciera “más democráticos”.
Nos volveremos a reír de países de nuestro entorno dónde los resultados se
saben días después de las elecciones: y lo haremos con nuestro tradicional aire
de superioridad, que tantas collejas nos ha costado en Europa... Lo cierto es
que, en esos otros países para privatizar el agua, para reformar la
constitución, para mover un adoquín en una plaza pública hay que consultar a la
ciudadanía, y una fracción de esa ciudadanía puede paralizar cualquier iniciativa
que no le guste y llevar el caso a los Tribunales... mientras que aquí, en el
“paraíso de la democracia de las urnas” todo eso nos es desconocido.
Luego
el primer error es reducirlo todo “a las urnas”: en ese sentido, determinados
partidos sólo se “visualizan” en los procesos electorales, de la misma forma
que los espíritus sólo aparecen si son invocados por el “médium”: luego vuelven
al sueño de los justos. Incluso alguno de esos partidos sólo se ven con más
nitidez en esos momentos: así sabemos que UpyD, por ejemplo, tiene programa
electoral más allá de la lucha contra ETA y ZP... Pero es “flor de un día”: una
vez pasado el trago retorna a su forma original de caricatura. Curiosamente un
ejemplo contrario es del “partido antitaurino” (P.A.C.M.A.), centrado en un
campo muy concreto de actuación, la supresión de las corridas de toros (y en
general del maltrato animal): es capaz de articular una acción continuada en el
tiempo, gracias a las cuáles han conseguido erradicar la “fiesta nacional” de
Catalunya, contar con una “bancada fiel” y asestar el golpe en el momento
electoral (es el partido extraparlamentario que se presenta en más
circunscripciones electorales y fue una de las principales fuerzas sin representación en
las últimas elecciones europeas). Probablemente nunca lo votaré, pero su forma
de actuar es digna de estudio y de elogio.
Igual
que sólo existe democracia si una sociedad está dispuesta a implicarse día sí y
día también en la vida pública y no sólo cuando “tocan a comer”, incluso con más
energía cuándo no hay elecciones que cuando las hay, el segundo punto esencial
es que una sociedad democrática necesita ser, previamente, una sociedad
cooperativa, o colaborativa. Me explico: puesto que lo que se trata es de
participar “en lo común”, en lo de todos,
poco sentido tiene ir cada uno por su lado. Cooperar implica ceder
incluso en algo en lo que crees tener razón (me están saliendo unas
definiciones muy cursis, que parecen propias del simple de Marina), que no es
más que una variante de sacrificar de lo propio para el bien común.
Existen dos
conductas opuestas a ésta, con trascendencia política: la primera, es obvio, es
la “conducta competitiva”, justificada en una mala interpretación de Smith(*),
según la cuál el bien común, sólo se alcanza mediante la búsqueda del egoísmo
particular de los individuos que forman una sociedad. Para esta gente la
democracia como forma de gobierno no debe aspirar más que a dejar trabajar esos
egoísmos, con lo que el resultado (una “buena sociedad” está garantizado). No
voy a entrar hoy a rebatir esta siniestra posición, porque ya lo hago
habitualmente, ahora simplemente la enuncio.
Me
interesa más la otra conducta posible, la “inhibicionista”: consiste en decir
que yo ni colaboro, ni compito con los demás en la construcción de la sociedad:
soy como un gas noble, ni me mezclo ni me alío con los demás. Y, al igual que
estos elementos químicos, no resulto contaminado, no hago nada que vaya contra
mis principios, sigo siendo un espíritu puro. Si una sociedad basada en los
principios de competencia resulta ser una sociedad perversa, una sociedad
basada en principios “inhibicionistas” es simplemente una sociedad inexistente:
una suma de individuos que no se relacionan, que no se implican, que no ceden
ni compiten, que no elaboran proyectos en común, que no tragan “sapos y
culebras” para conseguir algo que les puede reportar alguna ventaja y que
tampoco se alían contra un mal común, por ejemplo, no puede sobrevivir mucho
tiempo.
Bueno,
pues, este tercer tipo de conducta resulta ser el más común entre la pléyade de
formaciones minoritarias que se presenta a los comicios y (¡ay!) entre buena
parte de sus votantes más fieles: nos presentamos solos, sin mezclarnos con
nadie, porque somos los únicos que tenemos un espíritu puro, la razón ideológica
y un brazo incorruptible: todos los demás son revisionistas, vendidos,
vergonzantes, o, simplemente sinvergüenzas. Esta enfermedad está especialmente
activa en el espectro político de izquierdas, que, de siempre ha tenido un
paladar “exquisito” para distinguir las sutilezas de cada pensamiento moral o
político; no así la derecha, de amplias tragaderas, dónde entra todo lo que se
le echa (desde ex PSP hasta ex Fuerza Nueva, como el candidato de mi
provincia). Hasta en gastronomía y, pese a lo que pudiera parecer, la izquierda
está llena de “gourmets” y la derecha de “gourmands”. Por supuesto, los que
mandan en las sociedades capitalistas, saltan de alegría con la extensión de
esta patología: en una sociedad con 1 rico por cada 99 pobres, que los noventa
y nueve pobres se unan los hace invencibles, que esos mismos pobres sigan su
egoísmo particular los hace sobornables, que vayan a su bola sin mezclarse con
nadie los hace simplemente inocuos.
Y llego
al punto clave: ¿es más democrática una sociedad con tropecientos partidos
visualizables en las papeletas, separados con una sutileza ideológica hecha con
bisturí laser? En mi opinión a la democracia real, esto le es indiferente. En
esa línea, la citada en otro post, reforma de la Ley Electoral obrada en la LO
2/2.011 de 28 de enero, es, a la contaminación, como mear en el Río Ebro.
Y ahora
viene la provocación: ¿Es un sistema bipartidista menos democrático que uno
tropecientopartidista? Pues, ¡depende! Si estuviera garantizada la democracia
interna dentro de los dos partidos, el sistema, siempre en términos de
“democracia parlamentaria” en que nos movemos, ¡ojo!, podría ser hasta más
democrático que el otro: dos partidos, de base amplia, que recogieran todas las
ideologías de su “arco” y que permitieran el juego democrático (acceso a los
órganos de gobierno, crítica, censura, participación en las decisiones, en los
programas...) en su seno de todas las corrientes, pueden llevar a la
“democracia de partidos” al límite democrático de lo que da de sí el invento.
Se matan dos pájaros de un tiro: se consigue una mejor representación “en
urnas”, tanto en votos como en candidatos, y se logra una participación
cotidiana en los asuntos políticos (¿os imagináis una asamblea en el PSOE con
dialéctica entre trotskistas y socioliberales? Sería algo animadísimo: estarían
llenas y habría “tortas” para acudir), al coste de asumir una conducta
“colaborativa” en la que, me temo, el votante mediano impondría su voluntad. En
esto la derecha lleva ventaja: ya conviven en su seno desde Guerrilleros de
Cristo Rey hasta socioliberales.
Lo
dicho no es original mío. Ese fue el debate que llevó, precisamente, en 1.984,
al Partido Comunista de Estados Unidos, a incorporarse a las filas del Partido
Demócrata. En estos pagos, sin embargo, la tónica es la contraria: Corriente
Roja abandonó, o se la invitó a abandonar, Izquierda Unida hace años, el PSM pasando por encima o con la connivencia de Tomás
Gómez (según opiniones) masacra a “izquierda socialista” en las listas de diputados de estas
elecciones; IZAN, EQUO e IU incapaces de "ajuntarse"... En fin, cada pajarito
trinando por su lado... ¡Y así nos va!
(*)
Justamente en sus Ensayos Morales (convenientemente ocultados por el
pensamiento liberal) decía lo contrario: no hay que olvidar que Smith, como
hijo de su tiempo, atribuía más importancia a lo moral que a lo económico, por
lo que no es difícil saber qué es lo que prefería.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Bipartidismo II
Los
recientes vídeos (versión reducida y versión completa) de Anonymous respecto de
lo que ellos llaman operación 20N (#op20N) inciden en la afirmación de que el
voto en blanco beneficia a los partidos grandes, mientras que el voto nulo no.
Como otros colectivos y en otras ocasiones no se argumenta nada al respecto.
Si nos
referimos al marco jurídico el proceso electoral se regula, en primer lugar en
la Constitución y, en segundo lugar, en la Ley de Régimen Electoral General,
Ley 5/1.985 de 19 de junio, que tiene casi treinta años aunque ha sido objeto
de diversos “liftings”, el último de los cuáles sólo será comentado aquí, de
pasada, pues reservo su análisis y reflexión para un próximo post.
La
primera sienta los principios, algunos de gran importancia y determinantes de
los fallos de nuestro sistema. Entre ellos conviene destacar los tres
siguientes:
-
El
número de diputados (entre 300 y 400) y el de senadores (más difícil de
determinar pues existe una variable sin determinar (el senador por adicional
que nombran las Comunidades Autónomas por cada millón de habitantes). Y es un problema porque quizá sea demasiada gente y demasiados sueldos para pulsar un botón, o, en su defecto para perder el rato en el hemiciclo, haciendo lo que en mi pueblo se conoce como un "diegomoreno".
-
El
importante peso del territorio por encima de la población, al atribuir un
mínimo de diputados a cada circunscripción (provincia) independientemente de su
población(*) por lo que respecta al Congreso.
En el Senado todavía es más escandaloso pues cada provincia elige el
mismo número de senadores (4)(**)
-
El
método de elección de los diputados, “atendiendo a criterios de representación
proporcional” (art 68.3)
Y poco más. Como enseguida se advierte
el mayor error gira en torno al segundo punto (mayor peso del territorio que de
la población); pero hay que tener en cuenta que esto fue una concesión a los
nacionalistas periféricos y a la derecha que, en definitiva fue la que llevaba
la voz cantante en el proceso constituyente.
La segunda, la Ley de Régimen Electoral General, es la
verdaderamente culpable de casi todas las tropelías que se cometen en nuestras
elecciones y que hacen que, como todo lo que se produce aquí, se puedan
calificar como “elecciones a la española”. En honor a la verdad hay que decir
que los sistemas electorales de nuestros andurriales son semejantes,
absolutamente injustos y tan poco representativos como el nuestro y que existe
la misma falta de interés por mejorar el sistema electoral que en nuestro país:
en definitiva, es una prueba de que “democracia parlamentaria” es una cosa y
“democracia real” o simplemente democracia, a secas, otra.
En concreto y gracias a la Ley
electoral tenemos:
-
La
Ley d´Hondt, tan denostada, muchas veces injustamente, atribuyéndola muchos de
los defectos que proceden o bien de la propia Constitución (el abajo citado
artículo 68.2) o bien de lo que a continuación se dirá. La ley no se digna
incluir el nombre del matemático belga, sino que, en su lugar describe la
operación en el artículo 163.1.c, con
ejemplo práctico incluido.
-
El
límite para que un partido pueda entrar en el reparto de escaños: se requiere
al menos el 3% de los votos válidos(***)
¿Qué supone esto? ¿Existe alguna
candidatura que pudiera obtener algún escaño con menos de un 3% de los votos
válidos. Realmente no, si fuera la única de las tres que, en un proceso
estuviera en esa situación: imaginemos partido A con 50%, partido B con 48% y
partido C con el 2%, a C le tocaría algo a partir del escaño 50(****); si la
relación fuera 90%, 8% y 2%, las cosas no cambiarían para C (para los otros sí,
como es obvio).
Pero, ¿si hubiera digamos, algo más de una tercera parte de
votos a candidaturas por debajo del 3%? Consideremos ahora la existencia de un
partido A con el 40% de los votos, un partido B con el 25%, nuestro partido C
con el 2% y otros 33 partidos más con el 1%, a partir del escaño 33 le tocaría
algo. En cualquier caso algo muy alejado de la realidad, tanto por el número de
escaños por circunscripción como por el hecho de que partidos por debajo del 3%
sumen un 35% de los votos válidos. Luego el límite del 3%, aisladamente considerado, es irrelevante.
Una vuelta de tuerca más: supongamos que
pudiéramos eliminar a esos 33 partidos de la competición electoral, por
ejemplo, a partir de una Ley como la LO 2/2011 de 28 de enero, que exige una
serie de avales para la presentación de candidaturas que en el último proceso
electoral no obtuvieron representación parlamentaria. Sus votantes, el 33% de
los votos válidos, pueden hacer cuatro cosas:
-
Abstenerse:
en ese caso A tiene ahora el 60% de los votos válidos, B el 37% y C el 3%.
Primer efecto, C pasa la barrera del 3%, segundo efecto, pese a todo no
obtendrá ningún escaño hasta el 33, numero muy alto.
-
Votar
en blanco: el voto en blanco se considera válido. ¡Ahí quería llegar! Lo dice
el artículo 96.5: “Se considerará voto en blanco, pero válido, el sobre que no
contenga papeleta y, además, en las elecciones para el Senado, las papeletas
que no contengan indicación a favor de ninguno de los candidatos”. En ese caso
el reparto de escaños será el mismo que el del supuesto inicial (40%,25%,2% y
33 partidos con el 1%).
-
Votar
nulo: el voto nulo no es válido. El resultado de esa conducta es similar al de
abstenerse del primer apartado, con la ventaja de que demuestra una conducta
activa probada y no una conducta de otro tipo (enfermedad y fallecimiento no registrado en el censo
constituyen una buena parte de la abstención registrada).
-
Votar
a la opción minoritaria: en este caso, huelga decirlo el partido C se coloca
como segunda fuerza más votada (40%-35%-25%).
Con esta descripción se comprende
perfectamente la posición de las “cabezas pensantes” que hay detrás de
Anonymous: “votar opciones minoritarias, o votar nulo”. No hay que olvidar que
la posición de Anonymous no es creativa, sino destructiva: se trata de dar
“p’al pelo” al PPSOE, y también (fijaos en el vídeo) a mis “entrañables
amigos”, los “nacional-oportunistas” (CiU y PNV). Pero no es, repito, una
posición constructiva. Críticas más constructivas las analizaremos en los
siguientes posts.
P.D.
Odio estos posts tan técnicos. Repito. En primer lugar porque soy un vago de
siete suelas y estos posts me dan mucho trabajo. En segundo lugar porque temo
que nadie me siga, se haga ininteligible y me cargue la verdadera finalidad de
lo que debería ser un blog de este tipo: pura agitación.
(*)
Artículo 68.2 segundo párrafo dice: “La ley distribuirá el número total de
Diputados, asignando una representación mínima inicial a cada circunscripción y
distribuyendo los demás en proporción a la población”
(**)
Artículo 69 de la Carta Magna, donde también se realiza el reparto para las
provincias insulares, Ceuta, Melilla así como el número de senadores que
designan las Comunidades Autónomas.
(***)
El artículo 163.1.a de esa Ley, textualmente dice: “No se tienen en cuenta aquellas
candidaturas que no hubieran obtenido, al menos, el 3% de los votos emitidos en
la circunscripción”.
(****)
Resolviendo los empates a favor de la opción minoritaria, a quién siempre
favorece la suerte en el sorteo que prevé la Ley en caso de empate. ¡Ay las
magistraturas por sorteo! ¡Qué gran avance de la democracia griega,
desgraciadamente perdida en nuestra democracia actual!
sábado, 5 de noviembre de 2011
Setze jutges d'un jutjat...
Todavía recuerdo uno de los casos del turno de oficio que tuvo mi mujer hace unos años: Tres menores, "gitanillos", habían robado una vieja vespino. La policía dió con ellos, se incautó de la moto, y trasladó a los tres "guajes" a Comisaría: dos en los asientos del vehículo policial y otro, con discapacidad mental, por cierto, en el maletero: para que aprendieran a comportarse, me imagino.
Esa falta de profesionalidad de un funcionario del Estado (o quizá "profesionalidad a la española", no sé que decir) me viene a la cabeza al ver el caso de la jueza Murillo. Propongo a mis lectores un sencillo test para que ubiquen su conducta en alguna de las cuatro posibilidades:
a) Es una muestra de la falta de profesionalidad e incompetencia de la jueza.
b) Es un intento de quitarse trabajo de encima: tiene un desliz y así otro "redacta la ponencia".
c) Es una muestra de valentía: iniciada con el que "te pego, leches" de Ruiz Mateos (rodeado de guardaespaldas), seguida por el Juez Ruiz Polanco (ídem), y culminada por esta otra Jueza, una vez que ETA ha anunciado el abandono definitivo de las armas.
d) Aspira a un "carguito" cuando gane el PP (¿vocal del CGPJ?).
Como veis todas las opciones son políticamente incorrectas. Las otras ya se las dejo a la prensa convencional. Como tengo información privilegiada, sé que la opinión de los "compis" que la conocen se divide entre la primera y, sobretodo, la segunda. Particularmente me inclino por la cuarta. Lo bueno de esta última es que el tiempo me dará (o quitará) la razón: ¿apostamos?.
Post editado: Casualmente, esta misma tarde he descubierto la mejor tertulia que se ha hecho sobre el abandono de ETA de las armas, aquí: la tuerka: Impresionante Cotarelo.
Post editado: Casualmente, esta misma tarde he descubierto la mejor tertulia que se ha hecho sobre el abandono de ETA de las armas, aquí: la tuerka: Impresionante Cotarelo.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Solón
A los
griegos se les empiezan a hinchar las narices. Se atisba un cambio de rumbo, en
la misma línea que Islandia: parece que han leído el post en el que les animaba
a que encontraran una Kirchner y la pusieran al mando del gobierno de su país.
Ya
veremos en qué acaba la idea del referéndum, pero, por primera vez, se empieza
a pedir opinión a la gente: un rayo de sol. Y esto, a los políticos de los
Estados Europeos, les sienta de bien como al mismísimo conde Drácula.
En
cuánto se ha sabido la idea, la mafia del capitalismo financiero ha lanzado una
doble amenaza: por un lado a los propios griegos: no pondremos ya el dinero del
rescate. Y, de momento, para que se vea que van en serio, la “cabeza del
caballo” en la cama: bloqueo de los 8.000 millones previstos “para ya”, para
poder pagar sus gastos corrientes.
Por el
otro lado, no se olvide, amenazan a los demás por si se nos ocurre seguir sus
pasos: esto será el “acabose”, fin del euro, hundimiento de Europa, recesión...
“O yo, o el caos” dice el pensamiento neoliberal único: debería decir “Yo, el
caos”; el caos y la destrucción a la que nos conducen con sus políticas.
Ya
veremos si Papandreu no se arruga; o si va a más: en Islandia, recordemos, el
gobierno perdió dos “referendums”, dos, (“referenda” que dirían los latinos
clásicos) y con ellos, ya se sabe, se dejó de pagar a los acreedores, se
reformó la constitución, se sentó en el banquillo a los gobernantes... sin que
hasta ahora, que yo sepa, el país se haya hundido, o haya sido invadido por los
“marines”: es lo que tiene ser alto, rubio y de ojos azules o,
alternativamente, no estar en el euro y, a cambio, tenerlos bien puestos.
Por
cierto, por mero entretenimiento, con las opiniones de nuestros políticos
patrios he elaborado el “test de Solón” (*): sirve para medir el grado de
aprecio a la democracia real y el respeto por la opinión del pueblo. Basta con
preguntar su opinión por el “referéndum griego”: su grado de rechazo es
inversamente proporcional a sus valores democráticos, pues no existe otra
manera de interpretar el hecho de que antepongan la economía, el euro, la unión
europea, la estabilidad, los mercados... a la opinión del pueblo (del
“soberano” que diría Anguita) manifestada en una consulta.
En el
test están empatados los dos candidatos oficiales: Rajoy y Rubalcaba. Fuera de
concurso queda Elenita, con sus declaraciones, ayer, en la Ser. ¡Ánimo! Ya te
queda menos: dentro de un mes, consejera en cualquier banco.
(*) Acepto otras denominaciones, pero antes,
echad un ojo a la wikipedia: ¡Qué curioso!: “Gobernó en una época de graves
conflictos sociales producto de una extrema concentración de la riqueza y poder
político”, “En su legislación, Solón derogaba la ley vigente en ese entonces
según la cual era posible cobrar deudas mediante la esclavitud del deudor y sus
familiares”...
martes, 1 de noviembre de 2011
Bipartidismo
Queridos lectores, especialmente los seguidores (los detractores se sentirán menos concernidos): entrados en este mes electoral se renueva la duda de a cuál de las dos opciones posibles votar: si no se va a votar el problema está resuelto, pero, los que siempre (¡ejem, ejem!) acudimos a nuestra cita con las urnas, el problema nos roe las entrañas.
Evidentemente la duda está entre el voto en blanco y el voto nulo. Pero tras las elecciones municipales el problema lo tengo ya resuelto: el voto nulo. ¿por qué?, porque mi experiencia como presidente de mesa electoral de las elecciones del 22M me ha hecho caer en la cuenta de que mientras que el voto en blanco, como el resto de las papeletas, por cierto, se destruye acabado el escrutinio, el voto nulo se conserva y se remite a la Junta Electoral. ¿Y no sería interesante inundarles con millones de papeletas con nuestra opinión sobre la democracia representativa que no nos representa?
Problema resuelto: ahora sólo queda decidir cuál va a ser nuestro "slogan". Se admiten ideas.
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