"El Ejecutivo del Estado moderno no es más que un Comité que administra los negocios comunes de toda la burguesía" (K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista).

lunes, 31 de mayo de 2010

The Godfather

          Los comentaristas de este blog han hablado sobre la conveniencia de leer muchos libros una vez, pocos libros muchas veces, muchos libros muchas veces... pero creo que todo el mundo coincidirá en que por lo menos hay que leer los libros que sustentan tus convicciones por lo menos una vez(*).

         Ya Smith en “La riqueza de las Naciones”(**) indica que para que haya mercado deben existir una serie de condiciones todas ellas, como estamos viendo en la serie K, imposibles de cumplir: pluralidad de oferentes, pluralidad de demandantes, información perfecta... Pero existe una condición previa que se necesita para que exista el mercado: seguridad en el cumplimiento de las obligaciones: no basta que vendedor y comprador se pongan de acuerdo, además hay que cumplir los tratos (“pacta sunt servanda”), para lo que es imprescindible la existencia de un poder organizado que vele por el cumplimiento de los acuerdos entre las partes. Ese poder organizado es el Estado: de hecho, entre los clásicos, esta es una de las pocas funciones que le atribuyen al Estado, la de “policía de mercados”, como a mí me gusta llamar, pero que Adam Smith califica como “gastos de justicia”, de los pocos en que, según ese autor, el Estado debe incurrir (junto con los otros dos que describe en el Libro quinto: defensa, obras públicas).
           Para el desempeño de esa función se necesita el monopolio de la fuerza, de la coacción, de la violencia. Por eso mismo suponer ausencia de violencia en la economía de mercado, no sólo es imposible, sino que además impediría el “buen” funcionamiento del “invento”: lo que sucede es que la violencia está institucionalizada, y, como tal, nos hemos acostumbrado a ella.
           Saltemos ahora a la Teoría del Estado: Un estado necesita tres elementos: Territorio, pueblo y gobierno. Sobre los dos primeros el gobierno ejerce su autoridad, mediante el “monopolio de la coacción”(***), lo que implica establecer unas normas (ordenamiento jurídico) y tener la capacidad de imponerlas (coerción). Sabiendo eso, suponer que la existencia de violencia institucionalizada (gobierno) es igual a ausencia de violencia es de una simplicidad similar a pensar que el monoteísmo está más cercano al ateísmo que el politeísmo, por la simple razón que al creer en un sólo dios se está más cerca de acabar no creyendo en ninguno que si se cree en varios.
            Y esto, sobre la violencia monopolizada por el Estado; sobre la “otra” violencia, que padecemos día a día en estos países paraísos de las libertades, la explicación es más sencilla: ayer, cuando volvía de dar un paseo, una señora rebuscaba en un contenedor para encontrar comida. Seguramente lo hacía porque no tenía otra forma de conseguir alimento. Pero eso, claro está, no quiere decir que vivamos en un sistema violento, ¡qué va!¡si vivimos en una serie de Disney Channel!¡Corre, papá, que viene a Madrid Hannah Montana!



(*)Los católicos cumplen el mandato a rajatabla: todos se saben la biblia de memoria.
(**) No es de extrañar que la derecha lo lea tan poco: ¡es que  doscientos  años después, los derechos de propiedad intelectual siguen reservados!: eumed. 
(***) Por eso es tan difícil distinguir el Estado de la mafia: porque posee los mismos elementos esenciales. Esto se ve sobretodo en aquellos territorios donde la una ha suplantado al otro.

domingo, 30 de mayo de 2010

Citizen K. y la competencia imperfecta. Episodio 8

         Ciudadano K. está delante de la pantalla de su ordenador con un “mandado” de su cuñada: “búscame unas vacaciones baratitas para este verano, tú que sabes tanto de internet y encuentras tantos chollos en la red”. Y ahí está K. buscando ofertas en un mercado de competencia, según él, perfecta.

           Al principio, entraba en Google y tecleaba “ofertas vacaciones” o cosas así; pero, enseguida se dio cuenta de que eso era perder el tiempo: parecía que había muchas ofertas pero todo se reducía a tres o cuatro agencias de viajes “on line” dónde merecía la pena mirar: atrapalo, rumbo, logitravel, lastminute, hotels... y para de contar. Para su cuñadita, que además le cae gorda, con mirar en las dos primeras, asunto liquidado.
           Ciudadano K. recibe, con la nómina, ofertas de tres o cuatro entidades bancarias, que le tientan con visas gratis o peesespes, por domiciliar su sueldo. Son tres o cuatro, quizá alguna más si contamos alguna caja de ahorros, donde, dios nos libre, K. jamás meterá un duro (es idiota pero no tanto).
           Ya hemos acompañado a K. a su compra semanal (para comer fresco y sano todos los días) en una gran superficie, pero una rápida visita no nos vendría mal: los famosos yogures a elegir: la lechera, puleva, pascual o danone; mermeladas: helios, hero o la vieja fábrica; galletas: fontaneda, siro o gullón... La verdad es que es realmente difícil encontrar siquiera una docena de proveedores de muchos de estos productos: sin embargo, ciudadano K. cada vez que atraviesa la puerta automática que da acceso a su gran superficie favorita (que antes de la absorción era Pryca), se siente el “amo de la pista” y, orgulloso dice a su hijo pequeño (el que le acompaña en la compra, porque la mayor ya “passsa, o sea que no, que qué rollo, que no, o sea”): “hijo mío, esto es el cénit de la economía de mercado: miles, millones de oferentes ponen a nuestra disposición montones de productos para que nosotros, consumidores soberanos, decidamos qué comprar, cuánto y a qué precio”. No sabe que en realidad sólo hay unos trescientos proveedores para todos los productos y que la media de proveedores por producto apenas alcanza la media docena, y eso cuando no se disfrazan bajo marcas aparentemente distintas.

          - “La verdad es que no puedo entenderlo”, le dijo una noche a su economista de cabecera, “llenar el carro de la compra me cuesta cada día más dinero. Y da igual la marca que elija, me da la sensación de que todas suben a la vez, y prácticamente en la misma proporción sus precios”.

           - “O rebajan el tamaño de sus envases”, contestó el economista. “Pero, tontín, resulta que lo que tienes ante tí no es un conjunto infinito de proveedores (que por otro lado, si los hubiera, no cabrían ni en el Carrefour ni en el Alcampo), sino unos pocos y además “conchavados”: es lo que se llama un oligopolio; y en un oligopolio de oferta, como es el caso, los oligopolistas se alían como lo haría un monopolista para que, incautos como tú, paguéis mucho más de lo que corresponde por sus productos”

          - “Pues tendré que ir a comprar a otro sitio”

          - “Vete donde quieras; siempre te encontrarás lo mismo. El mercado donde más oferentes encuentro es el rastro, para los productos tipo bragas, calzoncillos y calcetines. Y aún ahí, creo que todos son primos o parentela, por cómo les oigo hablar unos a otros. ¡Ah! Y también está la plaza de los sábados. ¡Pero no sólo de lechugas y bragas vive el hombre!”

           Al final K. compró por internet las vacaciones de su cuñada, y como es normal en Celtiberia, también las suyas, para poder ir los dos matrimonios juntos y tener con quién hablar, que la parienta esta muy vista. El camino hasta Benidorm es muy largo y los críos no dejaban de pelearse: “hagamos un trato: estaos quietos hasta que veáis diez gasolineras de distintas marcas. Luego podéis pegaros todo lo que queráis”. Y así los tuvo tranquilos todo el viaje.

viernes, 28 de mayo de 2010

Rima XXI

        Hace unos días recibí la siguiente carta de mi banco privado: “JMR (Director de la Organización Noroeste) y AMC (Director de la Oficina de León), tienen el honor de invitar a Don ATM a la conferencia sobre 'Perspectivas para los mercados de EEUU, Europa, España y Emergentes', que tendrá lugar el próximo jueves 27 de mayo a las 20:00 h. en el Parador Hostal San Marcos (Pza. De San Marcos, 7 de León), y al cóctel que se servirá a continuación. Se ruega confirmación. Invitación para 2 personas.”

- ¿Qué son los mercados?, dices, mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul,
¡Qué son los mercados! ¿Y tú me lo preguntas?
Mercados ¡hideputa!... eres tú.

            Y tus acciones, y tus fondos de inversión, y tus planes de pensiones, y tu cuenta en ING direct (¿de dónde crees que sacan tus intereses?), y el crédito de tu VISA y tu seguro de vida (y el del automóvil), y la parte de tus cotizaciones a la Seguridad Social que el Gobierno invierte en los mercados...

jueves, 27 de mayo de 2010

Citizen K. y los mercados incompletos. Episodio 7

         - "¡Venga!, ¡Venid todos a ver esto!,¡Hoy se "abre" (sic) un hito en esta casa!", gritaba ciudadano K. desde el salón de su casa, llamando a la concurrencia. El motivo de tanto alborozo no era otra cosa que la llegada de un nuevo cachivache tecnológico ("gadget" diría K.): la consola "multigamecenter3000": una maravilla de la tecnología puntera, "state of art" como diría K. porque, si bien no lo he dicho, K. además de un cretino neoliberal contemporáneo, está medio idiotizado con el tema del inglés, con lo que finalmente ha logrado no hablar bien ni su propio idioma, ni el de adopción ideológica. A punto estuvo de llamar a sus hijos Jessica y Kevin, pero finalmente se impuso la influencia de (Don/San) Jose María (Aznar/Escrivá) para bautizarles con los nombres de Loreto y Pelayo, algo mucho más convencional, en la burbuja social en la que vive. 

             - "¿Y qué tiene esta consola?", pregunta su mujer, un poco mosca con el precio del cacharro, sobretodo teniendo en cuenta que sigue en el paro después de su despido en Porcelanosa. 

              - "De todo. Tiene de todo: para empezar la potencia de su cpu es doscientas veces la de la PS3, vamos, que hay países del tercer mundo que ni sumando toda la potencia de cálculo de los ordenadores de sus universidades pueden competir con ella: ¡y toda esta potencia al servicio del ocio de esta familia!¡Somos la leche!. Y luego mira, reprodución de video en el nuevo formato hiper-HD, el formato del futuro, salida de imagen SMCHDMI, 38.000 dpi de resolución de pantalla: ahora todavía no se han desarrollado teles con esa resolución, pero ya verás dentro de unos años. Lo que digo, un aparato del futuro traido a esta casa". 

             - "¿Y que juegos trae?", preguntó Pelayo, entusiasmado ante la idea de un nuevo cacharro para entretenerse sin salir de casa. 

              - "De momento ninguno, pero mira el catálogo de novedades: todo, absolutamente todo: el FIFA2014, el pro23, GTA8, Need for speed carbono 47, uncharted 57..." 

              - "¿Y, o sea,  para mí, o sea, que hay?", preguntó Loreto. 

              - "Tienes el superchat con cámara web y photoshop incorporado que te hace quininientas veces más  guapa que en la realidad, lo que ya es difícil" 

              - "Jo, papá como eres, o sea, qué guai, ¿no?" 

          Y así la multigamecenter3000 se colocó en el lugar privilegiado que es el altar de los hogares burgueses: el centro del salón junto a la televisión. Y a esperar... 

           - "¡Papá!, ¿Ha salido ya el FIFA2014 para la consola? Es que mis amigos que tienen la "play", ya lo tienen". 

            -"No te preocupes, hijo mío. Es que tienen que hacer las conversiones para este monstruo (que, de momento, a duras penas servía para ver screeners de estrenos bajados por el emule). Pero ya verás cuando lo hagan, ¡cómo vas a molar con tus amigos!". 

              - "Cariño, ¿ha salido ya la edición de coleccionista de todas las temporadas de "perdidos"(*) en hiper-HD? Es que he quedado con las amigas para ver los capítulos inéditos y como en blueray ya está en el mediamarket, pensaba que..." 

               - "Están en ello, pero ya sabes como son en Hollywood: hasta que no está todo perfecto no sueltan prenda..." 

            El tiempo pasaba y nada... Un día en el Telediario dieron la noticia de que las multinacionales que habían desarrollado  la "multigamecenter" habían abandonado el proyecto y que los "estándares" hiper-HD, SMCHDMI se abandonaban a su suerte... Así ¡con un par!: alegaban que las empresas de desarrollo no se habían decantado por estos formatos: en su lugar se había impuesto el sistema "cutrelux" mucho menos potente, pero propiedad de las grandes empresas del sector. 

           - "¿Por qué me pasa a mí esto? 7.500 euros a tomar por saco. No hay derecho" se quejaba Ciudadano K. ante su economista de la guarda. 

            - "Mira, imbécil tecnológico mio. Lo que te ha pasado es una cosa muy conocida en economía: se llama fallo por mercados incompletos, en este caso en concreto, fallo por mercado complementario. Mira lo que digo en mi manual: "Supongamos que a la gente sólo le gusta el café con azúcar, un empresario que estuviera considerando la posibilidad de producir café desistiría, ya que se daría cuenta de que no vendería nada; lo mismo ocurriría si un empresario estuviera considerando la posibilidad de producir azúcar, ya que también se daría cuenta de que no vendería nada, al no venderse café. Sin embargo si los dos empresarios pudieran unirse, habría un buen mercado para el café con azúcar. Actuando por separado ninguno de los dos podría servir al interés público, pero sí actuando conjuntamente. Este ejemplo es deliberadamente sencillo; en este caso, las propias personas (el productor potencial de azúcar y el productor potencial de café) podrían conseguir fácilmente la coordinación precisa sin necesidad de que interviniera el Estado. Sin embargo, existen muchos casos en los que es necesaria una coordinación a gran escala, especialmente en los países menos desarrollados, para lo cual quizá sea precisa cierta planificación estatal"(**). Pues eso es lo que ha pasado: que tu consola era el café y los juegos el azúcar:  en vez de dejar de producir o de ponerse de acuerdo los unos con los otros, han encontrado pardillos tecnoadictos como tú, que les han hecho el negocio". 

           Al día siguiente K. bajó al trastero la consola y la puso en la misma estantería donde tenía el video Beta, el reproductor HD, el software OS/2 y el cassete de cartuchos de ocho pistas. Y así hasta hoy... 

(*) Gracias a la alumna que me contó el chiste de que era fan incondicional de "perdidos", porque se había perdido todos los capítulos desde el primero al último de la serie. A mí me pasa igual. 

(**) Luego dicen los alumnos que mi libro es abstruso y que no se entiende.

miércoles, 26 de mayo de 2010

The Queen

         El post sobre el uso de la violencia es cuento largo... Hay que ir preparando las cosas y las mentes. Y que mejor que empezar por un entrenamiento "suave": Fijémonos en la ceremonia de ayer en el Palacio de Westminster, Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Más allá de carrozas y colorines y, salvando el hecho de que la ceremonia de "Apertura de Cortes por la Reina" es un medio invento turístico de Eduardo VII, tres hechos (simplificadamente contados, el que quiera un doctorado protocolario e histórico que se vaya a Oxford o aquí: State Opening of Parliament) merecen la atención: 

           Primero.- El discurso se realiza en la Cámara de los lores, porque ningún Rey/Reina "pisa por" la Casa de los Comunes desde que en 1.642, Carlos I y sus hombres violaron el recinto para detener a cinco diputados "sediciosos": que se diera hoy un garbeo el monarca por ahí sería considerado una provocación. 

          Segundo.- La Reina da la orden a los comunes para que acudan a su presencia: envía a un emisario (“el Black Rod”, el "Tío la Vara" más o menos), al que los Comunes le dan literalmente “con la puerta en las narices”; aunque más tarde le abren, cuando “tira de vara”. Los comunes hacen lo que “les sale de los huevos”: van, no van, la mandan a tomar vientos (de hecho es tradición que los comunes republicanos, que los hay, hagan rechazo ostensible de la “invitación"). En definitiva: el Rey ordena y el pueblo resiste. 

           Tercero.- Mientras su Graciosa Majestad está "en territorio hostil", para garantizar que su Real Cabeza no va a sufrir una dramática separación de su cuerpo, aparte de rodearse de un pelotón de sus "beefeaters" (los únicos perros humanos que en tiempos pasados les echaban de comer carne), exige que un diputado sea encerrado en Buckingham Palace como rehén (“hostage MP”, para mejor asegurar su integridad personal(*). 

           ¿Qué lecciones sacamos de esto?¿Qué los ingleses son los reyes mundiales de la payasada teatral? Nada de eso: lo que sucede es que en los países que han conquistado la democracia constitucional, sigue presente la idea de conquista frente al enemigo (en este caso la monarquía absoluta). En los países que nos hemos adherido a esos principios "por moda", o para que nos dejaran entrar en el Mercado Común y gracias al pasteleo de la transición esto se ha convertido en una "casa de coleguitas" en las que el Rey resulta ser el más campechano de todas las fiestas.

            Otro tanto sucede con las conquistas sociales, de las que tanto se habla en este blog: se conquistan, no nos las regalan. El capitalista, el rico, el poderoso, gratis “no da ni la hora”: hay que "luchar" por las mejoras, y hay que seguir luchando porque no se pierdan... y hay que ir “a por más”. Y esas luchas son dolorosas. En el mismo Reino Unido, donde ayer gracias a Al Jazzira pudimos ver la ceremonia, en el siglo XIX miles de obreros se partían la cara y se dejaban la vida en revoluciones "pacíficas" como la "chartista" (nada que ver con la bolsa, queridos seguidores neoliberales). 

            Eso en el país más tradicionalista y conservador del mundo. ¿Y en el nuestro?: Viendo a Nadal en otra cadena.

(*) Sugiero a los Comunes republicanos que dejen de rehén a una "pajín" cualquiera y luego corten la cabeza a la Reina: así matan dos pájaros de un tiro.

martes, 25 de mayo de 2010

Glasgow smile

          La nómina de famosos que se incorporan a las campañas de publicidad de las grandes compañías ha registrado una brillante incorporación este último mes. Si ya estábamos hartos de ver a  Alonso vender las excelencias de un banco o a Casillas las de una entidad de seguros que, hace mucho, dejó de ser una mutua; se incorpora ahora Su Majestad a vender las maravillas de nuestro Sistema Público de Salud: "Aquí te atienden mejor que en ningún sitio, saben más que nadie, y te curarán hasta de lo que no tienes. ¡Compra Sanidad Española!"(*) 

           Lo cierto es que el Sistema Nacional de Salud español sufre desde hace tiempo de trastorno bipolar: mientras es puntero en las últimas técnicas médico-sanitarias, se tambalea, como ningún otro en el mundo occidental, en la atención básica o primaria, hace mucho tiempo dejada de la mano de dios. Es posible que sea en España (en los Hospitales españoles, algo que "nos llena de orgullo y satisfacción") dónde se realice el último tratamiento genético para eliminar de la descendencia de una persona una enfermedad hereditaria, dónde se realice un trasplante no intentado nunca hasta ahora en la "pista de la cirugía", o que se consiga "el más difícil todavía" en cualquier especialidad médica. Sin embargo, en ese mismo Sistema Nacional de Salud, las Urgencias se colapsan con una simple gripe, los pasillos de los Hospitales se llenan de camas, faltan vacunas en la atención primaria y los ambulatorios se convierten en fábricas de recetas. Lo que sucede, Majestad, es que sólo acude al hospital (al mejor hospital) para cosas graves: para cosas leves ya tiene su equipo médico de Zarzuela. 

              No le voy a pedir, Majestad, que lea los numerosos informes al respecto, ni lo que ha escrito Vicenç Navarro sobre este problema, en su doble condición de médico y economista. No se lo voy a pedir porque soy consciente de que, a su edad, la vista cansada no perdona. Pero le sugiero que realice un experimento: salga a la calle, hable con sus paisanos, los de los barrios, sobretodo con la gente que es de su edad. Pero no preste atención a lo que hablan, sólo fíjese en su boca, en el estado de su dentadura(**): ese es verdaderamente el más fiable indicador del desarrollo de la Sanidad de un país. ¿Lo ve, Majestad?: lo que yo le decía.


(*) En diecisiete sabores distintos. Ya disponible en tu Comunidad Autónoma. 


(**) En la campaña electoral del PSD alemán, con Schröder, se presentó un póster con la imagen de un niño de doce años, sonriendo, sin varias piezas dentales. El lema era "No permitamos que se pueda reconocer la clase social de los niños alemanes mirándoles su sonrisa". De nuevo el ejemplo no es mío (pocas cosas en este blog lo son): Navarro lo cuenta en su libro "El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias" que repite textualmente un artículo que publicó en 2.001 en El Periódico de Catalunya ¿Existe la clase trabajadora?. Por cierto, como asesor de Borrell en las legislativas de 2.000,  Navarro propuso una campaña parecida: pero esa campaña fue desarticulada por ese acorazado de la derecha ¿civilizada? de  EL PAÍS. ¿Un entrenamiento para el posterior bombardeo contra Borrell?¿Y lo de Borrell?¿El entrenamiento para un golpe de mano en el partido cuatro años después? Permanezcan a la escucha.

domingo, 23 de mayo de 2010

Citizen K. y los fallos de información. Episodio 6.

          K. coge un yogur de la encimera de lácteos del Carrefour. Lo mira y lo remira: trata de leer la letra pequeña: leche, suero, fermentos lácteos, E nosecuantos, nosequeviene luego... imposible de leer; la  incipiente presbicia le juega una mala pasada. Lo posa(*), coge otro y repite el proceso: lo mismo; cada vez hacen las letras más pequeñas.

         A K.  Le preocupa el “asunto del papeo”, como diría aquel grupo musical cuyo nombre no escribo para que no me lo tengan que censurar.  Quiere comer sano, tiene miedo a todas esas cosas que echan en la comida, no porque envenenen a los demás o degraden al medio ambiente. No, lo que le preocupa es que le envenenen a él y a los suyos: K. Además de liberal, conservador, pijo, imbécil, urbanita... y todo lo que hemos visto hasta ahora, es, además, “ecoegoísta”.

          Al final K. Opta por su plan B: "me llevo los de Pascual, o los de la Lechera, o los de alguna marca “de confianza”: esos tienen que ser buenos a la fuerza, y asunto concluido". Si acaso “carga” con uno o dos de esos que parecen “supermegaecológicos” porque vienen en “tarrina” (como él lo pronuncia) de barro y llevan una etiqueta “como muy artesanal”: los fabrica la cooperativa “Nuestra Señora de Garoña” de Burgos: esos sí que tienen que ser naturales.

              K. llena el carro, paga en caja tras una larga cola, mete la compra en el coche, y deja el euro del carro al gorrilla de los carros: Carrefour debería hacerles un contrato laboral, ya que trabajan dentro de sus instalaciones. ¡En fin! Dos horas y media después de salir de casa para hacer la compra, se dispone a arrancar su BMW, de vuelta a su hogar: gira la llave y ¡nada! Otra vez, con el mismo resultado. Tras un ratito se da cuenta de que el coche está averiado. Su admiración por los alemanes desciende varios grados en su escala de lacayo de los poderosos. Llama a la grúa, se llevan el coche. ¡Un día horroroso!

           Al cabo de unos días se acerca al taller: la avería del coche no tiene arreglo, entre otras cosas porque el motor estaba hecho polvo. Y eso que hacía sólo dos meses que se lo había comprado a un amigo suyo de esos que traen coches de Alemania, que son una maravilla. ¡Ver para creer!

           Ciudadano K. Sigue pensando que, en la economía de mercado de competencia perfecta en el que él se cree que vive, los demandantes pueden, si quieren, tener toda la información disponible de los productos,  de forma que pueda elegir. Pero los acontecimientos de estos días le hacen dudar.

          - “Efectivamente”, le dice su economista de la guarda, el que se le aparece por las noches, “la idea de que en el mercado todos los agentes, y especialmente los más débiles, cuentan con toda la información posible, es algo irrisorio. Quizá cuando se intercambiaban ovejas y lechugas pudiera ser, pero hoy en día...”

            - “Pero hay medios, prensa, organizaciones de consumidores, internet... Yo, por ejemplo siempre leo "Ciudadano", y estoy pendiente de todas estas cosas, y al final...”

          -“Al final, idiota mío, no sirve de nada. Los oferentes cuentan con dos armas para que tú, consumidor no te enteres “de la misa la media”: en primer lugar la complejidad de los procesos productivos, muchos de los cuáles además son secreto industrial. Que el Estado controlara eso es imposible pues habría que poner un equipo de funcionarios: ingenieros, farmacéuticos, biólogos, veterinarios... en cada una de las empresas. En segundo lugar tienen la publicidad...”

            -”¡Quieto, por ahí no paso! La publicidad es para los tontos, los que no se informan, los que se dejan engañar!¡No para mí, desde luego!”

             - “¿Tú crees? Haz examen de conciencia de lo que ha pasado estos días: en primer lugar has ido a comprar a Carrefour porque era más barato, ¿y es más barato? Añade al precio de los productos en oferta (y a los demás que te has llevado cuándo los has visto y te has dado cuenta de que te hacían falta), el coste de transporte hasta tu casa y las horas perdidas en las que has estado haciendo de transportista... ¡ah! ¡Y también el euro que le has dado al gorrilla!¿Es de verdad el sitio más barato o es lo que te quiere hacer creer su publicidad con sus ofertas?”

        - “Puede ser...”

        - “¡Fíjate en los yogures! Al final elegiste los de una marca “buena” ¿cómo sabes que lo son? ¿Trabajas o has trabajado en sus fábricas?¿Eres biólogo?".

         - "No, no. Yo soy “teleco”(**). En fin, no sé: se anuncian mucho por la tele. Y luego... son marcas muy caras “ergo” tienen que ser buenos sus productos, porque lo caro es lo mejor".

         - “Buen slogan publicitario “lo más caro es lo mejor”, creo que ya lo ha usado una marca de turrones. ¿y del coche qué me dices? Te lo trajo de Alemania un amigo de toda confianza, ¿eh? ¡Ay, la amistad (como la juventud) divino tesoro! Le veías siempre de “mono” (ellos dicen “buzo”), con un pañuelo lleno de grasa, hurgando los bajos de los coches: ¡Qué mecánico más bueno! ¡Cuánto tiene que saber de lo suyo! Otro tipo de publicidad, más artesanal, pero igualmente eficaz."

           Un ruido interrumpió la conversación:

           - “¡Papá!, ¡papá!¡Ven a ver esto!¡ hay una luz verde de la nevera!¡Y sale de uno de los yogures que trajiste, el que venía en un cacharro de barro!"


(*) Lo "deja", para los que no son de León.
(**) No, no es en homenaje a mi amigo Runner: que sea “teleco” es necesario para el capítulo sobre la selección adversa.